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Airhopping o cómo conocer Europa volando por muy poco dinero

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Carlos Montesinos y Gonzalo Ortega hicieron de la necesidad virtud. Su empresa Airhopping nació como una forma de dar respuesta a una necesidad: organizar adecuadamente los vuelos para el viaje fin de curso de Edem, donde estudiaba por aquel entonces Carlos.

Coordinar más de un trayecto resultó una tarea llena de dificultades. Hay que tener en cuenta que diariamente se producen en Europa 30.000 vuelos. Una tarea que se convirtió para Carlos Montesinos en su proyecto empresarial para culminar sus estudios de ADE en Edem y que entraría a formar parte de Campus, el programa de aceleración para proyectos surgidos en las aulas de Edem y que presenta las mismas características que Lanzadera.

A través de un amigo común, Montesinos entró en contacto con Gonzalo Ortega, el otro fundador de Airhopping, un ingeniero informático que en aquel momento terminaba sus estudios en la UPV.

En apenas dos meses y medio ya disponían de una primera versión aunque, como confiesa Carlos Montesinos, “una versión muy mejorable”. Pero el proyecto ya estaba en marcha y en abril de 2017 pudieron poner en productivo la versión definitiva.

Airhopping no solo busca el mejor itinerario con varios destinos: proporciona los mejores precios. “Las tarifas -explica Montesinos– no son comparables. No es lo mismo volar Roma-París-Londres que París-Londres-Roma”. Se trata de optimizar no solo los tiempos, sino también los precios. Un buscador que se ajustara a las necesidades de su perfil ideal de cliente: joven universitario que quiere viajar al mejor precio y al mayor número posible de destinos y con flexibilidad de tiempo.

Vuelos y alojamientos
Un proceso de ajuste que les llevó más de un año, hasta que en abril del año pasado tuvieron la versión definitiva a punto para el lanzamiento comercial.

El programa tiene en cuenta los destinos que se introducen, el orden de los mismos y los tiempos. Son las variables con las que juega y que dan lugar a millones de combinaciones de las que se seleccionan las más adecuadas.

“Queremos hacerlo todo fácil, quitar trabajo al organizador del viaje. Tenemos ya una selección de destinos europeos, en estos momentos unos veinte”.

A partir de ahí empiezan a jugar las preferencias del viajero, según las fechas que elija a partir del primer destino. Una vez seleccionada la opción que el usuario considere más conveniente para sus intereses, el programa ofrece opciones para el siguiente destino que puede salir por muy poco más, incluso gratis.

Desde el lanzamiento, se han ido introduciendo cambios y mejoras en el programa, como la inclusión de un nuevo servicio de reserva, en este caso, alojamientos. Así se puede reservar desde la misma web todo el trayecto y el alojamiento en los distintos destinos durante las fechas de estancia.

“Intentamos hacer poquitas cosas, pero muy bien”, añade Montesinos, quien se muestra orgulloso del récord que obtuvieron el pasado mes de noviembre: conseguir una ruta de tres vuelos por 21 euros.

Facturación creciente
La facturación el pasado año, entre abril y diciembre, ascendió a 700.000 euros y para este año confían en alcanzar entre 1,3 y 1,5 millones, con un margen para Airhopping del 15 %.

En la actualidad, ya son ocho las personas que trabajan en Airhopping, sobre todo en dos áreas: técnica y atención al cliente. Se trata de una estructura muy escalable, ya que, como señala Montesinos, podrían duplicar las ventas y necesitar solo una persona más en atención al cliente.

Uno de los servicios más valorados es el envío de las tarjetas de embarque, que ahorran al viajero tener que introducir los mismos datos tantas veces como compañías aéreas va a utilizar por cada pasajero e imprimir todo. “Vimos que podíamos incluir esa utilidad en la aplicación y es algo que agradece el cliente”, añade Montesinos.

El servicio al cliente se ha convertido en una ventaja competitiva de Airhopping por su facilidad de acceso. Una facilidad que contrasta con el trato que dispensan las compañías aéreas, donde el teléfono de atención al cliente en muchas ocasiones es de pago y, en otras, el contacto está tan escondido que resulta difícil acceder.

Proyectos de expansión
Ahora, tras el mercado europeo, el proyecto inmediato es ampliar la oferta a finales de año con destinos a Asia y América del Norte. Se trata de aprovechar la aparición de nuevos vuelos low cost, porque los vuelos internos en Estados Unidos son asequibles, al igual que ocurre en Asia.

A partir del próximo año, el propósito es internacionalizar la plataforma, si bien, como admite Montesinos, está por decidir a dónde se exporta la plataforma. Una de las opciones que contemplan es Latinoamérica, mercado para el que ofrecerían el mismo sistema que para España: destinos europeos a bajo precio, partiendo desde un aeropuerto europeo. Hay que tener en cuenta que el turista latinoamericano, cuando viene a Europa, y dado el alto precio del vuelo transatlántico, suele permanecer un periodo mayor de tiempo para visitar varios países. Y ahí, en ese itinerario europeo, es donde entraría la oferta de Airhopping.

¿Y el futuro? Acaban, como quien dice, de empezar, pero en el horizonte está su propósito de convertirse en la agencia de referencia para recorrer el mundo.

El que prueba, repite

El 80 % de los clientes de Airhopping llegan recomendados por amigos. “Tenemos un producto muy viral -señala Montesinoscuando ven vuelos a tres destinos por 60-80 euros se quedan alucinados y enseguida lo cuentan a los amigos”. Esto se traduce en que cada cliente les proporciona entre dos y tres más de media.

Ante este éxito boca-oreja, Airhopping no tiene necesidad de hacer inversiones en publicidad o marketing. La marca, además, funciona extraordinariamente bien en Instagram, donde sus viajeros cuelgan fotografías de sus destinos.

En estos momentos, la clientela está muy repartida por todo el territorio nacional, pero con una mayor prevalencia del usuario de Madrid.

Si en su primer año de funcionamiento tuvieron 7.000 clientes, en los últimos meses -entre abril y julio- casi han triplicado el número de usuarios que se han lanzado a reservar para las vacaciones de verano. Muchos de ellos, repiten experiencia, no solo por el precio, sino también por el servicio que reciben.

Montesinos destaca el hecho de estar en La Marina de Empresas, donde se puede compartir experiencias con los otros participantes, “aunque no tengan nada que ver con tu actividad”. Pero compartir temas que afectan a la mayoría, como gestionar la venta online o el marketing digital, supone aprender de todo lo que les rodea

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