El 80% de los presupuestos destinados al sector provienen de fondos europeos

La Unió acusa al Gobierno de renunciar a políticas propias de agricultura

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Ministerio de Agricultura

La Unió de Llauradors y el conjunto de las organizaciones que componen la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, tras un análisis más profundo de los presupuestos de agricultura, destaca la disminución del peso del sector respecto a otros capítulos y la escasa fiabilidad que representan. La asociación cree que el Ministerio renuncia a políticas propias dejando la agricultura española en manos de Europa, ya que el 80 % de lo presupuestado proviene de fondos europeos.

Asimismo, la organización resalta el bajo nivel de cumplimiento de los presupuestos del Gobierno, que en 2015 dejaron sin gastar 2.983 millones de euros; en 2016 1.138 millones y en 2017 otros 1.287 millones de euros. Una media de 1.800 millones de euros en cada ejercicio.

Este deficiente grado de ejecución no es todavía peor gracias a que, precisamente, en los pagos procedentes de fondos europeos para la Política Agrícola Común (PAC), el Ministerio tiene un escaso margen para hacerlo mal porque son de aplicación directa; pero en aquellos gastos en los que prima la participación nacional, como sucede en el capítulo de inversiones, que además se ha reducido más de un 61% desde 2009, el incumplimiento alcanza cifras del 40%.

En el detalle presupuestario, cabe destacar la desaparición para 2018 de la partida de cerca de 4 millones de euros que iba destinada a la ayuda nacional a los frutos secos, que se suman a la deuda a los agricultores los casi 8 millones de 2016 y 2017.

Igualmente se critica la congelación de las asignaciones para sanidad animal y vegetal, pese a las necesidades evidenciadas en el sector, por ejemplo, en materia del control sanitario de la fauna silvestre o por la expansión de la Xylella.

La organización considera también que el proyecto de presupuestos, en cuanto a seguros agrarios, no recoge el mandato claro al Gobierno establecido en la Ley 1/2018 de sequía, para que se contemple una partida acorde al aumento de las contrataciones, que es previsible como consecuencia de la grave sequía de 2017.

“La agricultura y ganadería pierden cada vez más peso en los presupuestos del Estado, que en buena parte, son mera apariencia y no se cumplen, sobre todo cuando no son recursos de Bruselas, sino que es el Estado el que tiene poner el dinero en sanidad vegetal y animal, seguros y apoyo a los sectores”, señala.

La Unió, por otro lado, pone el acento en que la Ley de Presupuestos incluye la consolidación normativa de la discriminación que sufren los agricultores y ganaderos en la valoración de las construcciones que son indispensables para su trabajo, como almacenes o naves, al someterles a la misma valoración y por lo tanto al mismo trato fiscal que a naves industriales, sin tener en cuenta el valor socioeconómico de rendimiento.

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