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Nuevos retos del sector inmobiliario en la Comunitat Valenciana


Director Real Estate
Deloitte
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Desde los inicios de la recuperación económica, que comenzó en 2014, el sector inmobiliario de la Comunitat Valenciana ha sido uno de los motores de crecimiento de la economía española, por su contribución neta en un momento en el que el sector vuelve a ser un máximo contribuyente en la creación de empleo y riqueza del país.

Nos encontramos ante un sector muy diverso, donde las distintas tipologías de activos (vivienda, hotelero, logístico, centros comerciales y oficinas), presentan unas peculiaridades que los hacen totalmente diferentes. Si tuviéramos que elegir tres de estas tipologías de activos, encontraríamos claros ejemplos de esta contribución al crecimiento económico de nuestro país -incluso en los peores momentos de las últimas décadas-, en la actividad de promoción de viviendas.

Si nos remontamos a 2012, uno de los años más complicados de nuestra economía, la Comunitat Valenciana y, más concretamente las ventas de viviendas en la provincia de Alicante junto a la provincia de Málaga, empezaron a presentar signos de desaceleración en la caída de transacciones de viviendas donde, si bien estas continuaban cayendo, su tendencia empezaba a ser positiva.

En aquel momento, el peso que tenía en aquellas transacciones la venta de viviendas a extranjeros casi alcanzaba el 40 % del total, siendo los mercados británico, nórdico y francés los principales emisores de compradores de viviendas.

En aquella época, donde el inversor internacional empezaba a analizar la posibilidad de empezar a invertir en nuestro país, la posibilidad de identificar mercados distintos a los de Madrid o Barcelona, permitía mostrar que nuestro mercado era más amplio que simplemente dos grandes capitales, referentes a nivel europeo.

Los hotspot o micromercados

Más adelante, y para seguir mostrando al inversor internacional que nuestro país era atractivo para la inversión inmobiliaria residencial, se desarrolló el concepto de hotspot micromercado, siendo un micromercado una o varias localizaciones dentro de una misma localidad, donde las condiciones de demanda, el comportamiento de precios, el dinamismo del mercado, la sostenibilidad o la capacidad de generar nueva oferta, son lo suficientemente atractivas, como para generar mercado por ellas mismas.

Desde Deloitte llevamos monitorizando el mercado desde el año 2012 utilizando este análisis y podemos asegurar que la evolución en el ámbito nacional, y particularmente a nivel regional, ha sido muy positiva. En 2013 teníamos identificados 35 micromercados en el territorio nacional y en 2019 tenemos ya más de 370.

Si este análisis lo realizamos a nivel Comunitat Valenciana, en el año 2013 se habían identificado ocho micromercados y estos suman 75 al inicio de este año 2019. Nuestra visión es que esta gestión de micromercado tiene que seguir siendo clave en los próximos años y, para ello, será necesario que se continúe trabajando desde todos los niveles, con el fin de seguir manteniendo este modelo que está contribuyendo a la generación de riqueza y empleo.

Será positivo seguir avanzando, por lo tanto, en conseguir que el sector inmobiliario, siempre dentro de los parámetros de la sostenibilidad y accesibilidad, siga siendo atractivo, tanto para el inversor como para el consumidor final, ya que esta ecuación ha sido clave estos años en su relanzamiento.

El turista residencial, tanto nacional como internacional, ha sido y deberá seguir siendo clave en esta ecuación, sin que ello detraiga capacidad de acceso a la vivienda a los segmentos más jóvenes de nuestra sociedad, que serán el motor de crecimiento de nuestra economía en los próximos años.

Turista residencial y población joven

Para los primeros -turista residencial-, deberemos seguir invirtiendo desde todos los niveles en hacer atractiva la Comunitat Valenciana, tanto en infraestructuras, como en contenidos que complementen la oferta actual, el atractivo de clima y calidad de vida, palancas muy importantes en la toma de decisión de compra. Por último, desde el sector, junto con el resto de agentes de la sociedad, se debe trabajar en adaptar el acceso a la vivienda a las nuevas generaciones, ajustando la oferta a las tendencias que demandan, como la eficiencia y sostenibilidad o la integración de la tecnología en la casa.

Asimismo, hay que tener en cuenta los nuevos usos de vivienda, más flexibles, de diferente ocupación de los espacios o la localización en el centro de las ciudades, ya que son algunas de las tendencias que se están demandando. Todo ello integrado bajo el paraguas de smart cities, donde las nuevas formas de movilidad o de trabajo son ya una realidad en nuestra sociedad.

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