Los inversores temen que la inflación impacte en los bonos

Los mercados temen ahora que la inflación se coma la rentabilidad de la deuda pública, que ha sido un activo refugio durante la crisis del coronavirus.

euro

La inflación, que había desaparecido del catálogo de preocupaciones de los países desarrollados desde la crisis financiera, intranquiliza de nuevo a los inversores, sobre todo a los que han apostado por la renta fija, lo que ha elevado ya el interés de algunos bonos.

Después de años buscando un repunte de los precios para impulsar el crecimiento, los mercados temen ahora que la inflación se coma la rentabilidad de la deuda pública, que ha sido un activo refugio durante la crisis del coronavirus.

Los inversores creen que la inflación puede reaparecer, especialmente en EEUU, al conjugarse una política monetaria expansiva con estímulos fiscales adicionales y una reactivación de la economía si las vacunas contra la covid-19 confirman su eficacia.

Este temor, que se plasma en los informes de gestoras y bancos de inversión, se ha agudizado al conseguir el Partido Demócrata el control del Senado de EEUU, lo que facilitará al presidente electo, Joe Biden, aprobar nuevos planes de estímulo.

“Aunque todavía vemos limitadas presiones inflacionistas a corto plazo, un mayor estímulo fiscal aumenta los riesgos de inflación a largo plazo”, advierte Pimco, una de las mayores gestoras de fondos del mundo.

Según el Economic Outlook 2021 de Credit Suisse, lo más probable es que la inflación suba en primavera en numerosos países. “La cuestión es si la subida será temporal y si los bajos tipos de interés se mantendrán”, apunta.

Aunque Credit Suisse no apuesta por una inflación persistente, ya que no es su escenario base, cree que se trata de un riesgo “que vale la pena considerar”.

El banco suizo espera que la inflación supere brevemente el 2% en EEUU en el segundo trimestre y luego se reduzca en la segunda mitad del año. En Europa, la evolución será similar pero con niveles inferiores.

“Las expectativas de inflación del mercado están en aumento”, subraya Mobeen Tahir, de la gestora de inversión Wisdom Tree.

Tahir señala dos elementos que pueden impulsar la inflación: una nueva ronda de estímulos en EEUU y la recuperación de la economía por el éxito de las vacunas.

“Con el control demócrata del Senado existe la posibilidad de un mayor estímulo fiscal”, explica. Además, si las vacunas funcionan, “la demanda puede tirar de la inflación”.

En la misma línea, la gestora británica Schroders afirma que las expectactivas de inflación aumentarán en EEUU “dadas las perspectivas de crecimiento”, aunque la situación no es tan clara en la zona del euro.

En este contexto, los inversores empiezan a preocuparse por el efecto de la inflación en la rentabilidad de la deuda pública.

La gestora Edmond de Rothschild Asset Management considera que el programa económico de Biden y el hecho de que el Partido Demócrata controle las dos cámaras del Congreso generará inflación, lo que supondrá un aumento gradual de la rentabilidad de los bonos.

Según Credit Suisse, si aumentan las expectativas de inflación de los inversores en bonos y no se espera una política monetaria más estricta, la demanda podría verse afectada, lo que elevaría el coste de la deuda.

“Los rendimientos de los bonos del Estado pueden aumentar a medida que se valore una perspectiva a medio plazo más optimista”, remacha Schroders.

No obstante, Credit Suisse cree que deberían pasar años para que esas posibles subidas tengan un efecto apreciable en la financiación de los déficit presupuestarios.

Los inversores coinciden en que los bancos centrales mantendrán los tipos de interés a corto plazo, hasta que se consolide la recuperación económica, pero no están seguros de que sean capaces de embridar la inflación en caso de necesidad.

“Los mercados esperan que los tipos permanezcan bajos a corto plazo, incluso aunque la inflación empiece a subir”, explica Tahir.

El analista de Wisdom Tree considera “difícil predecir la capacidad de los bancos centrales para controlar la inflación sin provocar la reacción de los mercados”.

“Hay también una interacción problemática entre política e inflación”, añade Credit Suisse.

Según el banco suizo, si la inflación repunta en un momento de descontento social, los políticos tendrán pocos incentivos para recortar el gasto público o para aumentar los impuestos, dos de las recetas para mantener los precios bajo control.


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