Grant Thornton: “La LAC remueve un statu quo que resultaba muy poco favorable a la competencia”

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Para los responsables de Auditoría de Grant Thornton en la Comunidad Valenciana, Andrés Gurrea, Fernando Baroja y José Enrique Contell, “los mayores cambios que introduce la nueva Ley de Auditoría de Cuentas (LAC) los afrontamos las firmas que auditamos entidades de interés público y que afectan a dos aspectos. Por un lado, se limita el periodo en el que una entidad puede ser auditada por una misma firma. Esto supone en la práctica la finalización de contratos que, en algunos casos databan de hace décadas, y por consiguiente su salida al mercado. Por otro lado, aumentan también las incompatibilidades del auditor a la hora de prestar otros servicios a la firma auditada, lo cual está provocando un gran número de movimientos en el sector”.

Los representantes de Grant Thornton también han valorado positivamente mejoras en aspectos como la independencia real y percibida. “Sin embargo, –especifican– la nueva LAC se ha decantado por el extremo más estricto dentro del margen de adaptación que permiten los textos europeos, que eran ya profundamente restrictivos”. 

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– Una vez conocidos las reformas que afectan a las firmas auditoras, ¿qué cambios conlleva para las compañías auditadas?

– La rotación de auditor y las incompatibilidades afecta de manera evidente a las empresas que, en muchos casos, van a tener que modificar los contratos que tenían para la auditoría y para otros servicios. Por otro lado, se les exige ahora una mayor transparencia en el proceso de selección de auditor y, en general, en las actuaciones de los comités de auditoría.

Otro aspecto importante y bastante polémico por lo que podría suponer como sobrecoste para las empresas, es la ampliación de algunas obligaciones que la directiva reservaba a las EIP y que ahora tendrían que asumir también otras empresas sujetas a auditoría legal.

– ¿Cómo se podría concienciar a las compañías sobre la necesidad de contratar los servicios de auditoría?

– La propia crisis ha demostrado la importancia de una información financiera auditada para la generación y mantenimiento de la confianza entre los principales stakeholders. Los auditores deberíamos hacer una mayor y mejor pedagogía sobre la utilidad de nuestra labor más allá del mero cumplimiento legal. Sin embargo, no somos partidarios de ampliar la obligación de auditoría a empresas más pequeñas por lo que esto supondría de aumento de obligaciones y costes y de pérdida de competitividad respecto a nuestros vecinos. Donde sí nos parece evidente la necesidad de más auditorías es en el sector público, un campo en el que las firmas privadas podríamos ayudar a conseguir un nivel de fiscalización que hoy por hoy está muy lejos de resultar adecuado.

– Actualmente tienen una gran relevancia en las empresas los procesos de internacionalización y de exportación. ¿Incorpora la nueva LAC obligaciones específicas para las empresas con presencia en mercados exteriores? 

– La extensión de obligaciones en empresas no consideradas como EIP, en cuanto a la mayor comprobación de sus filiales y empresas asociadas, puede perjudicar particularmente a aquellas que hayan iniciado su internacionalización pues supone un aumento de costes que conlleva una pérdida de competitividad respecto a países vecinos que hayan transpuesto la legislación europea de una manera menos severa.

– Los cambios que incorpora la nueva LAC, ¿van a incidir en el modelo de negocio de su compañía?

– Nuestra firma ha venido realizando desde mucho antes de la aprobación de la ley un importante esfuerzo de captación de talento, que nos ha permitido ampliar nuestras líneas de servicio para convertirnos en una firma completamente multidisciplinar. Pero también hemos seguido reforzando y creciendo en auditoría, que sigue siendo el núcleo de nuestra actividad y en cuya calidad reside el prestigio de toda firma. En este sentido y en el ámbito general del sector, creemos que una excesiva restricción de los servicios distintos a la auditoría podría tener un efecto perverso para algunas firmas en las que la auditoría pierda interés frente a otros servicios más rentables. 

– ¿Piensa que por efecto de la LAC se producirá un incremento de la competencia en el mercado de la auditoría o no va a influir al respecto? 

– Hasta cierto punto, la nueva normativa remueve el statu quo anterior que resultaba bastante poco favorable a la competencia. Pese a ello, hemos conseguido crear nuestras propias oportunidades y demostramos que estamos capacitados para competir con cualquiera, si no en tamaño, sí en calidad. Creemos que es aquí donde se debe dar una auténtica competencia más que en un recrudecimiento de la guerra de precios que puede acabar perjudicando a la calidad.

Como organización global hemos participado activamente y de una manera constructiva y abierta en el debate legislativo europeo desde sus inicios. Hemos hecho los deberes y no tenemos miedo al cambio. De hecho, apoyaremos siempre aquellos cambios que sirvan para mejorar la calidad y utilidad de nuestra profesión.

– ¿Cree que serán necesarios, para cumplir con la nueva normativa, procesos de formación y selección de profesionales cualificados?

– La LAC mantiene el énfasis en la formación continua, ya presente en la anterior legislación. En todo caso será el nuevo reglamento, que está pendiente de desarrollo, el que concrete las novedades en este aspecto. La complejidad cada vez mayor de la normativa hace necesaria la existencia de profesionales cada vez más cualificados, por lo que será necesario cada vez más la intensificación de la formación interna.

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