La Marina de València, Premio Economía 3 a Iniciativa Sociocultural

Ramón Marrades: “Cultura y espacio público forman un binomio imbatible”

Música, pintura, gastronomía, sol y diversión han dado vida a los hasta hace poco abandonados edificios del puerto de València

Vicent Llorens recogió el premio en nombre de Ramón Marrades y de La Marina de València.

No sé si alguien aún no se ha dado cuenta, pero donde hasta hace nada figuraban mastodónticas ruinas de presuntas glorias pasadas, junto al mar, ha nacido un espacio donde pasar el día sin que falte de nada: música, pintura, gastronomía, sol y pura diversión. Esta gestión ha valido a La Marina de València el Premio Economía 3 a Inciativa Sociocultural.

El Consorcio Valencia 2007 es la institución pública que gestiona el puerto histórico de la ciudad: La Marina de València. Dicha institución está constituida por tres niveles gubernamentales: el Gobierno de España, la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de València. El joven economista especializado en espacios urbanos Ramón Marrades es el director estratégico.

– Te incorporaste en 2016 al equipo dirigido por Vicent Llorens, con la misión de hacer algo útil con este espacio tan inmenso en condiciones de abandono. Al llegar, ¿no se os hizo una montaña todas las tareas que había por delante?¿Se podía visualizar el proyecto?

– La verdad es que en algunos momentos, parecía que estábamos ante un espacio postapocalíptico. Muy poca gente venía por aquí. Pero es verdad que cuando empezamos a trabajar nos dimos cuenta de que no todo era tan malo y que quizás hubéramos tenido algunos prejuicios infundados. En primer lugar, la actividad náutica era muy potente, interesante y diversa, y además asequible, porque no todo son megayates sino que hay muchísima náutica popular. Además, había algunos elementos de espacio público muy simbólicos fácilmente aprovechables: el parque infantil, alguna explanada, zonas verdes, el Tinglado nº2 que utilizaban los patinadores. Si se sumaba una entidad de gestión que podía ser relativamente ágil, con posibilidades y autonomía, se podían hacer cosas. Pero la situación financiera era horrible, más de 400 millones de deuda con un déficit operativo de más de dos millones al año.


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