Pere Rúbies, CDO de GrowPro Experience

GrowPro ofrece experiencias educativas al otro lado del mundo

La compañía ofrece formación de todo tipo y para todas las edades en destinos como Nueva Zelanda, Australia o Canadá. En 2020 se incorporan Irlanda y Malta

De izda. a dcha., Pere Rúbies, Pablo Gil y Goiko Llobet | Imagen: E3

Solo seis años han servido para crear una comunidad de más de 7.000 personas que han cursado alguna de sus experiencias formativas -inglés, deportes, business, marketing…- , 94 empleados repartidos entre Nueva Zelanda, Canadá, Australia, México, Chile y España y facturar cuatro millones de euros. Para este año se han propuesto consolidar todos los destinos formativos, abrir destinos en Irlanda y Malta y doblar la facturación. ¡Objetivos ambiciosos!

Los valencianos e inquietos Goiko Llobet y Pablo Gil idearon GrowPro Experience en 2013. “Goiko trabajaba en Barcelona y Pablo en Madrid y no estaban muy contentos con lo que hacían. Habían cursado ingeniería, trabajaban en consultoras y tenían claro que querían montar algo”, nos relata Pere Rúbies, CDO de GrowPro Experience sobre los inicios de la compañía. “En aquel año, España no se encontraba en un momento boyante para intentar nada, estaba todavía intentando salir de la crisis. Pablo había hecho un intercambio de estudiantes unos años antes en Australia  y animó a Goiko a probar. Este, ni corto ni perezoso, cogió su coche y se fue Australia y ambos comenzaron varios negocios que no acabaron de funcionar como la importación de paellas… Hasta que se dieron cuenta deque había un negocio en el país de los canguros muy importante: la educación”, recuerda Pere.

– ¿Cómo enfocaron el negocio?

Decidieron enfocarlo desde un punto de vista social. Y aquí es donde está el ADN de GrowPro. Hay que pensar que cuando llegas a un nuevo país, habrá una agencia que te habrá vendido un curso, pero llegas con mil dudas, un idioma nuevo, no conoces a nadie…

– ¿Cómo lo hicieron entonces?

Montando paellas en una playa y, a partir de ahí, fueron creando una comunidad. Abrieron una página de Facebook y una web muy sencilla donde la gente les escribía, mayoritariamente españoles e iban funcionando.

– ¿Cuándo y cómo te incorporas a la compañía?

Conocí a Goiko en su etapa como consultor en Barcelona y siempre me había llamado la atención su forma de ser…  un “culo inquieto”. Siempre habíamos estado en contacto, me contaba cómo él iba… Yo, por mi parte puse en marcha un par de empresas centradas en el mundo del marketing, me fui a Australia de viaje y pasé un día entero en sus oficinas.

Durante esa visita acabamos planteando cómo podría el 2016 desde el punto de vista empresarial. En 2015 me ofrecieron ser partner del equipo de socios e intentar llevar GrowPro a otro nivel. En ese momento la compañía se llamaba GrowPro Australia porque estaba pensado para ser una agencia de estudios local. Les propuse convertir su idea inicial en una plataforma de experiencias educativas para todo el mundo y hacia todo el mundo.

comunidad-GrowPro

Y en estos cuatro años hemos conseguido que 94 personas trabajen en GrowPro en todo el mundo en 11 oficinas distintas, hemos aumentado nuestros destinos y a Australia se han sumado Nueva Zelanda y Canadá y hace poco hemos abierto España dirigido principalmente a latinoamericanos que quieran estudiar en nuestro país.

En todo este tiempo, hemos llevado a más de 7.000 personas de un lado a otro del mundo para estudiar y trabajar. La mayoría de ellos son hispanohablantes, excepto un 1% que es del norte de Europa o Italiano

– ¿Cómo monetizáis las experiencias educativas?

