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Hoy a las 20h inauguración en Pepita Lumier

Nuria Riaza golpea en la memoria

"Recuerdo siempre a mis abuelas tejiendo y tejiendo cuando pasaba algo malo para evadirse, como quien toca música o dibuja. Es lo mismo"

"La memoria de las piedras". | E3

Nuria Riaza (Almansa, 1990) no es la primera artista plástica que se expresa mediante el bolígrafo, simplemente es única. Borrar de la memoria la sensación que causan sus obras al descubrirlas es como intentar borrar boli con una goma. También le pasa a Google. La artista afirma que “la mayor parte de artistas que trabajan con bolígrafo hacen retratos. Si buscas ‘arte con bolígrafo’ te salen todo retratos y luego mis cosas”.

Sus cosas son un lenguaje y una técnica que uno se pregunta de dónde proceden. Lo que se llama poética. Hoy a las 20h se inaugura en la galería Pepita Lumier la exposición La memoria de las piedras, que abarca temas de gran amplitud: las pérdidas, el olvido y, en sus palabras, “el silencio de un país”. Desmemorias como “el tabú de las fosas comunes, un tema que evitamos aunque sigue tocándonos de cerca porque sigue habiendo familiares desaparecidos”.

Y Riaza no habla sólo de oídas o de lo que haya leído. De una de las paredes de Pepita Lumier cuelgan dos retratos de soldados con los rostros desdibujados. Entre ellos hay una humilde mesita antigua decorada con objetos de otras épocas.

“Son dos bisabuelos míos que murieron en guerra. El de la derecha está desparecido, no se sabe dónde murió, fue en combate durante la Guerra Civil. El de la izquierda, en la Guerra del Rif. Una de mis bisabuelas se volvió a casar pero la otra no, y tuvo que sacar adelante a sus hijos ella sola. Las dos eran bordadoras. Los objetos que se exponen son suyos”.

-Yo tengo la suerte de que me lo estés explicando, es muy diferente que el público lo vea sin saber.

-Sí, pero eso es algo que me gusta. Que quien vea esto se pueda montar sus historias. Por ejemplo, esta otra pared de aquí habla sobre las pérdidas. Hay pérdidas deseadas y no deseadas.

Nuria-Riaza

Nuria Riaza durante la entrevista. | Foto: Armand Llàcer

-¿Cuáles son las deseadas?

-Si tu pareja te está maltratando, es una pérdida totalmente deseada. Pero cada persona que vea las láminas se las tomará a su manera, una puede pensar en la pérdida de un hijo, o de una pareja. No me gusta dejarlo todo muy bien explicado, porque es poético y me gusta que cada uno reflexione y le dé su propia historia a lo que ve.

-Aún así, a las imágenes les acompañan textos, algo que empieza a ser cada vez más frecuente en el mundo de la ilustración. También ahí se ha roto un tabú en cierta manera al no esperar que las imágenes hablen siempre por sí solas.

-La ilustración mezcla figuras retóricas con imágenes. Creo que una cosa surge de la otra. Normalmente, lo primero que me viene es el texto en sí, la idea o el concepto, y cuando lo tengo claro lo apoyo con imagen.

-Veo que hay ilustraciones en las que no todo es bolígrafo.

-Hay un poco de acrílico y tinta de boli roto al que luego le doy pincel. A veces hay que romper varios bolis enteros. Se queda una tinta poco manejable, porque es muy aceitosa y el papel la absorbe toda. Un boli entero utilizado así da para muy poca superficie. Sin embargo, rayando, con un sólo boli se pueden hacer los fondos de tres láminas.

-Hay un mapa de España con hilos que llevan a distintos dibujos de piedras. De cada sitio has sacado una piedra diferente…

-Son piedras del Museo Geominero, y es un mapa geológico de España. Cuando pensé en desparecidos lo primero que me vino a la cabeza fueron las piedras que hay alrededor. Los hilos marcan las fosas que hay localizadas. Lo bonito sería que quien quiera llevarse la piedra cortase el hilo, una forma metafórica de liberar.

-Y el retrato de Lorca. Dicen que es el desaparecido más famoso de la Historia.

-Había que ponerlo sí o sí. Mataron a muchísimos literatos, pensadores, pero claro, siempre que pensamos en ello, pensamos en Lorca, es la primera imagen que nos viene a la mente. Y sobre todo por cómo pasó, fue por rencillas entre vecinos, muy a nivel local, no había una orden previa para que le asesinasen. Sólo aprovecharon lo que estaba pasando para quitárselo del medio.

-Se exponen pañuelos bordados que se doblaban antes con cuidado, al estilo antiguo, una pequeña parte de las llamadas “labores del hogar”. ¿Hablas de desmemoria en clave femenina?

-Y masculina también. La Historia la escriben tanto hombres como mujeres, sólo que nos olvidamos muchas veces de incluir el papel de la mujer en aquella época. Muchas salían a combatir y otras combatieron dentro de casa cuidando a sus familiares, a sus hijos, ellas solas sacando todo adelante, trabajando en el campo. Incluso su manera de evadirse de todo lo que estaba pasando era volver a sus labores. Yo recuerdo siempre a mis abuelas tejiendo y tejiendo cuando pasaba algo malo. Si había problemas en casa, se ponían a tejer bufandas para quien las necesitase. Igual que quien toca música o dibuja.

-¿Dibujas, o empezaste a hacerlo, para evadirte?

-No, he dibujado toda la vida, no sé por qué empecé, la verdad…(Ríe). Todos de pequeños dibujamos, es como un juego, con el que al final sí que te olvidas de lo que pasa a tu alrededor, se pasan las horas. Es un poco lo mismo.

Nuria-Riaza

-Quien ve una ilustración tuya difícilmente la olvida, eres muy identificable. No sólo por el boli, sino por el imaginario propio, como el de las cabezas cortadas. ¿Te basaste en alguien?

-No, fue básicamente porque durante la carrera nos ponían a dibujar con bolígrafo y rotulador para aprender y no poder borrar. Una profesora nos tuvo 3 o 4 meses así, y luego ya empecé a hacer los bocetos con bolígrafo durante toda la carrera. Me ayudaba a no equivocarme y fijarme muy bien. También creo que la gente que trabaja con bolígrafo normalmente da imágenes muy realistas y muy acabadas.

-¿Te vas a cansar del boli alguna vez?

-Echo mucho de menos la pintura.

-¿Tienes obra pictórica?

-Tengo mucha de la carrera. El problema es que no tenía un duro y lo más barato era darle al papel y al dibujo.

-¿La piensas retomar en algún momento? Para el público será un reto ir a una exposición de Nuria Riaza sin que aparezca el azul del boli por ningún sitio…

-Con unas compañeras de estudios formé parte de un grupo colectivo de pintura, y ahí creé una especie de alter ego. Pero desde que diseñé la portada del disco de Jorge Drexler y participado en alguno de sus videos, ha sido un no parar y no darme tiempo a hacer nada…Pero aún no me he cansado del boli, soy bastante cabezona para cansarme de las cosas. ¿Reventar bolígrafos y mezclarlo con pintura…? Puede ser. Ya he metido pintura dorada y acrílico, pero siempre en pequeñito porque me da “cosa” comerme el bolígrafo. Al principio sólo introducía hilos atravesando, pero cada vez me apetece introducir más elementos. Creo que nunca voy a dejar de dibujar.

 

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