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Los directivos españoles, los más optimistas de Europa según el informe “Perspectivas Mundiales 2017” de PwC

Sandra Deltell, socia directora de PwC en la Comunidad Valenciana

Sandra Deltell, socia directora de PwC en la Comunidad Valenciana

Los directivos españoles consultados por PricewaterhouseCoopers (PwC) para elaborar el informe anual de “Perspectivas Mundiales 2017”, han resultado ser por sus respuestas los más optimistas de la Unión Europea, según los datos hecho públicos ayer por Sandra Deltell, socia directora de la oficina de PwC en la Comunidad Valenciana, en una Jornada Empresarial organizada en Valencia conjuntamente con la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). Esta es una de las conclusiones más relevantes que se extraen en el vigésimo informe anual elaborado por la firma de servicios empresariales sobre perspectivas y tendencias de futuro, tras consultar a 1.400 directivos de las mayores compañías de 80 países. 

Los directivos españoles se muestran convencidos de las expectativas de crecimiento de la economía española y del cumplimiento de sus presupuestos para el presente ejercicio. Mientras en el conjunto de la encuesta mundial tan solo el 20% de los encuestados están convencidos de que van a cumplirse la expectativas de crecimiento, en el caso español son casi el 80% de los encuestados, que en casi todos los casos -y en coherencia con esas expectativas optimistas-, aseguran que incrementrán las plantillas de sus compañías este año.

Cuando se les pregunta por cuáles son los mercados mundiales más atractivos para los negocios en estos momentos, los tres países que reúnen mayor consenso son EEUU, Alemania y México. Países como China, India o Brasil que en años anteriores estaban en el objetivo de las compañías españolas, en estos momentos ya no ocupan los puestos prioritarios. 

En cualquier caso, también las empresas españolas consultadas por PwC señalan algunos aspectos preocupantes en estos momentos y de cara al futuro a corto plazo: exceso de regulación, incertidumbre política, el futuro de la zona euro tras la aprobación del brexit y la próxima salida del Reino Unido, la entrada de nuevos competidores de base tecnológica en los mercados, y los cambios que se viven en los hábitos y costumbres de los consumidores, son motivos de inquietud para las compañías líderes españolas. 

El talento es el factor diferencial 

Price-mundoUna parte destacada de la encuesta estuvo dedicada al análisis del papel y función que juega y va a jugar el talento y los recursos humanos en el presente y desarrollo futuro de las organizaciones, dado que es el principal factor de diferenciación de las mismas. La primera realidad puesta de manifiesto por las opiniones recogidas de los líderes empresariales por PwC, es el convencimiento de que la automatización de los proceos productivos gracias a la incorporación cada vez mayor de robots y autómatas, va a impactar a medio plazo sobre el tamaño de las plantillas de las empresas pero, en mucha mayor medida, sobre los perfiles profesionales que van a demandar las empresas por el cambio que se va a producir en los modelos de negocio de las organizaciones.

Los tres atributos más buscados entre las personas a incorporar a las compañías son creatividad a la hora de afrontar los retos, motivación al enfrentar el trabajo, y liderazgo para integrar equipos. Y estas actitudes son las más buscadas porque en estos momentos son las más escasas. 

En la exposición que hizo Sandra Deltell de las conclusiones del informe “Perspectivas Mundiales 20117”, incluyó unas pinceladas sobre los principales cambios que se ponían de manifiesto entre las respuestas recogidas por PricewaterhouseCoopers hace 20 años, (cuando en 1998 se hizo el primer estudio), y la situación actual. La globalización de las operaciones ha sido posible, no solo por los cambios normativos y la apertura de las fronteras al comercio y las transacciones financieras. También por la irrupción del mundo on line; sobre todo en materia de comunicaciones y transacciones comerciales.

En 20 años, el comercio mundial se ha multiplicado por cuatro, y una parte muy significativa de este salto han sido las transacciones on line. Pero pese a ello, han crecido las desigualdades en el planeta, la desconfianza hacia los líderes económico-empresariales y el populismo político. Es decir, a pesar del crecimiento económico global y de las transacciones comerciales y financieras, el mundo es mucho más desigual y, como resultado de ello, está más fragmentado. La globalización y el crecimiento del comercio no ha hecho que se iguale la situación de los ciudadanos; antes al contrario, las diferencias se han agudizado y los grandes bloques tienden a fragmentarse; crece la divergencia. 

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