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Dani Nebot, Premio Nacional de Diseño 1995 (1)

“Los diseñadores generamos el sustrato arqueológico de nuestro tiempo”

Miembro de esa generación legendaria, pionera en la dignificación del diseño valenciano

Dani Nebot, uno de los diseñadores más reconocidos, miembro de esa generación que puso a Valencia como referente de modernidad. Es desbordante, expresivo y sin filtros. Esta entrevista se realizó para la serie Valéncia Capital Mundial del Diseño, pero surgieron tantísimas cosas que, finalmente, no queda más remedio que hacer dos entregas. Y ninguna de ellas es prescindible.

En 1995 recibió en Premio Nacional de Diseño. Fue el primer valenciano -profesional o empresa- que logró esta distinción. Claro que, como él recuerda, por aquél entonces era un premio casi desconocido. “Yo me enteré porque me llamó la prensa”. Nebot forma parte de ese grupo legendario de pioneros que participó a través de una visión más abierta y cosmopolita en la modernización de una sociedad que quería salir a la luz tras décadas de oscurantismo.

 P.- ¿Cuando te conceden en 1995 el Premio Nacional de Diseño te cambia la vida?

R.- A peor, bueno, eso es una exageración. Cuando te dan un premio de estos, el mercado tiende a pensar que eres carísimo y se retrae. Eso es algo que compartimos casi todos los premios nacionales de diseño, lo hemos comentado alguna vez.

Entonces era un reconocimiento que casi ni se conocía. De hecho yo me entero porque me llaman de un periódico. Me molestó mucho que no me mandaran el telegrama. También me molestó mucho que, cuando me condecoraron, no llevara cinta y medalla ¡era un pin!, de oro, pero un pin.

Con lo bonito que queda que te entreguen la caja con la medalla. Luego vas a los sitios con tu medalla en la solapa y tan bien, ¿pero un pin?.


“La creatividad, en el fondo, está en la forma de plantear el problema, en la concepción, el análisis y la valoración”


P.- Al final, tus clientes son de larga duración

R.- Sí. Acabas siendo amigo o enemigo. Si el cliente encarga de forma consecuente hay una afinidad, hay acercamiento y sinceridad. Muchas veces el buen diseño surge de la discrepancia.

Lo que me da mucha pena es el desprecio al trabajo profesional, los que creen que pueden diseñar una identidad corporativa “en casa”. Si recurres a un profesional aquilatas el riesgo. Lo normal es acertar 9 de cada 10. Si “se hace en casa” lo normal es acertar una o ninguna de 10. Si el dinero es tuyo, haz lo que te de la gana; pero sin es público, piénsatelo.

Identidad corporativa Generalitat (1985-2018) en colaboración con Nacho Lavernia

El diseño siempre es una solución a algo. A mi me molesta un poco el uso de la palabra creatividad como si fuera un elixir. La creatividad no es sólo lo plástico, el aspecto de las cosas. La creatividad, en el fondo, está en la forma de plantear el problema, en la concepción en el análisis, en la valoración.

El diseño tiene más que ver con una ecuación que con pintar un cuadro. Cuando tienes un proyecto, empiezas a despejar incógnitas, valoras los recursos, analizas … El diseño es el vaso, no este vaso.

El verdadero diseño está en la solución. Ahí hay mucho de reflexión, de análisis, de valoración de los recursos disponibles.

El diseño es una disciplina que ordena los recursos disponibles para conseguir un fin. Al mismo tiempo, deja constancia en el acto mismo de la sensibilidad del momento histórico en el cuál se está viviendo.

Los diseñadores tenemos una gran responsabilidad histórica. Estamos generando el estrato arqueológico de nuestra cultura y de nuestro momento histórico. Dentro de 20.000 años nos conocerán por los objetos que usábamos.


“En España no se sabe contabilizar el diseño. Fuera, las empresas incluyen en sus presupuestos una parte para el desarrollo de su imagen y sus productos”


P.- Tu generación ha sido la pionera. ¿Cómo ves ahora la profesión?

