González Páramo, BBVA, considera que pueden ser útiles en los países emergentes

Cuatro escenarios para la emisión de criptomonedas por los bancos centrales

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José Manuel González-Páramo, consejero ejecutivo de BBVA, considera probable la emisión de criptomonedas por parte de algunos bancos centrales en los próximos años, a medida que progrese la tecnología blockchain.

Uno de los requisitos para la digitalización del dinero físico es la implantación de la tecnología Distributed Ledger (DLT) que permite la existencia de las monedas virtuales y que ha ido ganando presencia en los últimos años.

La posibilidad de que los bancos centrales emitan criptomonedas se enmarca en cuatro escenarios posibles.

El dinero en efectivo tiene tres características muy particulares: el acceso universal, el anonimato de quien tiene o intercambia un billete físico y el rendimiento cero -el dinero en efectivo no tiene rendimiento-. En función de estos tres atributos, José Manuel González-Páramo ha analizado cuatro esquemas de emisión de monedas virtuales por parte de los bancos centrales, cada uno con el potencial de lograr un objetivo de política monetaria distinto.

En primer lugar, un uso para mejorar el mercado interbancario. Es decir, las criptomonedas se usarían solo para los sistemas de pago mayoristas, disponibles 2 horas al día sin interrupción. Con este sistema se ganaría en eficiencia por la mayor velocidad y los menores costes de gestión. Sin embargo, este escenario no sería de acceso universal y tampoco sería anónimo, por lo que carecería de dos de las características del dinero físico. Este sería el escenario más probable y especialmente útil en países emergentes, en opinión de González Páramo.

En segundo lugar, se podría mejorar el sistema global de pagos, en otras palabras, una alternativa pura al efectivo físico, donde los bancos serían creadores de dinero y preservarían su exclusividad para mantener reservas en el banco central. Se extenderían todas las ventajas del efectivo al dominio digital: acceso universal, anonimato y rendimiento cero. En este caso, ha explicado José Manuel González-Páramo, se mejoraría la eficiencia en los pagos minoristas, pero se plantean cuestiones críticas relacionadas con la seguridad y el desarrollo de mercados informales. Asimismo, impactaría en los flujos internacionales, por lo que las autoridades han mostrado poco interés en este esquema a pesar de ser el que mejor reproduce el efectivo físico, en opinión del consejero ejecutivo de BBVA.

El tercer esquema contempla las criptomonedas emitidas por bancos centrales como una herramienta de política monetaria, que parece muy interesante en teoría, pero poco práctico por sus numerosos riesgos. La tecnología DLT permite al banco central alterar el valor nominal de todo el ‘stock’ de monedas virtuales, lo que las transformaría en monedas que devengan intereses. Esto sería un cambio revolucionario con posibilidades para la política monetaria actualmente no disponibles.Con este esquema, las criptomonedas conservan la universalidad y el anonimato. En este escenario, reducir el valor nominal de la moneda equivale a establecer tasas negativas sin ninguna restricción, lo que pondría en entredicho a los propios bancos centrales, según González-Páramo.

En el cuarto esquema se perseguiría el objetivo de una mayor vigilancia y/o reducción del riesgo financiero sistémico. Las criptomonedas serían identificables: de acceso universal y rendimiento cero, pero no anónimas. Se parecería más a un sustituto de depósitos bancarios, que al efectivo físico. En lado positivo, un esquema identificable es más seguro. Además, la pérdida del anonimato también ayudaría con otro objetivo perseguido por los promotores de este tipo de criptomonedas: el control contra negocios ilegales-informales. Sin embargo, supondría a la vez una gran alteración del sistema financiero actual poniendo en riesgo a los bancos comerciales y a gran parte de los proveedores de crédito, fundamentales por otro lado, en cualquier economía moderna.

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