Los mercados financieros de Asia, los más beneficiados con la presidencia de Biden

El nuevo presidente electo de EE.UU. podría dar lugar a una reasignación de activos a Asia, que hoy por hoy sigue esgrimiendo sus fortalezas en los mercados. Estas son las oportunidades de inversión que ofrece

Joe Biden nuevo presidente electo de EE.UU.

El próximo presidente de EE.UU., Joe Biden, busca afianzar un estilo menos polémico que su antecesor, lo que probablemente reducirá el conocido como “riesgo de los titulares” y hará que los inversores mundiales vuelvan a centrarse en las fortalezas fundamentales de las economías y los mercados financieros de Asia.

En este sentido, los mercados financieros asiáticos podrían cosechar beneficios si el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, demuestra ser más convencional que el anterior inquilino de la Casa Blanca, lo que podría desencadenar en una reasignación del capital mundial hacia la región. Así lo opinan Robert Gihooly, senior emerging markets research economist y Adam Mcca, head of fixed Income Asia y Australia de la gestora Aberdeen Standard Investments.

En efecto, las expectativas del consenso apuntan a un estilo diplomático menos conflictivo para la administración Biden, lo que creará menos riesgos de titulares en los asuntos geopolíticos, menos perturbaciones en los mercados y, por consiguiente, una menor volatilidad.

“Anticipamos que el nuevo gobierno estadounidense dirigido por los demócratas revisará su relación con China. Y este será uno de los puntos clave para la economía global en 2021. Si bien no esperamos que Estados Unidos cambien su política con respecto a China, creemos que Biden pondrá menos énfasis en el déficit comercial bilateral. En cambio, podría usarlo como base para la negociación al restablecer la relación de Estados Unidos con China y volver a comprometerse con la arquitectura del comercio internacional basada en las normas”, opinan los expertos.

Adam Mcca, head of fixed Income Asia y Australia de la gestora Aberdeen Standard Investments junto a Robert Gihooly, senior emerging markets research economist.

La lucha contra el cambio climático podría ser un área de interés común, ya que Biden es un conocido defensor de la sostenibilidad ambiental y China ha declarado su intención de ser neutral en cuanto a las emisiones de carbono para 2060.

A su entender, cualquier acercamiento entre Estados Unidos y China aliviaría la presión sobre las cadenas de suministro mundiales, lo que sería positivo tanto para la inversión extranjera directa en Asia como para la inversión empresarial. Del mismo modo, la firma de la Asociación Económica Regional (AER), cuyo objetivo es reducir las barreras arancelarias y no arancelarias en 15 países, debería servir para asegurar el comercio y profundizar en la integración regional.

La reducción de la volatilidad también sería positiva para los mercados asiáticos en general, lo que podría alentar a los inversores a volver a centrarse en las fortalezas de los gobiernos y las empresas de la región.

Las economías asiáticas se encuentran en una etapa más avanzada de recuperación de la pandemia de Covid-19 que sus homólogos occidentales, y han demostrado una mayor capacidad estatal para gestionar la crisis, según han querido hacer evidente.

Además, según los analistas, podríamos ver a Biden revertir el recorte de algunos de impuestos corporativos y algunas de las desregulaciones implementadas por Trump. “Eso podría fortalecer el atractivo relativo de las empresas no estadounidenses, incluyendo las de Asia”, afirman.

Efecto de las vacunas

Una incógnita es cómo impactará el despliegue de las vacunas contra el coronavirus en la economía mundial. A su juicio, el comercio mundial se ha mantenido  relativamente bien durante la crisis hasta ahora, beneficiando a las economías asiáticas que están profundamente arraigadas en el comercio mundial de bienes.

Admiten los analistas de Aberdeen Standard Investments que la economía de China se ha recuperado rápidamente, “algo que refleja tanto el comercio mundial como la sólida respuesta de la política interna, y parece probable que su tendencia a largo plazo continúe con poco impacto”.

Los principales indicadores, como el índice PMI, se mantienen en niveles altos, en consonancia con la continua recuperación de China, mientras que las ventas de propiedades nacionales han repuntado hasta alcanzar casi los mismos niveles previos a la pandemia. Hong Kong, Singapur, Taiwán, Corea, Australia y Nueva Zelandia también parecen tener probabilidades de sufrir un daño estructural relativamente menor a largo plazo en sus economías como resultado de la pandemia.

