Inicio sesión E3 TV Revista E3 Eventos E3 Editorial E3 Newsletter Suscripción revista 5€/mes
Economía 3 menú
Newsletter Suscripción revista 5€/mes

Revista Economía 3

La pintura que nos llega al alma

Viajamos hasta Tiébélé (Burkina Faso), una zona espectacular que te ofrece, como solo lo sabe hacer África, viajar en el tiempo

Publicado el:
casas pintadas

Aquella noche no imaginaba el buen ambiente que me encontraría en Bobo Dioulasso, una ciudad que respira alegría, buena música, restaurantes… Es muy fácil encontrarse lugares donde tocan música de percusión con un ritmo fantástico y de lo que estoy seguro es que somos incapaces de bailar con el estilo y la gracia con que lo hacen ellos (al menos yo no he visto a ningún blanco hacerlo).

Muchos utilizan esta ciudad como inicio de sus rutas para explorar las regiones de Lobi, Gan y Senufo o incluso los Dogones en Mali, aunque no brilla por sus turistas (a pesar de ser una ciudad más atractiva que Ouagadougou). La tierra de los Bobo Dioluas, que además fabrican una cerveza de mijo que debe hacerse como hace cientos de años y nos las bebemos en calabazas.

No me preguntes que hay que ver, solo piensa en disfrutar y sentir. Eso es Bobo. ¡Ah! y por supuesto recorrer las calles de Kibidwe, su barrio más antiguo, casas de barro, propias del sahel, ni una gota de asfalto en las calles y mucho bullicio. Bueno en una ocasión visite de forma sorprendente un lago plagado de hipopótamos que se encuentra en la ruta de camino viniendo de Mali, sino recuerdo mal.

Estamos en un territorio de transición entre el norte, desierto y sahel (escasa vegetación) (Mali y Argelia), muy seca y resistente, y lo que luego mas al sur se convertirá en una vegetación frondosa y exuberante, como son Ghana y Costa de Marfil. Lo percibes claramente cuando vas bajando, una bonita experiencia.

Pero en esta ocasión vamos a viajar en el tiempo, porque esto es posible en África, llegar a escenarios que están intactos en los últimos 500 o mil años, cuya forma de vida sigue siendo idéntica. No esta lejos, una vez metido en ruta todo es posible, pero en África nunca te fíes de los kilómetros, las distancias se calculan en tiempo, y ahora nos vamos a la tribu Kassena, en la frontera con Ghana, tenemos entre 400 y 550 kilómetros y podemos pasar por la capital (mejor carretera, asfalto) o podemos bajar directamente por el sur, pista, y esperemos que las lluvias no hayan dejado zonas intransitables, es una decisión que siempre hay que tomar, esto me suele gustar de África, nada esta previsto, todo puede pasar, y cualquier decisión puede ser acertada o el mayor desastre que nunca hayas imaginado.


Puedes leer el reportaje completo en la REVISTA ECONOMÍA 3

Suscríbete