Entrevista

Homenaje a Bowie sin necesidad de excusas

Este fin de semana llega a València el Bowie Tribute Spain, con una exposición fotográfica en Biplaza y un concierto en 16 Toneladas del colectivo Sound&Vision

El grupo Sound&Vision en acción. | E3

No puedo envidiar más a quien en los próximas semanas, días u horas, abra por primera vez un cofre con la música compuesta e interpretada por un tal David Robert Jones (Brixton, Inglaterra, 8 de enero de 1947-Manhattan, Nueva York, 10 de enero de 2016). A la próxima persona que por recomendación de alguien o por pura curiosidad acerque la aguja al surco en el que imperceptiblemente arranca la canción Five years. Ya sé que las cosas han cambiado mucho y ya no ocurren exactamente así; sólo quería decir, e insisto, que envidio mucho a quien tenga la suerte de estar a punto de descubrir la obra de David Bowie.

Este fin de semana no coincide con ninguna fecha relevante en la vida del Hombre que Cayó a la Tierra. Y qué más da, no hace falta ninguna razón para rendir tributo a Bowie más que por el hecho de disfrutar de la obra de uno de los músicos más importantes de la Historia. O, como muy bien lo definen los organizadores del Bowie Tribute Spain, “uno de los iconos más influyentes a nivel social, cultural y musical”.

El viernes 8 de noviembre en Biplaza (C/ Cuba 40) se inaugura una exposición fotográfica, que podrá visitarse durante un mes, con obras de quince fotógrafos valencianos que mostrarán obras inspiradas en las canciones más emblemáticas del músico. Y el sábado, en la sala 16 Toneladas, se celebrará el mayor concierto tributo que ha acogido la ciudad de València, a cargo del colectivo Sound&Vision formado por diez (¡!) músicos con amplia experiencia, que han pasado por grupos valencianos históricos como Glamour, Sade, Presuntos Implicados, Ceremonia Comité Cisné, entre muchos otros. Mientras, para hacer tiempo, charlamos con el guitarra, programador y sintetista, Jorge Mr. X, que a pesar de ese misterioso nombre artístico, sabemos que está en activo desde mediados de los 80 y es miembro de Sound&Vision.

Bowie

 

– Sound&Vision es un colectivo de músicos procedentes de diferentes grupos de muy distintos estilos. ¿La admiración por Bowie es suficiente para uniros todos a una?

-Sí, somos músicos valencianos, con trayectoria dilatada, ya que básicamente somos todos músicos de los 80. Y, entre otros artistas, nos une Bowie, y nuestro proyecto surgió antes de que falleciera. Quisimos organizar un pequeño homenaje simplemente porque nos apetecía. Ya era difícil entonces poder ver a Bowie en directo, y entre la gente que nos rodeaba se comentaba que qué pena. Decidimos hacerlo nosotros. Le echamos un poquito de valor, porque musicalmente no es fácil. El primer bolo salió bien y para hacer el segundo nos fuimos a Madrid, donde también colaboró con nosotros algún músico de allí. Y justamente la misma mañana en que salíamos para allá, nos enteramos de que había fallecido. En total, desde entonces, llevamos ya 11 conciertos de homenaje, algunos como grupo grande y otros en petit comité, sesiones más íntimas y reducidas en formato, porque no hay siempre escenario para que quepamos todos.

-Su muerte nos pilló a todos por sorpresa.

-Nos pilló completamente por sorpresa. Montamos el tributo con toda la ilusión del mundo y de repente nos llegó la noticia. “Oye, ha fallecido Bowie”. “Pero hombre, ¿cómo puede ser?” El proyecto ya estaba montado, y a partir de entonces pasó a ser póstumo. Fuimos los primeros en realizar este tipo de homenaje, sin ningún ánimo más allá de que nuestros amigos pudieran oír sus canciones tocadas en directo.

-Sois diez músicos en total. No es nada fácil coordinar a tantos; que os hayáis unido en un proyecto común me parece que habla por sí sólo del legado de Bowie.

-No es nada fácil. Cada uno tenemos nuestros grupos y nuestras historias, y tenemos que sacar tiempo para ensayar de debajo de las piedras. El trabajo de preparación de los temas lo llevamos siempre muy hecho desde casa, para que al llegar prácticamente sólo tengamos que concretar el principio y el final. Somos gente con cierta experiencia y sabemos que esto se debe hacer de una manera muy seria; en los ensayos, simplemente, se perfilan cosas. Dice Keith Richards que el rock ´n´roll es el arte de organizar ensayos, y no va desencaminado.

Bowie

La Capilla Sixtina. | E3

-Cómo músico, ¿qué explicación le das al sello tan grande que ha dejado Bowie, al que no se deja de recordar ni conmemorar sin esperar a aniversarios ni nada?

-Es una figura tan sumamente amplia y compleja… A ver, yo me quedo pequeño, no tengo suficiente conocimiento ni trayectoria como para poder valorar del todo a alguien así. Desde mi punto de vista, ha sido una figura muy relevante en muchos aspectos, y ha inventado muchísimas cosas. El otro día comentamos con los periodistas Pedro Llobell y Rafa Cervera, que han participado en el proyecto, que las disciplinas que tocó y la manera en las que las revolucionó fue algo muy descomunal. Decía Rafa Cervera que en su momento fueron los Beatles y a Bowie le tocó otra época e hizo algo similar a lo que hicieron los de Liverpool, pero desde otro punto de vista, mucho más moderno. Desde luego, parecía que ellos lo habían dejado todo inventado, pero no. La manera en que Bowie fue transgresor a nivel cultural, social, es alucinante y a nivel musical, desde luego, es como más me fascina.

