Conversación con el autor en la Galería 6 del IVAM

Paco Roca: “El arte siempre está inacabado”

Hoy se inaugura su intervención "El Dibujado", una obra del artista valenciano que desborda la sala y se expande por todo el museo

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Paco Roca. | EFE / Biel Aliño

“El encargo era hacer una exposición pero no como las que he hecho hasta ahora, colgar ilustraciones originales de las paredes. Tampoco me veía pintando cuadros porque no es lo mío. Propuse utilizar la sala para hacer un cómic”, cuenta Paco Roca mientras caminamos por la Galería 6 del IVAM, donde se inaugura hoy su intervención El Dibujado.

-Entonces, ¿cuál fue la propuesta concreta que te hicieron?

-Nada, me dijeron “haz lo que quieras”. Me pareció interesante hacer un cómic en un cambio de soporte, me podía dar muchas posibilidades. La evolución del cómic siempre ha ido en función de los formatos, y según ha cambiado el formato ha cambiado el lenguaje.

-Pero una cosa es un formato y otra una sala de museo…¿Pensaste en algún precedente?

-No, porque no hay muchos…Hace unas semanas, porque coincidió en el tiempo, los dibujantes Max y Sergio García han hecho en Granada una cosa parecida, pero es un concepto bastante novedoso. Me di cuenta enseguida de que tenía infinitas posibilidades. Cada pared es casi como una página de un cómic, y hay que empezar a desarrollar también qué cuentas y cómo lo cuentas. Pensé que una historia muda iba a funcionar mejor, porque si le ponía mucho texto, siendo una exposición, a lo mejor el espectador se que quedaría parado en sitios con texto y pasaría rápido por otros.

-¿Es una historia que tenías en el cajón y la adaptaste aquí?

-Qué va, fue la sala la que me llevó a la historia. De hecho, en un principio tuve una idea pero la descarté porque al empezar a trabajar con la sala, de repente surgió la historia.

-¿De qué trata?

-Habla sobre la relación entre el artista y la obra. Es algo que se ha dado mucho en la Historia del Arte, pero en este caso a partir de viñetas. Empieza con El Dibujado, que intenta salir de la viñeta, pero no lo consigue, el marco se lo impide, es su prisión. La única forma que encuentra de salir es a través del arte, como una evasión de la realidad.

Paco Roca

| EFE/ Biel Aliño

-Esa visión del arte como evasión de la realidad, ¿se te puede aplicar a ti?

-También. Sí. Creo que a todos los que nos dedicamos a esto. Aunque no se lleve una vida miserable y demás, sí que llega un momento que, como artista delante del papel, te conviertes en Dios, y puedes alterar las cosas como quieras, puedes quejarte de lo que quieras, vivir lo que quieras ahí dentro.

El siguiente personaje es El Creador. Se despierta de repente por la noche, porque lo anterior que hemos visto puede haber sido un sueño. Acude a su estudio, y a partir de aquí se desarrollan tres historias paralelas, que es algo que permite la sala: por un lado el mar, por otro el desierto y finalmente El Creador ante un lienzo en blanco. Al principio, El Creador está en el estudio pero ni en el mar ni en el desierto pasa nada. Siguen igual, porque él aún no ha intervenido, sólo está pensando. Ya en el mar, aparece en el cielo el ojo del Creador, y el escenario empieza a cobrar vida. En el desierto, también aparece el ojo, y personajes que lo observan. Ha empezado a crear.

-Noto que vamos desde el cero absoluto del principio de la creación al momento en que el autor empieza a sentir que su obra puede cuajar.

-Sí. Pero como decía Picasso, cuando hablas del arte, hablas de la vida. Se podrían hacer muchos símiles entre creación de obra y creación del mundo. Según va introduciendo más elementos en sus cuadros, como un simple árbol, los personajes que ya han aparecido van adquiriendo más vida. Han visto a Dios, están contentos, y se sienten los elegidos. Empiezan a hacer edificios, a aumentar la obra, incluso aunque El Creador esté durmiendo y pase a otra obra, al lienzo en blanco, que abre otra línea narrativa nueva. Mientras el lienzo está en blanco, todo está en negro.

Paco Roca

Los dibujos de Paco Roca cobran vida en la Galería 6 del IVAM. | EFE / Biel Aliño

-La viñetas negras se van abriendo, y aparece poco a poco la figura del artista, como si la obra observara a su Creador…

-Sí, desde esa perspectiva, según él va trabajando, se va haciendo la luz, hasta que la obra lo ve.

-Esto es una auténtica Teoría del Arte.

