Exposición "Tres", en Pepita Lumier

Cristina Durán: “Hicimos ‘El día 3’ porque nos enfadamos con nosotros mismos”

Se muestran páginas originales y pinturas en gouache del cómic que realizó junto a Miguel Á. Giner Bou, premiado en el Salón del Cómic de Zaragoza

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Ilustración a lápiz de Cristina Durán. | Cristina Durán / Pepita Lumier

Probablemente, como suele suceder en fechas especialmente trágicas e impactantes, todos sepamos qué estábamos haciendo el día 3 de julio de 2006 cuando nos enteramos de que un tren del Metro de València había descarrilado entre las estaciones de Plaza de España y Jesús. Muy diferente es saber cuándo nos resignamos a dejar las cosas como estaban y pensar en otros asuntos, visitas papales incluidas, abandonando a los familiares de las víctimas a su suerte.

Contra ese abúlico silencio ante la injusicia en el que cayó la mayoría de la sociedad valenciana, algunas personas se prestaron a escuchar el dolor de la Asociación de Víctimas del Metro (Avm3j), presidida por Beatriz Garrote. El matrimonio formado por la prestigiosa ilustradora Cristina Durán y el guionista Miguel Ángel Giner Bou fueron dos de ellas. En colaboración con la propia Avm3j y la periodista Laura Ballester, sacaron adelante el cómic El día 3, publicado por Astiberri el año pasado, que obtuvo el Premio a Mejor Obra Nacional en el Salón del Cómic de Zaragoza.

Dibujante de amplia trayectoria, Cristina Durán ha publicado numerosas novelas gráficas junto a Miguel Á. Giner –Una posibilidad entre mil, La máquina de Efrén– con las que ha recibido distintos premios y nominaciones, hasta situarse como una figura clave del auge del cómic y la ilustración en España. La exposición Tres, inaugurada el pasado jueves en Pepita Lumier y que podrá visitarse hasta el próximo 4 de mayo, está compuesta en su mayor parte por originales de El día 3 tanto en lápiz como en tinta, y pinturas realizadas para la ocasión en gouache y color. También se muestran al público una recopilación de trabajos realizados el último año -cartelería, ilustraciones para publicaciones locales y nacionales-, y una selección de páginas originales de su obra Vicente Blasco Ibáñez. Una vida apasionante, publicado por el Ayuntamiento de València.

-Antes de entrar en El día 3, quisiera que me dijeras si piensas que València está hoy situada la vanguardia del cómic y de la ilustración, ya que eres un de los nombres fundamentales de la escena.

-Sí, totalmente. València siempre ha tenido una gran tradición en el cómic, pero estos últimos años están siendo espectaculares. No sólo por el auge de autores, sino también por librerías y galerías dedicadas al cómic y a la ilustración; el trabajo de Álvaro Pons en la UV y en el IVAM, el trabajo que realiza la ESAT… Y también es verdad que hoy en día se están haciendo cómics muy buenos en toda España. Cuando acaba el año, me doy cuenta de que el 80% de los cómics que he leído son de autores españoles, sin haberlo hecho adrede, sólo porque se están haciendo cosas increíbles.

-También venía a cuento porque El día 3 ha tenido mayor repercusión que las obras precedentes que abordaron la tragedia, Lluitant contra l’oblit, de la periodista Laura Ballester o el documental La estrategia del silencio, de Vicent Peris.

-La repercusión que pueda tener una obra es algo que nunca se sabe previamente, pero debido a que el cómic está en un momento dulce, la atención despertada nos ha llegado a desbordar un poco, tanto a nivel de crítica como de acogida. Como medio, el cómic me parece muy accesible, el lector puede entrar muy rápido en la historia porque la combinación de texto e imagen puede facilitar la empatía con los personajes. Es un lenguaje que llega a mucha gente, e incluso ha habido quien nos ha comentado que no se había acercado a este tema, o a otros, en formatos distintos al cómic.

Cristina Durán

Cristina Durán. | Foto: Juanjo Laudes

-Y este tema no es cualquier cosa. Miguel Ángel y tú lo habéis reflejado, no digo con “sensibilidad” porque es un concepto muy abstracto, pero sí con crudeza. No creo que se disfrute de la creación tratando una historia tan dolorosa y real.

-Pues no, estuvimos un año y medio y lo he pasado bastante mal. Al entrar en una historia que es la de otras personas, que son quienes realmente forman parte de ella, al final te obsesionas, llegó un momento en que mi marido y yo no hablábamos de otra cosa. Nos pasó un poco de factura, cuando acabé estaba hecha polvo.

