A la espera de poder fabricar en España

InsectFit, la empresa que vende 13.000 barritas proteicas de grillo en dos meses

La empresa creada por dos emprendedores crevillentinos estudia incluir en su catálogo otros productos derivados de este insecto como la pasta

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Alberto Mas (izqda), y Gabriel Vicedo, fundadores de la empresa InsectFit. | Foto cedida por Lanzadera

La empresa emergente InsectFit ha logrado vender más de 13.000 barritas proteicas hechas a base de harina de grillo en sus dos primeros meses de independencia de Lanzadera. El proyecto está liderado por Alberto Mas y Gabriel Vicedo, dos jóvenes de la localidad alicantina de Crevillent,.

“La gente se sorprende, pone caras raras, quizá porque se imagina un grillo encima de la comida, pero posteriormente comprueban que el sabor es bueno y que sus valores nutricionales son excelentes“, explica a Alberto Mas, técnico superior en dietética y confundador de la empresa junto a Gabriel Vicedo, titulado en ADE y Turismo.

La empresa, puesta en marcha con un capital inicial de poco más de 30.000 euros, todavía no tiene un canal de distribución establecido ni presencia en los lineales de los supermercados; en consecuencia, vende la mayor parte de estas barritas por internet.

Las ventas van bien, están teniendo más aceptación de lo esperado inicialmente“, señala Mas. Por este motivo, InsectFit estudia incluir en su catálogo otros productos derivados del grillo, como la pasta confeccionada con harina de este insecto, otro tipo de suplementos para deportistas e incluso comercializar la harina de trigo en sí misma, para que cada cuál decida cómo cocinarla o en qué otras recetas emplearla.

Nuestras barritas son atractivas, están hechas a conciencia para que tengan muy buen sabor“, explica para detallar que, de momento, se puede elegir entre tres diferentes: fresa y yogur; frutos secos y chocolate, y chocolate puro, piña y coco. “Quizá la imagen que tenemos del grillo en España es la de un animal de campo, no como la cucaracha o el gusano, por ejemplo“, añade Mas en un entrevista concedida a la agencia Efe.


La cría de grillos requiere 2.000 veces menos agua, doscientas veces menos terreno -ya que pueden criarse en vertical- y son menos contaminantes para el planeta


A la hora de explicar las bondades del producto, los responsables de esta joven empresa han encontrado un curioso aliado en el popular programa de telerrealidad “El último superviviente” (del canal DMAX), protagonizado por un ex militar británico (Bear Grylls), y sus frecuentes “meriendas” insectívoras.

Muchos de nuestros clientes conocen las bondades nutricionales de los insectos gracias a este programa. Su uso para la alimentación humana nos permite obtener proteínas de una forma mucho más sostenible, puesto que necesitamos mucha menos agua y emitimos mucho menos CO2 que cualquier granja tradicional“, explica.

Según los datos facilitados por esta empresa, la cría de grillos requiere 2.000 veces menos agua, doscientas veces menos terreno -ya que pueden criarse en vertical- y son menos contaminantes para el planeta, pues producen cien veces menos emisiones de dióxido de carbono que una vaquería y consumen doce veces menos alimento que las reses.

El proyecto de esta joven empresa se sustenta en el cálculo de que en 2050 la población mundial alcanzará los 9.000 millones de habitantes y la necesidad de proteína aumentará un 70 %, hecho que podría hacer inviable la ganadería tradicional como la conocemos actualmente.

Nuestro público objetivo actualmente es la gente que se cuida, que acude al gimnasio, y también aquellos con mayor conciencia social”, añade el copropietario de una firma que, por el momento, no tiene competencia en España, aunque sí en Europa. “De momento no trabajamos con más insectos que el grillo y solo en forma de harina”, un formato que evita el “choque cultural” o la aversión que pueda existir hacia el consumo de este tipo de animales.

Con un precio de unos dos euros, estas barritas tienen como principal materia prima grillos tailandeses que son posteriormente procesados en Finlandia, ya que la legislación española impide de momento la fabricación de este tipo de productos. “Estamos a la espera de que en unos nueve meses se autorice la fabricación en España, porque nuestra intención es controlar el proceso completo“, detalla Mas.

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