La información económica de los líderes

Los extranjeros mantienen la leve recuperación de la población en España

La envejecimiento de la población aumenta la tasa de dependencia

La población extranjera mantiene la recuperación de la población en España, de acuerdo con las últimas cifras de población publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La población residente en España a 1 de enero de 2019 se situó ligeramente por encima de los 46,9 millones de personas, superando en algo más de 100.000 personas el anterior máximo alcanzado en 2012.

Esta evolución representa un incremento anual de cerca de 280.000 individuos, lo que elevó la tasa de crecimiento anual hasta el 0,6 %, desde el 0,3 % de un año antes, y prolongó el perfil de suave recuperación de los años pasados.

Este avance se debió exclusivamente al aumento observado en el colectivo de nacionalidad extranjera. Este grupo poblacional aumentó en 290.000 personas en 2018, elevó su ritmo de crecimiento hasta el 6,3 % y situó su peso sobre la población total por encima del 10 %, 0,5 puntos porcentuales (pp) más que un año antes.

El elevado dinamismo de los flujos migratorios en 2018 contrarrestó el deterioro del saldo vegetativo, definido como la diferencia entre el número de nacimientos y el de defunciones (véase gráfico 2). Este saldo fue negativo por segundo año consecutivo, superando las 50.000 personas, como consecuencia del retroceso en los nacimientos (‑6,2 % respecto a 2017, hasta los 369.302,acercándose así al mínimo histórico alcanzado en 1996) y del leve aumento de las defunciones (0,4 %).


El aumento de la población española viene vía nacionalización: 100.000 el último año frente a las 26.000 de 2017


En particular, señala un informe del Banco de España, las entradas de inmigrantes aumentaron un 21 %, lo que, unido al descenso del 16 % en las salidas con respecto al año anterior, permitió que el flujo de entrada neto más que se duplicara frente a 2017, hasta superar las 330.000 personas, un nivel similar al observado en 2008, tras los fuertes descensos de las entradas netas observadas durante el período de crisis.

Con respecto a las últimas proyecciones de población del INE, de octubre de 2018, estos datos han supuesto una sorpresa al alza de en torno a 80.000 personas, tanto por unas entradas mayores que las previstas como por un menor flujo de salidas.

Por el contrario, el colectivo nacional reflejó un leve retroceso (de unas 9.000 personas). Esto es resultado de dos fuerzas de signo opuesto. Por un lado, el saldo vegetativo negativo fue superior a 100.000 individuos (duplicando, por tanto, la magnitud del observado para el total poblacional, que incluye tanto a los nacionales como a los extranjeros). Por otro lado, este factor fue casi compensado por el aumento en las adquisiciones de nacionalidad española (de casi 100.000, frente a las 26.000 observadas en 2017).

En conjunto, esta evolución demográfica dio lugar a una prolongación del proceso de progresivo envejecimiento de la población en España, elevando la tasa de dependencia (definida como la población de más de 64 años sobre el colectivo de entre 16 y 64) hasta el 29,9 %, casi 6 pp por encima del valor observado en 2008.


Madrid, Cataluña, Andalucía y Comunitat Valenciana concentran las mayores entradas de inmigrantes


Respecto al destino de los flujos de entrada de inmigrantes, en términos absolutos, Cataluña, Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana concentraron la mayor parte de ellos en 2018, si bien, en términos relativos a la población de cada comunidad, Baleares y Canarias mostraron unas entradas de inmigrantes similares a las observadas en Cataluña y Madrid.

Los flujos de inmigración han tendido a dirigirse hacia las regiones con mayor crecimiento del empleo y, aunque la relación en este caso es menos clara, con menores tasas de desempleo. Por su parte, la concentración de los trabajadores de nacionalidad extranjera en el sector servicios provocó que los flujos de entrada de inmigrantes se dirigieran con mayor intensidad a aquellas comunidades autónomas con mayor peso de este sector.

Los datos más recientes procedentes de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre muestran un mantenimiento del dinamismo de la población extranjera, con un aumento del 7,1 %, levemente por encima del 6,2 % observado a finales de 2018.


Aumenta el flujo migratorio procedente de Colombia y Venezuela


Con respecto a la procedencia de estos flujos de inmigración, destaca el aumento de unos 6 pp de los procedentes de Colombia (hasta el 9,5 %) y Venezuela (hasta el 8,4 %). Aumentos de menor intensidad se han producido desde los países centroamericanos y africanos.

Por el contrario, el peso de las entradas de inmigrantes procedentes de países de la UE ha caído casi 12 pp, hasta el 25,9 %. En este caso, destaca el retroceso en el peso relativo de las entradas desde Rumanía (en más de 6 pp), aunque continúa siendo uno de los principales países de procedencia de los flujos inmigratorios.

Estas modificaciones recientes en la distribución de los flujos de entrada por países no han producido cambios significativos en la composición por nivel educativo de las llegadas de inmigrantes, manteniéndose el grupo con estudios medios como el colectivo mayoritario, aunque cabe destacar la caída que se ha producido a lo largo de los últimos diez años de la incidencia del colectivo con estudios bajos.

Suscríbete a nuestra newsletter