-¿Cómo os decidisteis a entrar en este trabajo sobre la mayor tragedia ocurrida en la ciudad en más de 50 años? Hace falta valentía…

-Hacer un cómic es algo muy costoso. O es un tema que te apasiona o te llama mucho la atención, o aguantar tantas horas es muy difícil. Lo que ocurrió con El día 3 es que fue una manera de resarcirnos nosotros también. Cuando pasó el accidente, nuestra hija pequeña, que nació con parálisis cerebral, tenía tres años y estábamos con nuestra batalla personal. Nos enteramos del accidente, pero estábamos en lo nuestro. El tiempo fue pasando, nos fuimos adaptando a nuestra nueva situación y, como nos pasó a muchos valencianos, cuando llegó el programa de Salvados en 2013, nos enfadamos con nosotros mismos. Nos dijimos, “nosotros que solemos estar alerta de los problemas sociales, también nos hemos olvidado de ellos”, de las víctimas. Nos dio mucha rabia. Miguel Ángel fue a la presentación del libro de Laura Ballester, la conoció, entró en la historia y pensó que ese era el momento de resarcirnos con ellos y añadir un altavoz más, en este caso en forma de cómic. Sentíamos que se lo debíamos.

-Fíjate, de pensar qué mal lo habrías pasado, ahora, tras escucharte te envidio, porque muchos caímos en ese silencio inmundo…También fue, quizá, porque entretanto pasaron muchas cosas, todos los escándalos de corrupción…

-Creo que fue un conjunto de circunstancias. Beatriz Garrote, la presidenta de la Av3mj, sobre el programa de Salvados, decía que el silencio se rompió porque el momento había cambiado. Ya estábamos en la crisis, la gente estaba un poco más alerta. 2006 fue uno de los años de la “bonanza”, nadie se preocupaba por los demás porque casi todo el mundo se creía que tenía la vida resuelta. Tampoco existían las redes sociales, había menos posibilidad de acceder a cierta información…Ella dice que todo eso influía en que estuviéramos dormidos. Para nosotros, aparte de trabajar con Laura, lo más bonito ha sido trabajar con la Avm3j. Fueron muy generosos, porque no sabíamos qué iban a pensar de alguien que les dijera que quería hacer un cómic. Pero su idea era colaborar con cualquiera que les quisiera apoyar, y además hubo muy buen feeling. Nuestra gran preocupación era tener el máximo cuidado para que no sufrieran más de lo que ya lo habían hecho. Sin olvidar que teníamos que mostrar las cosas, contar lo que pasó, lo fuerte que fue, pero sin llegar a ser explícitos ni morbosos.

-¿Por qué elegisteis representar las cabezas de los políticos con esa especie de tentáculos?

-En principio, los gusanos sólo reflejaban la manipulación gubernamental. Primero pensamos en representar a los políticos con la cabeza desdibujada, pero gráficamente no funcionó. Sabíamos que no íbamos a ponerles cara, porque no merecían que gastara tiempo en dibujarles, y era una forma de deshumanizarlos, porque su comportamiento no fue humano. Ahí enlacé con la idea de los gusanos, que también hacen referencia a los tentáculos del poder y dan mucho juego gráficamente para mostrar cómo intentan enredar a la gente.

-Son los tentáculos de la incomunicación, lo que me lleva a la pared en la que están contrastadas las páginas del programa de Salvados con la representación del cierre de Canal 9. No sé si valdrá ya la pena meternos en este jardín, pero aquel día en el que los periodistas pidieron perdón, ¿qué sensación te causó?

-Ufff…A mí ese día me parece durísimo. He visto varias veces el video en el que invitaron a Beatriz Garrote al plató de los informativos, y me parece increíble que hubiera pasado tanto tiempo sin que ella hubiera estado ahí. La cara de los periodistas…Hace poco conocí a una de ellas, me pareció muy maja, y me dijo que había sido incapaz de ver la entrevista a Beatriz. Estaban tan avergonzados de todo…Lo que más me gusta de esto es cuando Beatriz los puso en su sitio.

Cristina Durán

“Violeta”, de Cristina Durán. Ilustración de “El día 3”. | Cristina Durán / Pepita Lumier

-Es un momento histórico.

-Totalmente. Si se piensa cómo tuvo que entrar allí Beatriz, por una ventana, corriendo después por los pasillos, que sólo pudiera hablar en Canal 9 el último día antes del cierre…Es increíble. Esto te lo inventas, lo creas como ficción, y la gente te dice “¡te has pasado!”.

-¿Contactasteis con Jordi Évole?

-Sí, nos iba a hacer el prólogo, pero le pilló en una época muy mala, preparando la nueva temporada de Salvados y no le dio tiempo. Pero le regalamos un ejemplar en una visita que hizo a València.

-En otra lámina representáis el día en que abarrotamos la plaza de la Virgen, el 3 de mayo de 2013, muertos de vergüenza. Fue la tele la que nos llevó allí.

-Sí, mira, de vez en cuando sirve para algo bueno…Y aquí están las páginas del final del libro, cuando pudieron hacer el monumento que ellos querían, y no aquel monolito que hizo Rita Barberá sin consultar a las víctimas.

-Aún así, el final nunca puede ser feliz.

-Claro. Pero ahora, por lo menos, habrá juicio, 13 años después. Y encima, ocurrió el accidente del Alvia en Galicia en que se volvieron a cometer los mismos errores. Se pasaron por encima cuestiones de pura seguridad simplemente por interés político. Y con las víctimas se portaron igual. La Avm3j, que nos ha acompañado a todas las charlas y presentaciones que hemos hecho, siempre dice que ojalá al menos todo esto sirviera para que estemos más alertas, para que no nos la cuelen otra vez.

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