-También. Se puede hablar de muchos aspectos sobre la relación de la obra con el artista…El caso es que al Creador le da un infarto. Él se muere, pero ¿qué pasa cuando la obra sigue viviendo más allá de él? Vemos la figura, El Dibujo, que se ha quedado sin acabar, le falta un brazo. Es la representación del arte, que siempre está inacabado.

-¿El arte siempre está inacabado?

-Sí. Uno tiene una fecha para terminar la obra, como en el caso del cómic. Pero después paso muchísimo tiempo dándole vueltas, “jolín, si hubiese hecho esto”, “podría haber tirado por ahí…” Se podría estar toda la vida, como el pintor Antonio López, que se pasa años retocando. El arte es un poco como los dibujos de los niños. No es el resultado final, es todo ese proceso, en el que se va evolucionando mientras se va haciendo la obra, y se puede no terminarla nunca. El Dibujado es así: se mira y se da cuenta que está sin acabar, y está preocupado porque su pintor ha muerto. Entonces, baja del cuadro, y se une a los personajes de la viñeta de abajo, los del desierto.

Aquí la historia se une con Así habló Zarathustra: baja a decir que Dios ha muerto a aquellos personajes que habían visto el ojo en el cielo. No le creen y le apedrean. Entonces, una de las piedras rompe la viñeta. El Dibujado se sorprende, y se pregunta “¡Bueno! ¿Y qué hay ahí fuera?” Sale de la viñeta y deja atrás todas las leyes físicas del Universo, en este caso, del cómic. Está en la pared, libre de viñetas.

-¿Me equivoco si digo que los personajes que le apedrean, que no quieren aceptar la muerte del Creador, son como esos fans más acérrimos que, por ejemplo, se enfadan cuando un artista cambia de registro?

-Sí, se puede interpretar así también. Hay muchas formas de hacerlo. Hay mil lecturas. Yo he pensado en los conservadores de un estilo determinado, en este caso comparándolos con los de las religiones, de mantener las cosas como han sido siempre. Pero se podría llevar perfectamente también a esos, digamos, talibanes, que dicen “el cómic tiene que ser así” o “el arte tiene que ser así”. Es interesante dejar las cosas para la libre interpretación, dejarlo abierto.

El caso es que sin Dios, los mundos se extinguen, y El Dibujado se queda solo. Crea una puerta de la nada y se va de la exposición, se va a explorar el mundo y aparece por diferentes partes del museo.

-Como el momento en que la obra cobra vida propia.

-Sí, vive fuera de la galería. Pero se siente solo, y empieza a crear: la creación puede crear por su cuenta nuevos personajes, como se ve en esta animación en la pared. Sólo le queda completarse a sí mismo, y siguiendo con Zarathustra, llegamos hasta el superhombre. Pero aún en plenitud total, sigue echando en falta algo, a lo mejor es que no es capaz de vivir en libertad absoluta. Echa de menos a su Creador, y entonces llegamos hasta la mayor creación que ha hecho el ser humano: Dios. Intenta tocarle con el dedo, como lo representó Miguel Ángel, pero como están en una esquina de la sala, esta vez, no llega a haber contacto. Dios se enfada y lo vuelve a encerrar en la viñeta, a someterle a sus reglas, hasta que empequeñece sin fin.

Paco Roca

| EFE/ Biel Aliño

-Una cosa, cuando acabe la exposición, ¿se va a perder para siempre este trabajo?

-Sí, pero me parece chulo que así sea. Es lo contrario de lo que intento hacer con los cómics: que perduren, que hayan un montón de ediciones…Esto es efímero, y no sería fácil adaptarlo a otros formatos ni a otras salas. Es sólo para aquí.

-Y ya después de esto, ¿qué te queda por hacer? En privado me comentaste una vez que a lo mejor descansabas…

-Descansar no estaría mal, pero se acaban teniendo más ideas de historias de las que se pueden hacer. Voy a empezar un nuevo proyecto, así que no voy a descansar.

-Me parece alucinante, con los últimos años que llevas…

-Sí, es un poco una mala pasada, porque pienso que he conseguido cosas que están bien, y me hubiera gustado disfrutar un poco más…He terminado la promoción de El Tesoro del Cisne Negro, y se ha juntado con la exposición. Acabo algo y ya estoy metido en lo próximo. Avanzar está muy bien, pero de vez en cuando me gustaría pararme, mirar atrás y disfrutar de ciertas cosas.

-¿Como cuando se cumplen los sueños pero no son exactamente como se habían imaginado?

-Bueno, todo tiene su lado oscuro…

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