-Cobramos una comisión de los cursos  y los seguros médicos. Aunque la gracia de nuestro modelo es que no le cobramos al estudiante. Es decir, todo aquello que tiene que pagar el estudiante si lo hiciera por su cuenta, le saldría igual o más caro que si lo hiciera con nosotros. Por lo tanto, para el estudiante es una ventaja hacerlo con GrowPro y nosotros estamos encantados porque, de esta forma, tenemos más comunidad, que al final es de lo que se trata, conseguir una comunidad importante en cada ciudad en la que estamos presentes.

Tenemos la política de trabajar con pocas escuelas ya que no todas las de Canadá, Nueva Zelanda, Australia o incluso de España merecen la pena ir. Buscamos además de una buena calidad-precio, un buen feedback. Es decir, que el estudiante encuentre lo que busca. Si lo que quiere es una vía para estar en el país, no buscará una gran calidad. En cambio, si se decanta por un programa formativo interesante querrá profesores e instalaciones de calidad. Ahí es donde reside el quid de nuestro asesoramiento. Sabemos perfectamente cuáles son las escuelas que podemos ofrecer  y cuáles no.

– ¿Qué tipo de cursos ofrecéis?

Los más solicitado son los de inglés, por aquello de irse a un país extranjero a aprender el idioma, pero tenemos incluso estudios universitarios. Las especialidades son muy variadas, desde business, marketing y hostelería, a otros como guía de Alpinismo, de Mountain Bike, de Esquí, Fotografía, Diseño Gráfico…

– ¿Cómo definirías a vuestro target?

A pesar de que hemos llevado a gente de todas las edades, tenemos tres perfiles diferenciados. El primero de ellos abarcaría entre los 18 y 22 años que son aquellos que están estudiando o están empezando la universidad, no tienen recursos y lo que quieren es mejorar su nivel de inglés; de entre 22 a 28-29 años, que ya han acabado la titulación pero no saben que hacer con su vida, si ponerse a trabajar o dar una vuelta al mundo, pero sí que quieren mejorar su nivel de inglés, complementar su formación o incluso si llevan un par de años trabajando, pero no avanzan en lo que le gustaría, se toman un descanso y se van seis meses o un año a un país a estudiar  y a vivir una experiencia.


“A la gente cada vez, le da menos miedo cogerse un avión y plantarse en el otro lado del mundo”


Otro perfil que está muy en auge coincide con un profesional con más de 28 años y que ha decidido dar un vuelco a su vida profesional o está cansado y necesita un respiro en su vida. Esta persona encuentra en una de nuestras propuestas, que no tiene porque ser un año, a vivir una experiencia en la que conoce a gente, aprende o mejora el idioma y tiene la oportunidad de visitar el otro lado del mundo.

El target que tiene una mejor acogida es el segundo que hemos mencionado ya que irse a Australia o a Canadá no es lo mismo que irse a Irlanda a estudiar inglés. Sí que es verdad que a la gente cada vez, le da menos miedo cogerse un avión y plantarse en el otro lado del mundo.

– ¿Qué le ofrecéis a vuestra comunidad?

Experiencias educativas que integran tres grandes aspectos: el primero de ellos sería el educativo, desde dónde puede elegir un curso a partir del cual le asesoramos para que se decante por el mejor centro en función de su perfil; lo segundo que necesitará será un seguro médico. De hecho, existe uno específico llamado el Overseas Student Health Cover (OSHC). Tenemos partners con las mejores aseguradoras y además se lo tramitamos nosotros.

Otra cuestión importante es el visado de estudiante. Se trata de un trámite complicado porque los departamentos de inmigración de estos países son bastantes pejigueros pero tenemos experiencia de miles de visados aprobados tanto de españoles como de latinoamericanos como de otras nacionalidades del mundo en el que hay que presentar una determinada documentación, hay que pagar unas tasas… También nos encargamos de hacer la gestión porque es muy farragosa y por ello, contamos con un departamento específico.

– ¿Vuestros servicios se pueden gestionar tanto por la web como físicamente?

Así es. En estos momentos tenemos once oficinas -Madrid, Barcelona, València, Santiago de Chile, México DF, Sydney, Melbourne, Gold Coast y Brisbane en Australia; Auckland (Nueva Zelanda); y Vancouver (Canadá).