Sin embargo, piensan que las naciones asiáticas irán un poco rezagadas con respecto a EE.UU. y Europa en cuanto a la inoculación de sus poblaciones.

Los países occidentales han conseguido más vacunas de fabricación occidental y serán los primeros en recibirlas. “Somos optimistas sobre la eficacia de estas vacunas, tal y como se ha subrayado en los ensayos más recientes. Además, la magnitud de la epidemia en Estados Unidos y Europa podría estar impulsando un mayor sentido de urgencia, por lo que esperamos que para finales de 2021 se haya inoculado a una proporción significativa de sus poblaciones”, esperan.

Aunque China ya ha comenzado a vacunar a su población, tener la capacidad de producción para lograr la inmunidad comunitaria en una nación de 1.400 millones de personas será un gran reto. Para Asia en su conjunto, creemos que la inoculación masiva será más bien una noticia de 2022.

En cuanto a la reactivación del turismo mundial, opinan que tendrá un desarrollo desigual el próximo año. “El progreso en las pruebas rápidas de coronavirus podría impulsar la reanudación de los viajes internacionales y en esta misma línea, se podrían abrir más corredores entre los diferentes países, en la medida en que los gobiernos reconozcan las vacunas de países extranjeros”, sostienen.

Oportunidades de inversión

Los analistas son optimistas en cuanto a las perspectivas de los bonos asiáticos, que ofrecen, en términos ajustados de riesgo, rendimientos superiores a los bonos de los mercados desarrollados. “Los emisores asiáticos tienen un menor apalancamiento neto que los estadounidenses, ya que sus economías han sufrido menos daños a largo plazo a causa de la pandemia y se están recuperando más rápidamente”, confirman.

Como reflejo de esta fortaleza fundamental, en el tercer trimestre se han visto más mejoras que rebajas en las calificaciones crediticias de los emisores asiáticos. La tasa de impago de los bonos asiáticos de alto rendimiento en los últimos 12 meses se sitúa en el 3,8%, frente al 7,2% de los bonos de alto rendimiento estadounidenses.

Las valoraciones siguen siendo más atractivas, también. A finales de octubre de 2020, el crédito BBB asiático se negociaba unos 100 puntos básicos por encima del crédito BBB estadounidense en lo que respecta a los diferenciales de crédito.

Además, los bonos corporativos asiáticos en dólares han batido a los estadounidenses en términos de la volatilidad de los precios durante la crisis. La media de las caídas desde máximos a mínimos fue menor para el crédito en dólares asiáticos que para el crédito de Estados Unidos. “Esto contradice la idea de que la deuda de los mercados asiáticos y emergentes es más arriesgada y tiende a ofrecer peores resultados en épocas de turbulencia en los mercados”, afirman los inversores.

La Renta Fija se la lleva China

Dentro de la Renta Fija en moneda local, se inclinan por los bonos del gobierno chino. “China sigue siendo el único mercado de deuda soberana con calificación A+ que ofrece más del 3% a 10 años. Eso proporciona un mayor colchón de rendimiento en caso de que se produzca un nuevo entorno de riesgo”, explican.

En cambio, los rendimientos de los bonos soberanos en los mercados desarrollados a 10 años han oscilado entre el 0% y el 0,9%, con los bunds en negativo. “Desde una perspectiva tradicional de asignación de activos, esto deja a los inversores sin lugar a donde acudir para encontrar activos defensivos”.

Vemos catalizadores en el corto plazo que apoyan el mercado de bonos chinos onshore, como son la inclusión de estos bonos en el Bloomberg Barclays Global Aggregate Total Return Index y en el JP Morgan Emerging Market Bond Index y la inclusión pendiente en el FTSE World Government Bond Index en octubre de 2021.

Esto está impulsando un récord de entradas mensuales en bonos chinos onshore. “La fortaleza de la recuperación económica del gigante asiático tras la pandemia, combinada con las perspectivas de un dólar más débil, sugieren que el yuan seguirá teniendo un buen soporte. Ha sido la moneda de mejor rendimiento en todo el mundo hasta la fecha“, insisten.

Sin embargo más allá de los bonos del gobierno y de los bonos de los bancos, los inversores extranjeros son dueños de solo el 2% del total del mercado de bonos onshore de China, frente al 20% de Japón, un mercado de un tamaño comparable. “Esto subraya la necesidad de que los inversores globales vean el mercado chino de manera diferente”.

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