Las librerías sobreviven a la vuelta al cole con menos libros pero más material escolar

Las librerías sobreviven a la vuelta al cole con menos libros pero más material escolar

Alrededor de 270 euros es el gasto medio por hijo que las familias deben asumir para comprar los libros de texto. Un coste al que muchos padres no pueden hacer frente, por lo que recurren a alternativas como los mercados de segunda mano o los bancos de libros, lo que reduce el volumen de ventas de las librerías. Pese a ello, la campaña de la vuelta al colegio sigue siendo una de las principales tanto para pequeños comercios como para grandes superficies, pero ya no por la venta de libros escolares, sino por la venta de material educativo.

En la Comunitat Valenciana la tendencia es la de garantizar la gratuidad de los libros de texto para los alumnos en niveles de enseñanza obligatorios. Este es el objetivo de la Xarxa de Llibres, el sistema de bancos de libros iniciado en 2015 del que el año pasado pudieron beneficiarse 424.636 alumnos. Para este curso se ha incrementado el presupuesto del programa hasta los 42.561.781 millones de euros. Esta iniciativa de la conselleria de Educación fue un golpe para la cadena de valor ligada a los libros de texto, que disminuyeron sus ingresos y se vieron en la obligación de buscar alternativas.

«València es un mercado principal por su importancia en volumen, que supone un 10% del mercado general de los alumnos en enseñanza obligatoria. Sin embargo, se ha visto muy condicionado por la puesta en marcha de Xarxa Llibres», expone José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (Anele). Añade que el hecho de que los colegios «se alimenten de los bancos de libros, como estamos notando en los tres últimos años, impide que haya una renovación suficiente y actualización de los proyectos editoriales nuevos».

Descenso de ventas a raíz de Xarxa de Llibres

En esta línea, expone que solo un tercio de los centros educativos de la Comunitat han renunciado a entrar en Xarxa de Llibres y que los que se han acogido al programa, al gestionar ellos mismos las ayudas, centran sus criterios en el ahorro y no en la calidad de los productos editoriales. «Valencia opta por un modelo que es perjudicial pedagógicamente, no solo desde el punto de vista editorial», lamenta Moyano, e indica que desde Anele defienden un modelo a la andaluza, un sistema de ayudas completas a las familias pero con un plan de renovación establecido cada cuatro años a través del cheque libro individual en el que los padres compran principalmente en librerías o centros comerciales.

Por su parte, tanto grandes superficies como pequeñas librerías han notado el descenso de las ventas de libros de texto tras la implantación de Xarxa de Llibres y han buscado alternativas de negocio. «La incorporación de los sistemas de libros de segunda mano en muchos colegios como la Xarxa Llibres ha hecho que el volumen de libros haya descendido, pero la venta de libros es solo una parte de la campaña y las previsiones para esta son buenas», apuntan desde El Corte Inglés.

El centro comercial recoge las reservas de libros de texto de los clientes y ha centrado su estrategia en las demás ramas ligadas a la vuelta al colegio, como la papelería o los uniformes, así como en ofrecer bonificaciones a las compras de material escolar. «La tan famosa cuesta de enero ha sido superada por la cuesta de septiembre y financiar la vuelta al cole es una opción cada vez más demandada», indican.

Misma estrategia seguida por Carrefour, que, al igual que El Corte Inglés, solo comercia con libros de texto a partir de las listas cerradas que entregan los padres. «Lo que hacemos es recoger los pedidos de las familias, hacen una reserva y nosotros nos encargamos de hacer el pedido a las editoriales», explican, y añaden que ofrecen ventajas comerciales así como facilidades de pago a los padres.

Abacus refuerza otras ramas de negocio frente al descenso de la venta de libros de texto. |E3

Adaptación de cooperativas y librerías

La cooperativa Abacus señala, por otro lado, que «la facturación de la campaña de texto, tanto en libros como en material escolar, supone un peso importante, más o menos equivalente a lo que sería una campaña de navidad». Así lo expone Begoña Company, responsable de atención al cliente en la tienda Abacus de la calle Poeta Quintana: «Desde la entrada de la Xarxa Llibres notamos un descenso de la venta de libros, pero no nos afecta porque al final comprendemos que se camina hacia una gratuidad en los libros de texto, por lo que potenciamos otras ramas».

Apunta Company que, por ejemplo, el gasto en el lote de libros de primaria de las familias es de 70 euros, cuando antes podía llegar a los 200 euros. «Los primeros años sí que fue un golpe, pero ahora ya están ajustadas las previsiones a esa bajada en la venta», indica. El descenso de los ingresos por venta de libros, unido al poco margen de beneficio que obtienen las librerías por ellos, hace que dediquen mayores esfuerzos a la venta de otros productos.

«Para nosotros es más trabajo que cualquier otra cosa. El mundo de los libros de texto está controlado por los editores», explica Chelo Soriano, gerente de la Librería Soriano, quien reconoce que «es una entrada de líquido rápida, con un margen bajo, pero te puede servir para aguantar hasta Navidad». El precio de los libros de texto para enseñanzas obligatorias está en el régimen de precios libres a diferencia del resto de libros, con lo que, pese al coste impuesto por las editoriales, las librerías pueden establecer su margen de beneficios, lo que, en teoría, favorecería la competencia en el sector y rebajaría los precios.

En la práctica, señalan tanto Soriano como Company que se ha mantenido un margen de beneficios similar al que había antes del cambio. «Todos estamos siguiendo la antigua política que se seguía con los libres de texto antes de la libertad de precio, que es un margen comercial del 25% sobre el precio de coste de la editorial», expone Soriano. Añade Company que se trata de un margen «bajo» y que no se trata de una campaña «en la que esperes un beneficio alto por los libros, sino una campaña de captación». «Nos encaminamos al descenso de la compra de libros, que viene compensado por una subida en la compra de otro tipo de materiales», sostiene.

«Deberíamos ir hacia la gratuidad de los libros de texto en educación obligatoria. Creo que es una rama del negocio que se va a ir diluyendo», concluye Soriano.

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