Finanzas

La cara B de la fusión de Bankia y Caixabank: cierre de oficinas y despidos

Ambas entidades financieras cuentan en la Comunitat Valenciana con más de 650 oficinas y una plantilla que supera los 4.500 trabajadores

Elaboración propia. | Ilustración Daniel Sirera

Pese a que los expertos apuntan las ventajas que tendrá la posible fusión de Caixabank y Bankia, no dejan de señalar la otra cara de la moneda, el cierre de oficinas y los despidos que conllevará la unión de ambas entidades bancarias. El ahorro de costes que se pretende con esta unión “va a exigir sacrificios porque el cierre de oficinas conlleva reducción de plantillas”, expone Joaquín Maudos, director Adjunto de Investigación del Ivie y catedrático de la Universitat de València.

Del mismo modo opina Francisco Climent, Profesor Titular del Departamento de Economía Financiera y Actuarial en la UV, quien apunta que la generación de sinergias entre ambas entidades “derivará en la la reducción de sucursales y de empleados, evitando duplicidades y consiguiendo un ahorro fundamental de costes”. Y es que de producirse la fusión, “daría como resultado la mayor entidad financiera de España por volumen de activos totales, superiores a 650.000 millones, con cerca de 7.000 sucursales y más de 50.000 empleados”, resalta el experto de la UV.

En la Comunitat Valenciana, ambas entidades cuentan con 654 oficinas y una plantilla de 4.502 empleados. Por provincias, Castellón tiene 56 oficinas de Bankia y 30 de Caixabank, así como 504 trabajadores entre las dos. En Valencia se aglutina la mayoría de las oficinas, 154 de Caixabank y 235 de Bankia, donde trabajan 2825 empleados. Por último, en Alicante hay 93 sucursales de Caixabank y 86 de Bankia que dan trabajo a 1.173 trabajadores.

Entre las dos, sumarán casi 7.000 sucursales, cuando solo hacen falta 3.000 o 4.000 para cubrir todo el territorio nacional, y una plantilla conjunta de 51.000 personas, frente a los 25.000 o 30.000 trabajadores que serían realmente necesarios, ha apuntado Ignacio Cantos, director de inversiones y renta variable de ATL Capital. “La unión llevará a muchos cierres y ajustes de plantilla que esperemos se salven con prejubilaciones y bajas voluntarias”, según Cantos, quien ha subrayado que con un paro creciente y el posible aumento de morosidad, los bancos necesitan elevar rentabilidades y sacar sinergias “por si la situación se complica”.

Por su parte, Barclays considera que la unión conllevará una superposición de sucursales del 23 % y que, suponiendo que se ajuste plantilla en un 50 % por establecimiento cerrado, los costes de reestructuración podrían superar los 1.000 millones de euros, “con un potencial de ahorro anual de casi 500 millones”. La operación elevará el beneficio de la nueva entidad el 18 % en 2022, añade.

Número de trabajadores que tienen Bankia y Caixabank en la Comunitat Valenciana. Fuente: CCOO PV.

En esta línea, los sindicatos de UGT y CCOO se han mostrado “preocupados” por la eventual destrucción de empleo que pueda causar una fusión entre Caixabank y Bankia, y por ello piden que la posible integración tenga el “mínimo” impacto posible en términos de empleo y salidas voluntarias.

El secretario general de la Federació de Serveis CCOO PV, Jose Miguel Mandingorra considera que la unión de ambos bancos puede ser interesante si la nueva entidad resultante está en condiciones de abordar un proceso posterior de integración a escala de la Unión Bancaria Europea. “La subsistencia de una entidad financiera con elevada participación Estatal debería garantizar crédito a las empresas encargadas de la reconstrucción” afirma.

En cuanto a la coyuntura generada por la Covid, este movimiento se anticipa y prepara para los impactos que puedan amenazar los balances ante la destrucción de tejido productivo. Se trata, además, de una operación de alcance en términos estratégicos de país. La entidad resultante tendría asegurada no sólo su viabilidad futura, sino que sería una importante palanca para la canalización de proyectos de inversión en un momento de Reconstrucción Económica. CCOO considera que la mejor garantía para el buen fin de las inversiones que el Estado realizó en Bankia es la permanencia como accionista en la nueva entidad.

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