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Un espacio amable para la rehabilitación de niños y jóvenes con necesidades especiales

La idea que impulsa Banner es dar una alternativa a los centros más convencionales de tratamiento

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Banner es una iniciativa de Sonia de Lama, terapeuta ocupacional | E3

A principios de octubre abría en València un centro de atención para niños y jóvenes con necesidades especiales con un concepto revolucionario. Más allá de los ejercicios de rehabilitación, el centro se presenta como un lugar de actividades lúdicas y deportivas, siempre con una visión terapéutica. Un sitio agradable, acogedor y divertido donde el ejercicio se viste de juego en un ambiente controlado.

Banner es una iniciativa de Sonia de Lama, terapeuta ocupacional, acostumbrada a trabajar con niños y adolescentes. Conocedora de esa frialdad de los centros de rehabilitación, ha incorporado a su proyecto una visión que incentiva la participación de sus usuarios.

Sonia de Lama ha contado con la colaboración de Vivood para lanzar este proyecto| E3

La idea que impulsa Banner es dar una alternativa a los centros más convencionales de tratamiento, “enfocados a un modelo muy clínico”. Con la experiencia profesional que acumula, Sonia considera que se trata a los niños en un entorno “que no es el suyo. Todo está muy estructurado y protegido. Se enseña a los niños unos ejercicios que luego no es capaz de reproducirlos en un entorno menos protegido”.

Banner busca que el niño pierda el miedo a hacer cosas y realice actividades que pueda repetir fuera del centro. Esa calidez se traslada a todos los ámbitos, incluyendo la propia uniformidad de los terapeutas. “Aquí no vamos con batas blancas. Vamos en zapatillas de deporte”.


El espacio permite atender de forma individual hasta ocho niños de forma simultánea, lo que permite tratar entre 80 y 100 niños diariamente


Banner facilita no solo el tratamiento clínico adecuado, sino un ambiente que favorece socializar. “Esto es una clínica, pero el niño no lo ve así porque tiene un entorno que le motiva”. Para facilitar esa motivación, incluso han ideado un programa de incentivos: cada vez que el niño o adolescente consigue un hito, cambia de color de la camiseta. En Banner tratan a niños con autismo, hemiparesia, lesiones neurológicas o musculares y que exigen tratamiento durante toda la vida.

Además de los profesionales de terapias ocupacionales y fisioterapia, el centro proporciona a demanda servicios de psicólogos, logopedas, preparadores físicos e incluso nutricionistas. También incorporan la actividad física como un agente terapéutico para luchar contra el sedentarismo, la obesidad y la adicción a las pantallas. “La actividad física y el movimiento tienen grandes beneficios, sobre todo para niños. Además, tiene un factor preventivo”, asegura Sonia.

Un jardín interior
El espacio permite atender de forma individual hasta ocho niños de forma simultánea, lo que permite tratar entre 80 y 100 niños diariamente.

La parte más llamativa son los módulos delimitados por estructuras de madera blanca y plantas donde se ejecutan los ejercicios de carácter más lúdico: el rocódromo, columpios, una zona de fitness y otra de relajación. Otro espacio se dedica a tratamientos más clínicos, con aparatos terapéuticos ad hoc. Se incluye además una zona dotada de wifi como sala de espera para los padres, desde donde pueden trabajar o seguir los ejercicios de los niños.

También dispone de una sala de gran capacidad donde se pueden hacer reuniones o realizar actividades formativas. La cercanía de zonas verdes y peatonales al centro permite también trasladar algunas actividades al exterior, como aprender a manejar la bicicleta o patinar.

“Estamos en un lugar privilegiado, cerca del Puerto, de parques y jardines, con carril bici y zonas peatonales. El propósito es mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias”, agrega Sonia de Lama.

Banner es un centro terapéutico privado, pero para facilitar el tratamiento ha establecido unas tarifas muy ajustadas, 34 euros la sesión de 50 minutos, para hacerlo accesible a las familias. “Queremos facilitar los tratamientos, que bastante carga tienen ya esas familias”, añade Sonia del Lama, para quien “este no es un proyecto para hacerse rico, sino para aportar algo a la sociedad”.

Según cómo evolucione el programa, Banner no descarta llegar a acuerdos con empresas con sensibilidad que establezcan algún tipo de ayuda a los usuarios de sus servicios, como becas que ayuden a sufragar los tratamientos.

Colaborar con la experiencia

En la conceptualización del espacio Banner ha contado con una colaboración excelente. Daniel Mayo y el equipo del hotel paisaje Vivood de Guadalest se han ocupado de transformar el local en un espacio atractivo, lejos de la mecanización de los centros de rehabilitación.

“Teníamos ganas de hacer cosas diferentes -asegura Mayo- e implicarnos en acciones de responsabilidad social. Nos pareció interesante ayudar a este proyecto con nuestros recursos y nuestra experiencia”.

Vivood ha colaborado en todos aquellos aspectos no terapéuticos, desde la elaboración del decálogo de valores o la puesta en marcha de un plan de comunicación y marketing, a la tramitación de permisos o el lanzamiento de la web y las redes sociales.

“El objetivo es el mismo -añade Daniel Mayo- y es la satisfacción del cliente. Ser coherentes desde el principio, pensar en el cliente. Hemos ayudado a crear estas estructuras que permiten realizar los tratamientos en un entorno amable, hemos aportado la calidez de las plantas que nos acercan a la naturaleza”.

Esta colaboración ha facilitado lanzar el proyecto en un tiempo récord: solo dos meses, “con agosto de por medio”, puntualiza Sonia de Lama.

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