-Pero fíjate, existe un debate del que se habla en distintos foros sobre su vida o su época, también en muchos libros escritos mientras aún vivía, en los que se expone la teoría de que en realidad no fue “inventor”. Por ejemplo, se dice que Marc Bolan fue quien puso en órbita el glam, y lo que hizo Bowie fue apropiárselo y llevarlo al máximo. Y no sólo el glam, sino también la música electrónica en su trilogía de Berlín… ¿Estás de acuerdo con ese punto de vista?

-Claro. Perfectamente. Bowie empezó como un músico de pop, inadaptado en un grupo, que necesitaba mucho más para poder desarrollarse. Aunque ahí ya tenían un tema muy bueno, Love you till Tuesday. Pero aún así, tuvo que explorar el mundo por su propia cuenta, porque no encontraba a nadie que le diera abasto. Bowie revolucionó el glam y lo llevó a otro terreno, incluso al teatral, reforzando la escenificación. Se inventó a Ziggy Stardust, luego lo mató, después creó aquel personaje encorbatado muy ligado al krautrock que se hacía en Berlín, ya en la segunda mitad de los 70, cuando entró en contacto con la música electrónica original que hacían Kraftwerk…Se empapaba de todo. Más adelante, en los 90, de repente sacaba discos de música electrónica que dejaba a los chavales jóvenes preguntándose “y este, ¿quién es?”  Era alguien que ya sabía desde los 70 cómo se hacía todo eso.

-A algo tan sagrado como el soul también le dio la vuelta y se sacó discazos como Young americans o Golden years

-Y también hizo funky. Son canciones que te pones a tocarlas y dices “madre de Dios, ¡qué barbaridad!”. Además, tienen todas un nexo común, que no sabes realmente casi ni qué es, hasta que descubres que se trata de su propia personalidad musical: la manera de hacer los cambios, las armonías…Seguía mostrando su esencia pero en estilos muy diferentes. Por algo le llamaban El Camaleón. Cada gira, cada disco o cada época fue una vuelta de tuerca cañera, pero no sólo media vuelta o un cuarto, sino total. Sin dejar de ser él. Aunque saliera al escenario con traje y corbata como un ejecutivo de un banco, o aunque saliera como Ziggy a lo loco, con esa ropa medio rota que se hacía él en casa….¡Es rompedor en tantos aspectos! Los Beatles me entraron más fáciles. Pero como he dicho, su obra es tan amplia, tan rompedora, que me costó conocerla, necesité investigarla.…Con cada disco nuevo desconcertaba, te preguntabas, ¿esto también es Bowie? Te salía con el Let’s dance y decías “pero, bueno, vamos a ver…¿Por qué esto ahora? ¿Una canción de baile, de funky blanco…?” Pues sí, mira, era así. Camaleónico e inmenso.

Bowie

Sound&Vision. | E3

-Ni me atrevo a preguntar tu opinión sobre su influencia, porque ¿dónde no habrá influido?

-Claro, ¿a quién no le habrá influido? Si excluimos reguetón y todo esto, en lo que no vale la pena perder el tiempo, y nos fijamos en los que somos músicos “normales”, o en cualquier persona que le guste la música, es imposible que no haya nada de Bowie que no le guste. Imposible. Porque su abanico no es usual, es un abanico chino que le da la vuelta a todo, lo abarca todo. En los 90, cuando empecé a oír a Suede y me encantaron, me daba cuenta de que tenían un aire Bowie total: estilo glam, el tipo de arpegios, de cambios, de armonías… Además de la gente joven que lo está descubriendo ahora. Me ha pasado con chavales que hacen música electrónica, porque estoy muy metido en ese ambiente, que escuchan Little wonder y dicen “¿estos son los Prodigy?”“I’m afraid of americans, ¿estos quiénes son? Son muy radicales, ¿no son Rage Against The Machine?” Y yo les digo no, este es David Bowie.

-Somos muchos los que pensamos que dentro de 50, 100 años, su obra será objeto de estudio en universidades, en Historia de la Música, junto con la de muy pocos…A lo mejor, a la posteridad “seria”, por decirlo así, pasarán Beatles, Stones, Elvis, Dylan, Led Zeppelin, quizá menos de los que pensamos, y se estudiarán como a Beethoven o a Mozart. ¿Estás de acuerdo?

-Bowie va a pasar sí o sí, simplemente por su nivel compositivo, aunque sea a nivel teórico. Cuando te pones a estudiar sus arreglos y los comprendes, te das cuenta de que hay que enseñarlo a otras personas para que vean cómo están hechos… Las armonías, los riffs de guitarra de Mick Ronson cuando tocaba con él. Hay que estudiarlo, porque está muy bien hecho y en su momento será como Mozart, sí que es verdad, al igual que en su momento se empezó a estudiar el jazz de los años 40 en los 70 o en los 80. Llegará un momento en que se explique a nivel académico cómo se hizo el Sgt. Peppers, el Ziggy Stardust

-Para terminar, ¿qué nos espera en el 16 Toneladas el sábado?

-Será un bolo bastante amplio, 27 o 28 temas, muy variados y extensos, en los que muchos tendremos que ir cambiando de instrumento. Hay un montón de registros que un solo músico no puede abarcar. El evento será todo lo glamouroso que desde nuestro pequeño poderío podamos aportar. Intentaremos darle algo del toque elegante que nunca dejó de tener Bowie, vamos a repasar todas sus épocas, incluyendo algún tema de su disco quasi-póstumo, el Blackstar…En definitiva, para que el público esté muy a gusto. Todavía hay esperanza porque la buena música le gusta a mucha gente. Siempre que hemos hecho este bolo en formato grande el público ha respondido muy bien.

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