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La presidenta del Santander se muestra crítica y preocupada por la deriva intrusiva que ha tomado la tecnología disruptiva

Ana Botín reclama que las tecnológicas tributen donde generan el beneficio

Anuncia que el Santander será uno de los primeros firmantes de los Principios de la ONU de banca responsable

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Ana Botín, presidenta de Banco Santander, tuvo una intervención crítica y preocupada ante el futuro en la XI Conferencia Internacional de Banca. Una intervención en la que concluyó reclamando como una necesidad urgente e importante “leyes que garanticen que todas las empresas, sin importar su código postal o el código de su industria, contribuyen con su parte justa y donde se genera el beneficio a las necesidades sociales de nuestras sociedades, de forma que podamos reforzar de forma proporcional [todas las empresas digitales y tradicionales] las instituciones de Gobierno de las que dependemos”.

“El futuro -comenzó- ya no es lo que era. Están ocurriendo cosas preocupantes en el ámbito económico, político y social. El mundo cambia (…) pero no lo hace en la forma que anticipábamos hace sólo cinco años”.

Una visión del mundo simplista

La presidenta del Santander se mostró especialmente dura contra una tecnología que, en su opinión ya tiene poco que ver con la utopía democratizadora con la que se anunciaron: “La tecnología e Internet traerían consigo una nueva era de libertad personal, creatividad y crecimiento. El fin de las grandes instituciones controladoras y jerárquicas. Hoy, todas estas visiones utópicas de la tecnología parecen cada vez más alejadas de la realidad y de lo que consideramos como una sociedad inclusiva. Visiones del mundo que eran demasiado simplistas”.

Para Ana Botín, el cambio tecnológico trae ansiedad y enfado sobre cómo se reparten los costes y los beneficios de dicho cambio. “En momentos de pesimismo -sentenció- aquellos que pensamos que un futuro mejor es posible tenemos la responsabilidad no sólo de hacernos oír, sino de actuar”.

Banca responsable

Una actuación que debe pasar por una banca responsable ante el nuevo escenario que ha creado la conjunción de la gran recesión, la globalización y la tecnología digital. Por ello, Botín defiende una forma clara y sencilla de interactuar con los clientes: condiciones claras, transparencia en el precio y en los servicios. Remitiéndose al eslogan del banco que preside: sencillo, personal y justo.

Una responsabilidad, añadió, que se extiende a la sociedad en general y jugar un papel relevante para asegurar un crecimiento inclusivo y sostenible. Un ámbito de actuación que abarca desde la formación a la financiación de proyectos empresariales sostenibles que contribuyan a “un sistema económico y social” más equilibrado e inclusivo.

Ana Botín se refirió también al cambio experimentado por la banca en la última década y que exige seguridad, eficiencia y responsabilidad. Sin embargo, añadió, esa responsabilidad no recae en una sola entidad, sino desde las normas. Por ello, anunció, Banco Santander “será uno de los primeros firmantes de los Principios de Naciones Unidas para la Banca Responsable”.

Una competencia inesperada

La presidenta de Banco Santander señaló el peligro que supone que unas pocas plataformas tecnológicas tengan en su poder una ingente cantidad de datos personales, un poder que se multiplica mediante la inteligencia artificial y el machine learning.

“En otras palabras -añadió- las empresas no financieras tienen una clara ventaja competitiva al poder combinar los datos bancarios de un consumidor con la información no financiera que tienen de él”. Regulación que debería extenderse al asesoramiento financiero, los requerimientos de capital y las leyes fiscales.

“Los bancos -afirmó- estamos compitiendo con startups y plataformas globales con reglas sobre requerimientos de capital, requerimientos de seguridad, cumplimiento y uso de los datos radicalmente diferentes”.

Uno de los asuntos en los que Ana Botín se mostró más combativa fue en el fiscal: “Tenemos leyes tributarias del siglo XX para una era digital. ¿El resultado? Un sector cada vez mayor de la economía no está pagando su parte justa de los impuestos (…) Los negocios digitales globales pueden producir sus servicios en un solo sitio y venderlos en el mercado global con una mínima infraestructura local”.

Regulaciones neutrales

Para Botín, la ley no entiende un hecho básico, que no es otro que las fronteras entre sectores y mercados se han diluido. Por ello, arguyó, “necesitamos leyes y regulaciones neutrales que traten a las empresas de la misma forma cuando realizan el mismo tipo de negocio”.

Entre otros puntos, la presidenta de Santander abogó por el control de infraestructuras críticas que permiten el acceso de las plataformas a la vida privada de las personas; regular los negocios según lo que hacen y no según lo que son; promover la transparencia; regular el uso de datos para garantizar un uso responsable de los mismos o asegurar la privacidad de los datos como derecho fundamental.

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