R.- Dudo que haya una profesión. Creo que hay muchas profesiones: más mercantilismo, menos mercantilismo; gente cortoplacista y gente que no. Ha cambiado el número, pero no la esencia. Ahora hay más gente, con más conocimientos iniciales, mejor preparada.

Una consecuencia es el abaratamiento y el ultraje a la profesión. Estamos en una etapa de liquidación por derribo.

Es difícil, no hay manera de prosperar a no ser que seas un estudio que trabajes en proyectos internacionales, donde las empresas incluyen en sus presupuestos una parte para el desarrollo serio de su imagen y de sus productos.

Aquí no se sabe contabilizar el diseño. Lo ponen como un gasto extraordinario, cuando debería ser un gasto general.

Uno de los últimos trabajos de Dani Nebot, el cartel de Fallas 2019.

P.- ¿Crees que falta conciencia empresarial para incorporar el diseño?

R.- Sí. Aquí eso no se hace. Es algo que comenté en una conferencia que dí en La Rioja a los bodegueros sobre el valor del diseño, cuánto se debe pagar y cómo se debe contabilizar el valor del diseño. ¡Si ellos no van a pagar la etiqueta! Una etiqueta es para toda la vida y contablemente la puedes amortizar en tres años. Hice un cálculo y en el caso más caro, la repercusión era de 0,10 céntimos por botella ¡0,10 céntimos! Seguro que ese coste lo aguanta un buen vino.

Cuando has trabajado durísimamente para elaborar un vino, ¿te parece caro vestirlo por ese precio? Pones en peligro todo el trabajo porque no quieres gastar en la etiqueta, que es lo que te va a visibilizar y a diferenciar a primera vista del resto de tus competidores.


“En Valéncia ya se hace menos diseño de producto, porque  nos hemos quedado sin tejido industrial”


P.- ¿Cómo valoras la candidatura de València para Capital Mundial del Diseño?

R.- Malo no es. Se trata de centralizar durante un tiempo todas las políticas de promoción del diseño.

Se visibilizará la ciudad, porque suma y porque València es, sin duda, una de las capitales del diseño español y fuera de España también es una pieza fuerte.

Si encima todo el mundo está de acuerdo, adelante con los faroles y vamos a intentarlo hacer de la mejor forma posible.

No sé si será algo parecido a lo que fueron en su día los congresos del ICSID, que eran interesantísimos.

P.- También sería un poco para poner en el escaparate del mundo lo que se hace aquí.

R.- Aquí se hace mucho diseño gráfico, que es una actividad muy ligada a la cultura. Ya menos diseño de producto, porque nos hemos quedado sin tejido industrial.

Aquí durante muchos años se ha vivido de tirar de contactos, de comprar y vender, de pases por aquí, pases por allá.  Eso ha dado lugar a una sociedad peligrosísima, donde con los ojos cerrados nos cogemos al último clavo ardiendo, que se llama turismo y que nos está devorando.

El turismo es una apisonadora de destruir signos de identidad. Tenemos una calle San Vicente que en tres años ya no es la calle San Vicente de València: no queda ni la farmacia. Al final, esos valores por los que la gente nos elegía, ya no estarán.

Se ha incentivado -años atrás- hasta destrozar la geografía. Es como vender la casa, ya hemos vendido todo lo que teníamos que vender y ahora vendemos la casa.

Han sido unos años brutales, por esa orientación hacia la liquidación, al dinero rápido, a la ausencia de rigor

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Un Comentario

  1. Carlos Bento Company
    Feb 10, 2019 @ 10:46:00

    Como él dice de sí mismo: “Soy un diseñador más de goma de borrar que de lápiz”. Siempre he admirado en él su capacidad de llegar a la solución de diseño, despojándose paulatinamente de lo accesorio para centrarse en lo esencial, como me enseñó mi maestro Don Alejandro de la Sota.

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