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El absentismo laboral en la C. Valenciana entre los más bajos de España

El año pasado se produjeron más de cinco millones de bajas por incapacidad temporal

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La tasa de absentismo laboral en la Comunitat Valenciana es una de las más bajas de España. El informe presentado hoy por Adecco sitúa el absentismo medio nacional en 86’7 horas anuales por trabajador, frente a las 76,1 horas de nuestra autonomía.

Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía muestran los incrementos más marcados. Por el contrario, la Comunidad Valenciana y Extremadura son las que tienen los más moderados, mientras que Cantabria y Cataluña son las únicas autonomías que reducen las tasas de absentismo laboral.

Según el informe, la tasa de absentismo sube en el último año hasta el 5,3% (+0,3 puntos porcentuales), lo que la sitúa en un nuevo máximo histórico, superando por una décima el pico anterior, alcanzado en 2009.

Por sectores de actividad, los mayores incrementos los presentan el sector industrial (5,6%), servicios con el 54% y la construcción (3,6%)

Esta tasa de absentismo laboral equivale a que hubo 753.000 asalariados que no trabajaron en todo el año, indica Adecco. Las horas no trabajadas por absentismo parecen seguir un patrón ligado al nivel de actividad económica: en 2018 se ha registrado la cifra más alta desde 2009: 87 horas anuales por trabajador.


El coste anual de los 5,2 millones de bajas por incapacidad temporal se eleva a 85.140 millones de euros


El índice de días de baja se incrementa considerablemente con la edad. Los procesos de baja de los mayores de 55 años frente a los de 24 años presentan una variación del 194% en el caso de los hombres y del 223% en el de las mujeres.

Sin embargo, el informe señala que en este grupo de edad el absentismo está relacionado con la salud, por lo que recomienda a las empresas promover políticas que incidan en la calidad de vida de estos los trabajadores más senior, para evitar enfermedades y bajas laborales.

Adecco agrega que en 2018 se produjeron 5,2 millones de incapacidades temporales por contingencias comunes, un 12,7% más que el año anterior. El coste de este absentismo es de 85.140 millones de euros, un 10% más que en 2017.

Este coste se desglosa en 4.498 millones en prestaciones económicas (+13%) y 6.900 millones de coste directo para las empresas y 70.741 millones en coste de oportunidad por productos o servicios que dejaron de producirse.


Los resultados del informe abocan a una profunda reflexión sobre la situación actual del mercado de trabajo


Los resultados del informe, en palabras del director general de Adecco, Iker Barricat, deben provocar una reflexión. “Somos conscientes de que el mercado de trabajo está cambiando (…) Los últimos datos de paro nos han mostrado que pese a las cifras positivas algunos problemas estructurales de nuestra economía siguen sin resolverse como el paro juvenil o los parados de larga duración. Hoy el desempleo en el colectivo de jóvenes en España es más del doble del de la Unión Europea (32,7% vs 14,2% de media en los países de la UE, según los últimos datos de Eurostat”.

Los temas que hay que abordar, en opinión de Barricat, incluyen la reducción de la alta temporalidad, la del absentismo, la lucha por la igualdad y el talento “sin etiquetas”, los nuevos modelos laborales y los retos de la digitalización. Para el director general de Adecco, hay que avanzar “en un modelo de flexiseguridad que haga compatibles desarrollo y garantía de los derechos, son temas clave sobre los que debemos trabajar si de verdad queremos avanzar en la búsqueda de un mercado laboral más justo e inclusivo”.

Barricat concluyó su intervención aludiendo a las reformas necesarias “que exigirán reflexión y debate: la sostenibilidad del sistema de pensiones, los grandes retos sociodemográficos (envejecimiento de la población, necesidad de maximizar la presencia de la mujer en el mercado de trabajo y garantizar la igualdad efectiva, los flujos migratorios y la gestión de la diversidad), el modelo de contratación y la necesidad de una temporalidad causal y controlada, en la que nuestro sector puede servir como agente de una intermediación solvente y de unas políticas activas que ayuden a romper la brecha entre las necesidades de empresas y trabajadores, y la oferta de universidades y centros de formación”.

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