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Entrevista de Antón Fernández Gutiérrez, CEO de Nortpalet

“Nuestro producto, además de ser logístico es sostenible”

Sus más de 600.000 palés están fabricados al 100% con materiales reciclados y están presentes en cuatro continentes

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“Nuestro producto, además de ser logístico es sostenible”

– ¿Cuáles han sido los inicios de la empresa?

Nortpalet nace en 2006 en Asturias  de la mano de un grupo de empresarios con la idea de crear una empresa de referencia en la fabricación de Elementos Reutilizables de Transporte (ERT). Es decir, cualquier elemento que permita transportar un bien de consumo entre dos puntos centrados en el plástico ya que somos una fábrica de transformación de plástico cuyo objetivo de producto son estos ERT.

Comenzamos poniendo el foco en los palés. También está dentro de nuestros objetivos cajas, contenedores, big box (específicos para la agricultura).

– ¿Sois especialistas desarrollando soluciones a medida para grandes cuentas o sectores específicos?

– El palé de plástico responde a un nicho de mercado. Los datos apuntan a que el 89% de los que hay en circulación a lo largo de todo el mundo están fabricados en madera. Solo  un 6% de ellos están fabricados en plástico y el resto corresponde a otros materiales. Eso quiere decir que el plástico es un nicho de mercado dentro de un mercado muy grande.

Con lo cual, cuando nuestro de cliente está buscando un palé de plástico, dado que hay una diferencia sustancial en el precio unitario entre un palé de madera y otro de plástico, Al final, este tiene que elegir, entre un amplio número de soluciones, aquella que para su caso de logística concreto le genere uno u otros beneficios. Existen tantas variedades de producto que para competir uno a uno son necesarios modelos muy concretos que vayan dirigidos a aplicaciones muy concretas para resolver problemas específicos y es en ese punto donde podemos generar un valor añadido con el plástico.

Es decir, la competición del plástico con la madera no es a nivel global sino que se produce en casos puntuales y por eso es un nicho. Dentro de ese caso, las fabricaciones a medida que hacemos, satisfaciendo las necesidades del cliente -transportar más producto, optimizar el espacio de almacenamiento…- en estos casos el plástico permite, aplicando diseño y técnicas de I+D, ofrecer una solución diferencial a la madera. Teniendo en cuenta que estos últimos  son todos estándares mientras que el palé de plástico puede configurarse en formas diferentes para conseguir resultados distintos. Concretamente, uno de nuestros desarrollos son los palés encajables y el de madera no lo es.

En definitiva, el cliente busca un objetivo y nosotros desarrollamos una aplicación para que él pueda conseguir el beneficio que busca a través de una serie de características.

Además, dentro de los desarrollos a medida y con el fin de generar una ventaja competitiva del producto, hemos conseguido que pueda ser reparable. Para ello, ideamos hace unos años un concepto de reparabilidad en plásticos que antes no existía.  Nosotros hemos buscado soluciones y hemos identificado las áreas con mayores posibilidades de rotura en una tipología de producto y lo hemos hecho de forma y manera que cuando estas se rompen, en lugar de tener que desechar el producto completo, servimos un repuesto.

– ¿Cuál es el perfil de vuestros clientes?

– El palé se utiliza de forma global. Es un producto multisector, multimercado, multiaplicación… Con lo cual,  nuestro cliente puede ser cualquiera. Pero, ¿cuáles son los que más lo utilizan? Principalmente el mayor uso se concentra en alimentación, retailers, productos de gran consumo… Otros más minoritarios son la industria del automóvil, eléctrico-electrónico, etc.

Las empresas de exportación también son clientes nuestros.  La madera para la exportación exige tratamientos fitosanitarios que deben estar certificados.  Una ventaja competitiva que tiene el plástico frente a la madera es que esta última, para poder exportarse a diferentes países son necesarios una serie de tratamientos fitosanitarios para evitar que transporte diferentes ecosistemas,  patógenos…y para eliminarlos deben ser fumigados. Mientras que a los palés de plástico no les exigen nada a la hora de exportar y, de esta forma, el empresario se evita una serie de problemas,  lo que empuja a las empresas a utilizar el plástico cada vez más para exportar sus productos.

– ¿Qué capacidad de producción tenéis?