– ¿Les ayudáis en la gestión del alojamiento?

En aquellos casos en los que la experiencia dure menos de tres meses podemos ofrecer alojamientos en residencias o en familias. Aunque no es nuestro core, les aconsejamos que reserven unos días en un hostel, que pueden buscarlo desde casa aunque nosotros también podemos ayudarles porque tenemos acuerdos con ellos para que obtengan precios ventajosos. Durante el tiempo que está en el hostel conocen la ciudad, sus barrios, gente nueva y puede ser que en este espacio haya gente que esté en la misma situación.

La mejor de las opciones es buscar un piso para compartir por precio y por calidad de vida. Nunca va a encontrar un piso sin estar físicamente en la ciudad porque el mercado del alojamiento es muy competitivo en las ciudades, tienes que estar en persona y tienes que ir prácticamente con el dinero en la mano por si te gusta para dar una fianza para quedarte el piso. De hecho, les aconsejamos que no acepten ningún tipo de reserva online porque puede ser un fraude.


“En Canadá abriremos en febrero una oficina en Toronto y en dos o tres meses más en Montreal”


– He visto en vuestra web que muchas de las experiencias que ofertáis incluyen la opción de “con trabajo” o “sin trabajo”. ¿Esto quiere decir que llevan asociadas un empleo?

La diferencia está en el visado que va a utilizar  para su experiencia. El de estudiante, por ley, te permite trabajar a media jornada -unas 20 horas semanales- y en en el periodo vacacional del curso pueden trabajar a tiempo completo. En destinos como Nueva Zelanda, Australia o Canadá trabajar a tiempo completo o tiempo parcial permite vivir, incluso ahorrar dinero para viajar por el país.

Lo costoso de estas experiencias es la inversión inicial -vuelo, primer pago del curso, los primeros días en el país, seguro, visado, etc.- que puede alcanzar entre los 4.000 y 5.000 euros. También es verdad, que además de recuperar ese dinero, nuestro cliente acaba viviendo en ese país mejor de lo que podría vivir en España porque la relación sueldo-calidad de vida -aunque esta es muy alta- los salarios pagados por trabajos de “batalla” es incomparable.

De todas formas, si su nivel de inglés es bajo va a tener que conformarse con este tipo de trabajos pero, en función del tiempo que lleve en el país, de los contactos que pueda hacer y de su nivel de inglés podría conseguir trabajos más cualificados.

– Para este año, ¿tenéis previsto entrar en nuevos países?

Sí, igual que en 2019 nos dedicamos a la consolidación y apostamos mucho tecnológicamente para ordenarnos de puertas para dentro, 2020 vuelve a ser un año de crecimiento abriendo nuevos destinos y consolidando los actuales. Por ejemplo, en Canadá abriremos en febrero una oficina en Toronto y en dos o tres meses más en Montreal.

Y como nuevos destinos abriremos Irlanda y Malta, destinos mucho más apetecibles para personas más jóvenes pero la realidad es que los mayores de 30 años también los solicitan, les permite mejorar su nivel de inglés y tener una experiencia interesante. Por ello, igual nos sorprende y tenemos más clientes de esa edad de lo que esperábamos.

– ¿En Irlanda y Malta habrá oficina física?

Sí, nuestra estrategia primero es online y una vez que tenemos tracción abriremos la oficina física.

En concreto, lo primero que hacemos es generar, a través de estrategias online una tracción del mercado y si hay interés y vemos que la gente responde, comenzamos la venta. Una vez que llegan las primeras personas, siempre tienen un servicio de atención personalizada por nuestra parte en destino. Buscamos un local o un coworking que se adapte a nuestras necesidades y ahí tenemos el punto de encuentro para toda la comunidad de esa ciudad.

– ¿A cuánto asciende vuestra facturación?

2019 ha sido un año en el que hemos crecido un 60%. Concretamente, facturamos  4 millones de euros y para 2020 queremos duplicar la cifra y llegar a los 8 millones.

Suscríbete a nuestra newsletter