V. Lorente: “Mi filosofía es poner en valor  el patrimonio de València”

V. Lorente: “Mi filosofía es poner en valor el patrimonio de València”

El éxito de @typicalvalencia, local situado en la calle de Caballeros, una de las más emblemáticas y turísticas de la ciudad, fue decisivo para que Virginia Lorente se decidiera a abrir otro establecimiento en otra zona histórica, el Mercado Central. Una apuesta segura reforzada por su excelente trabajo, reconocido con numerosos premios, entre ellos el Serra d’Or de literatura juvenil, en 2013, por el álbum ilustrado Mis casas favoritas.

“Quería explicarles a mis hijas cómo era la arquitectura que me gustaba desde un punto de vista creativo e imaginativo. La casa como elemento cercano para fomentar el conocimiento de obras y autores de una forma lúdica invitando a experimentar, jugar y crear. Por eso diseñé el libro, un paseo a través de siete obras de la arquitectura moderna”, señala la artista mostrando el cuaderno galardonado en el local de Caballeros, donde recibe a Economía 3 para la entrevista.

La decisión emprendedora de Virginia Lorente ha llenado un hueco necesario en la ciudad, repleto de feos locales de objetos de recuerdos sin diseño y sin valor. Lo tuvo claro desde el principio.


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La artista en su tienda de València. | Foto: Vicente A. Jiménez

“Mi filosofía era poner en valor el patrimonio de València. En ese momento no había nada introduciendo el diseño, ni la ilustración; quería un producto de aquí para la gente de aquí”, destaca. Y la respuesta del público ha sido su mayor satisfacción. “Ayuda mucho que la gente de aquí valore esto. Porque se está recuperando el orgullo de la ciudad. Los valencianos tenemos complejo de nuestra propia ciudad, de nuestra propia cultura. Siempre parece que lo de fuera sea mejor. Ahora estamos recuperándolo y poniéndolo valor”, agrega la arquitecta mientras atiende a los pocos turistas que estos días pasean por la céntrica vía.

“Llevamos mucho tiempo reivindicando la necesidad de valorar adecuadamente los ejemplos de arquitectura moderna que tenemos en nuestra ciudad. Exposiciones monográficas o colectivas, charlas y publicaciones profesionales no son suficientes para proteger un rico patrimonio que ya es histórico y empieza a estar acosado (el caso del antiguo cine Metropol es modélico)”, comenta Tito Llopis, fundador del estudio VTiM Arquitectes, que ha trabajado con Virginia Lorente en varios proyectos.

“Necesitamos que la ciudadanía en general conozca los valores de estas arquitecturas, y es ahí, donde el trabajo de la arquitecta es primordial. Sus excelentes ilustraciones ponen al alcance de cualquiera, pobladores o visitantes, aspectos clave para entender y conocer las bondades de estas arquitecturas que forman parte de la imagen contemporánea de València”, destaca Llopis.

La pandemia ha mermado sus ventas, su negocio está afectado, como ha ocurrido con todos los comercios de la zona. “Hemos notado mucho la situación. Nosotros tenemos mucho cliente extranjero. Lo que nos pasa a todos cuando viajamos, que queremos un recuerdo especial de dónde hemos estado. Aquí y en el Mercado Central vivimos una situación muy complicada. El modo de vivir ha cambiado. En mi caso, la suerte que tengo es que mis clientes valencianos son los que están sustentando la empresa porque mi producto está pensado, primero, para los valencianos”, explica.

“Mi criterio para cada ilustración que hago es el mismo. A mi me gustaría tener esta imagen. Primero me tiene que satisfacer a mí. Quiero rescatar todos aquellos lugares de València que significan algo para mí”, apunta. Eso le ocurrió con la tipografía que recuperó de los rótulos indicadores de los refugios antiaéreos en la Guerra Civil.

“En principio parecía una idea muy loca. Todos los refugios estaban muy abandonados, con pintadas. En estado de dejadez tremenda siendo un elemento que nos representa como valencianos. No sabía cómo iba a reaccionar la gente. Nadie me lo encargó. No es ninguna tipografía concreta. Mucha gente pensaba que era de Javier Goerlich (arquitecto municipal desde 1931 a 1956) porque la había usado en varios edificios como el Frontón (proyectado en los años 30 del siglo pasado en la calle General Sanmartín de València y demolido a finales de los 50). Pero me confirmaron que no. Nace en esa época, pero no pertenece a nadie en concreto. Fue un éxito recuperarla”, añade reivindicando su valor. El Ayuntamiento de València recuperó algunos refugios de la época gracias, en parte, a esta iniciativa personal y profesional.


Puedes leer el reportaje completo en la REVISTA ECONOMÍA 3

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