– Fabricaremos en torno a 600.000 palés al año o lo que viene a ser lo mismo, más de 5.000 toneladas de plástico reciclado al año. La fábrica está en Asturias, en Valencia tenemos una delegación que comenzó siendo comercial y está creciendo para que en un futuro llegar a contar también con otro centro de fabricación.

– ¿Por qué os decantasteis por València?

– Asturias es una región siderúrgica y la Comunitat Valenciana es la región de plástico. Además está Aimplas, la Asociación Valenciana de Empresarios de Plástico (AVEP). Es decir, la zona del plástico por antonomasia es la Comunitat Valenciana, es donde están ubicados nuestros principales clientes y para nosotros es importantísimo tener presencia aquí.

– ¿Cómo conjugáis la economía circular en vuestro proceso de fabricación?

– Nuestro producto está íntimamente relacionado con la economía circular. Vendemos medioambiente, este es nuestro mensaje principal. Es decir, nuestro producto por un lado es logístico y por otro lado es sostenible. El concepto de sostenibilidad, que cada vez es más relevante, también lo es para nosotros. ¿Y por qué? Por un lado, el palé de plástico es un producto idóneo para introducir materiales reciclados.

Estamos hablando de que a lo largo de todo el mundo se procesa mucho plástico y para muchas aplicaciones es imprescindible que este sea de primer uso y eso, a día de hoy, no se puede cambiar. Se sabe que aproximadamente el 40% del plástico que se transforma a nivel global va destinado a envases. El problema que tienen dichos envases es que tienen un ciclo de vida muy corto y que se estima inferior a un año -una media de seis meses-. Estas cifras nos indican que el 40% del plástico se convierte en un residuo en menos de seis meses.

A día de hoy, el sector está siendo atacado por una incorrecta gestión de ese residuo. Lo que hace imprescindible que existan aplicaciones que sean capaces de coger ese residuo y darle una salida con alto valor añadido. Por lo que nuestro producto encaja dentro de esa línea. De hecho, nuestros productos están fabricados al 100% con materiales reciclados. Estos generan una aplicación que permite, a través de ese residuo integrarlo en producto, que a su vez se integra aguas atrás en la cadena proporcionando un alto valor añadido.

Por otra parte, y continuando con la economía circular que comentabas, quería destacar también que un palé de plástico pesa aproximadamente lo mismo que los envases que transporta. Es decir, que se reintegra nuevamente en la cadena. Por ejemplo, si tienes un palé de leche que pesa una tonelada, al final estás transportando 20 kilos de plástico y cuando estos se convierten en un residuo podrían reprocesarse para convertirse en un palé y volver otra vez a la misma cadena que ha generado esa contaminación o ese residuo aportando un alto valor añadido. Por lo tanto, si sumamos todos estos pasos tenemos una cadena totalmente circular.  El palé tiene otra ventaja y es que nunca se convierte en un residuo. Por lo tanto, lo que estamos haciendo es convertir un material que tiene un ciclo de vida corto, como puede ser el plástico que va destinado a los envases, en un producto que tiene un ciclo de vida largo.

– ¿Qué ventajas tiene el palé de plástico con respecto al de madera?

–  Es más duradero, se puede limpiar e higienizar debido a su carácter impermeable y la madera no. Sin embargo, esta, a medida que se va utilizando va produciendo astillas y va generando un entorno sucio a su paso. Esas astillas contienen parásitos y bacterias, cosa que no le ocurre al plástico. Todas estas cualidades redundan en un valor añadido que somos capaces de ofrecer. Además,  el palé de plástico es mucho más ligero que el de madera. Esto significa que en el transporte ayuda a reducir las emisiones de C02.

– ¿Cuál es el ciclo de vida de un palé?

– Se estima que entre tres y cinco veces superior al palé de madera. En cuanto al tiempo, depende de las veces que se utilice. Hay cadenas logísticas donde se emplea a diario y otras donde solo se usa cuatro veces al año.

– ¿Hasta dónde llegan vuestros palés?

– El 40% de nuestra facturación corresponde al ámbito internacional. En 2017 trabajamos en cuatro continentes. Nuestros principales países de actuación son Portugal, Francia, norte de África, Alemania, Reino Unido y algunos puntos de Sudamérica. Por lo tanto, somos una empresa totalmente internacionalizada ya que para tener éxito en nuestro sector tenemos que convertirnos en una marca global. Al ser un nicho de mercado, nuestro alcance tiene que ser internacional, no tenemos una visión nacional.