Las fusiones nos afectan: a menos bancos, menos crédito

Socio director
Kaizen Consulting

Cuando en el 2008 se avistaban nubarrones sobre la economía y empezaron a escucharse rumores de fusiones entre bancos, muy pocos eran conscientes de que se iba a producir una tormenta perfecta y muy pocos se daban por aludidos. No pensaban que podría afectarle en su día a día ni que amenazaría la viabilidad de su empresa. Pero así ocurrió. Algo que puede repetirse ahora, cuando se insiste en que tenemos demasiadas entidades financieras y podría haber una nueva oleada de fusiones. Parece que no hemos hecho los deberes ni nos hemos parado a pensar cómo nos va a afectar.

Necesitamos bancos más solventes, eficientes y rentables. Por eso damos por hecho nuevas fusiones: por la necesidad de la banca de reducir costes para ser rentables, en un escenario de tipos de interés muy bajos o incluso negativos que impiden obtener márgenes. Así pues, la solución tiene un único camino para mejorar la eficiencia de los costes y solvencia, aprovechando economías de escala, e incrementar cuotas de mercado.

Llega el momento de la acción y nos pilla justo en plena crisis del COVID, con perspectivas de recesión inevitables. Si la situación ya es compleja en estos momentos, imaginemos el escenario con fusiones bancarias. El reto es aún más complicado para los empresarios y la clave para salir con éxito es anticiparse en el diagnóstico y que sepan cómo les puede afectar una oleada de fusiones bancarias y tomar medidas.


La solución tiene un único camino para mejorar la eficiencia de los costes y solvencia, aprovechando economías de escala, e incrementar cuotas de mercado

Cuando se producen fusiones bancarias, aunque uno de los objetivos es que el crédito fluya, sabemos que puede ocurrir lo contrario. En los años de las fusiones, entre 2008 y 2011, sufrimos una contracción en la oferta de crédito y unos mayores tipos de interés, además de disminuir la competencia y, con ella, la oferta de liquidez a las pymes. No olvidemos que contábamos con algo más de sesenta entidades entre cajas y bancos y ahora quedan once.

Así pues, con la experiencia podemos intuir qué puede ocurrir ahora. Y vale la pena revivir, por ejemplo, cuáles fueron las circunstancias cuando Santander absorbió a Banesto, Banco Popular o Banco Pastor. O cuando Banco de Valencia se absorbió por Caixa, Caja Madrid por Bancaja, la CAM por Banco Sabadell… ¿Quién va a ser el mayor perjudicado en esto además de los empleados que pierdan su empleo? Sin duda el cliente.

El crédito dejará de fluir como hasta ahora, los precios se encarecerán y los limites de financiación se verán reducidos porque 1+1 no suele ser 2 y el número de entidades resultante cada vez será menor: de los once bancos actuales (ocho cotizados) pasaremos a seis o siete, lo que dificultará el mantenimiento de los limites actuales de financiación y provocará un menor acceso a la liquidez.


El acceso a la liquidez es la palanca perfecta para superar con éxito las incertidumbres actuales y asegurar el futuro de las compañías.

Pongamos como ejemplo una empresa que necesita 10 millones de euros para financiar su actividad, y ahora lo consigue con un pool de 5 entidades bancarias que aportan 2 millones de euros cada una. Si dos de esas cinco entidades son absorbidas, quedando un pool de tres. ¿Quién va a poner los 4M€ que aportaban los dos bancos absorbidos?

Podemos confiar en que su pool de 3 entidades lo ponga, pero si no lo hacen, ¿podremos incorporar una entidad nueva? Si solo hay en el mercado tres bancos más, ¿podremos resolver esta situación con esas entidades?, ¿van a estar predispuestas a darme crédito? Y si están en disposición de hacerlo, ¿es mi rating el mismo, tras una caída de ingresos y un mayor endeudamiento?, ¿me darán las cantidades que necesito? Mucho me temo que no será tarea fácil…

Sin querer ser tremendista, opino que es momento de visualizar este escenario para poder tomar medidas a tiempo. Es importante entender que cuando una entidad es absorbida o absorbe, el proceso es complejo y el foco en el cliente no siempre se mantiene. Las personas están inevitablemente condicionadas a mantener su puesto de trabajo, los rumores de ERE generan miedo, el cierre de oficinas y la fusión de equipos con culturas diferentes no permite la normalidad en el dia a dia, la toma de decisiones se torna más cauta y resulta más fácil no prestar que prestar y equivocarse…. Previsiblemente habrá restricciones: se va a endurecer el crédito, se van a encarecer condiciones, habrá reducciones de limites y algún crédito no se podrá renovar.

¿Cómo anticiparse y cubrirse ante esta situación? Buscando más opciones de financiación con otras entidades y empezar ya a conocer las opciones de la banca alternativa. Ambas son válidas y compatibles. Si en un futuro no muy lejano existirán la mitad de bancos españoles que hoy, deberíamos analizar lo que nos ofrece una banca alternativa en crecimiento constante: un entorno con cientos de actores, lo que nos asegura un amplio abanico de opciones sin riesgo de concentración.

Sabiendo ya que la concentración bancaria no será buena para el consumidor, por el simple hecho de que la competencia se reduce, y que dentro de un mercado oligopolístico es mejor maximizar opciones, reinventar nuestra forma de financiarnos parece buena idea. Quien solo conozca las opciones de banca tradicional, se está auto limitando y eso le puede traer problemas de viabilidad a corto plazo. Los profesionales dedicados a facilitar liquidez a las empresas somos interlocutores con todos los financiadores, no solo con la banca tradicional, sino también con la banca alternativa, fondos de todo tipo, salidas al Mercado Alternativo Bursátil, operaciones de rentback… Siempre hay opciones para obtener liquidez.

Animo a los empresarios a que conozcan y valoren alternativas de financiación. Es momento de cuestionarnos si lo que estamos haciendo hoy nos servirá en los próximos meses. El acceso a la liquidez es la palanca perfecta para superar con éxito las incertidumbres actuales y asegurar el futuro de las compañías. No solo para los próximos meses sino para los próximos años.

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