El presidente del BBVA reclama reformas que combatan los monopolios y estimulen la innovación

Francisco González, presidente de BBVA, ha presentado en Madrid el libro La búsqueda de Europa. Visiones en contraste, una obra que recoge las reflexiones de veintitrés prestigiosos autores procedentes de diferentes campos del conocimiento sobre el presente y el futuro de Europa y su proyecto de integración, un proceso que afecta profundamente no solo a las vidas de los europeos sino a las de todos los ciudadanos del mundo.

05052016-Christopher-Bickerton-Universidad-de-Cambridge-Francisco-González-presidente-de-BBVA-Vivien-Ann-Schmidt-Universidad-de-Boston-y-Bichara-Khader-Universidad-Católica-de-Lovaina-1920x0-c-f

De izquiera a derecha: Christopher Bickerton (Universidad de Cambridge); Francisco González, presidente de BBVA; Vivien Ann Schmidt (Universidad de Boston) y Bichara Khader (Universidad Católica de Lovaina), autores del libro de OpenMind

Durante la presentación, el presidente de BBVA ha destacado que más de 150 autores de todo el mundo participan ya en esta plataforma colaborativa puesta en marcha por la entidad con el objetivo de “ayudar a la gente a entender los factores que están configurando nuestro mundo”.

Francisco González, que ha centrado su intervención en los desafíos económicos a los que se enfrenta la Unión Europea, ha subrayado que para fomentar el crecimiento “hay que impulsar reformas estructurales que mejoren la flexibilidad de los mercados, faciliten la creación de empresas, combatan los monopolios y estimulen la investigación, el desarrollo y la innovación”. Y, en materia de educación, “no sólo hay que gastar más, sino gastar mejor”.

 “La revolución de la información acabará teniendo un efecto muy positivo sobre la productividad, el crecimiento y el bienestar de las personas”, ha agregado, para asegurar que va a ser precisamente el cambio tecnológico el factor más poderoso para conseguir un incremento de la eficiencia y la productividad del sistema financiero. Una mejora que “es hoy especialmente relevante, como mecanismo para mejorar la transmisión de la política monetaria, reduciendo el coste del capital para el conjunto de la economía y aumentando los recursos disponibles por los agentes”, ha afirmado.

Junto a Francisco González han participado en la presentación Christopher Bickerton, profesor en la Universidad de Cambridge; Vivien Ann Schmidt, catedrática Jean Monnet de Integración Europea y directora del Centro para el Estudio de Europa de la Universidad de Boston, y Bichara Khader, profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina y fundador del Centro de Estudios e Investigaciones sobre el Mundo Árabe Contemporáneo.

Khader centró su discurso en la integración de los musulmanes en Europa y en el auge de la islamofobia a raíz del terrorismo islámico. Sostiene que el islam radical es la expresión de una “violenta furia política”, “el grito de protesta” contra Estados de Occidente y de Oriente “que no han conseguido estar a la altura de sus compromisos” y surge también “contra la prevaleciente permisividad y atonía de las sociedades musulmanas y contra las élites gobernantes, que han embridado la religión al servicio del poder político”.

Sobre la integración europea, Christopher Bickerton considera que debe comprenderse “como un proceso de transformación de Estados nación en Estados miembros” y añade que la UE “sigue siendo producto de los Estados, y no es, en sí misma, un Estado europeo supranacional”.

Vivien Ann Schmidt denunció “las estrategias se deciden en el nivel de la UE, por lo general, de manera apolítica o tecnocrática; pero la política sigue siendo nacional”. Según ella, esta situación ha generado el descontento de los ciudadanos y ha puesto a los gobiernos “entre la espada del populismo nacional y la pared de la tecnocracia europea”.

En opinión de Schmidt, la falta de representatividad en las instituciones europeas de los ciudadanos ha acentuado la pérdida de confianza en la UE y el auge de los partidos extremistas. Además, las exigencias de los órganos europeos a los gobiernos nacionales provocan que “la política quede en un plano nacional, en tanto que la formulación de políticas ha ido ascendiendo de forma creciente a la esfera de la UE”. De ahí, surge el modelo de “política sin políticas” en el ámbito nacional y las “políticas sin política” a nivel europeo.

Suscríbete a nuestra newsletter