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Daniel Lacalle: “Para acabar con el paro hay que facilitar la creación de empresas y el autoempleo”

Daniel Lacalle se ha convertido en uno de los economistas de cabecera de los medios de comunicación. Polemista y directo, acaba de publicar el libro “Acabemos con el paro. Cómo poner fin a la mayor lacra social y económica del país” (Ediciones Deusto) que anoche presentó en el Ateneo Mercantil.

DSC_0098¿Cuál es la fórmula para acabar con el paro?
El título es “Acabemos”, no “Acaben”, porque somos nosotros los que tenemos que acabar con el paro. En 2001 se decía que Alemania era el enfermo de Europa y hoy es de las potencias exportadoras.

Hay un cambio de mentalidad a la hora de decir cómo se va a crear ese empleo: hay que crear muchas más empresas: hay que permitir que las pequeñas y medianas empresas crezcan; hay que facilitar el autoempleo y, sobre todo, poner en valor nuestras fortalezas. Me parece un grave error demonizar a las pymes, a la construcción, el turismo o infravalorar la gastronomía. Cualquiera que venga, como yo, del extranjero se da cuenta del enorme potencial que tiene aprovechar el tirón que tiene la gastronomía y el turismo para crear empresas adyacentes.

lacalle ateneoEn el caso de los autónomos, no es posible mantener ese peaje sobre el autoempleo. En Inglaterra hay una cuota inicial muy baja, pero a medida que vas facturando más va aumentando, el Estado se beneficia de que al autónomo le vaya bien.  Si se pone una cuota alta, lo primero es que evitas que muchos entren y lo que estás es fomentando el fraude.

Yo creo que se van a hacer muchas cosas en el futuro sobre este tema, porque en los dos próximos años va a desaparecer ese efecto de viento de cola: China deja de tirar; el interés no puede bajar más; la liquidez del BCE tiene un límite …

La barrera de los 4 millones

Usted propone crear empleo fomentando la creación de pequeñas y medianas empresas, que son, precisamente, las que más dificultades tienen para acceder al crédito o que tienen que soportar unas cargas brutales por puesto de trabajo.
El empleado percibe como sueldo lo que recibe en su cuenta corriente, que es poco más de la mitad de su salario. Nos olvidamos que tenemos una de las cuotas sociales más altas y eso es un coste para el empleador. Es un impuesto al trabajo y es injusto que la carga fiscal caiga sobre el trabajo y la creación de riqueza.

Hay que revisar ese sistema fiscal que penaliza el crecimiento. En el libro explico que a partir de 4 millones de facturación, de repente, a la empresa le viene una locura de normativas, impuestos y nuevas cargas que hacen que a muchos empresarios no les merezca la pena.

libro lacalleA eso hay que añadir la vorágine normativa que se ha producido en el último año, año y medio.
Intentar solventar los problemas de corrupción con burocracia es un error. Una empresa de 10 empleados se encuentra con una normativa que lo que conlleva es que no se contrate al número 11. Además, le costará un montón de horas perdidas de burocracia para que el impacto sobre la actividad económica o la producción sea inexistente.
Hay que cambiar el chip. Necesitamos una Administración facilitadora.

¿Afecta también a la creación de empleo las diferencias impositivas sobre la empresa en Europa que hacen que las grandes multinacionales tributen dónde más les conviene?
Se está enfocando mal el tema. Se está abordando desde el punto de vista del impuesto de sociedades y no desde los beneficios que puedan conseguir en cuanto a tributación de IRPF, IVA o tantos impuestos que están antes del beneficio neto. Es un error típico de los políticos centrarse en el beneficio neto de las empresas, sobre todo de las tecnológicas.

La solución es dar incentivos a medio y largo plazo para que contraten a mucha gente, con lo que garantizas las bases imponibles, que es lo que hicieron Reagan y Clinton. Pero tal y como lo está planteando la Unión Europea, no va a conseguir nada.

¿Qué papel deben jugar en la creación de empleo la formación y la educación?
Esencial. La formación debe orientarse a crear valor para que los ciudadanos vean la posibilidad de crear su propio futuro, emprender (tenemos uno de los peores ratios de emprendimiento de la Ocde) debemos tener una educación orientada al mundo real.

En España en 2007 sin crisis, la mayoría de los universitarios elegía una carrera con un índice de empleabilidad inferior al 60%. Es decir, el 40% de esos estudiantes tenían garantizado que no iban a trabajar en la carrera que habían elegido.  Si entras en carreras en las que ya sabes que la empleabilidad es muy baja, luego no te quejes de no recibir aquello que crees que vales, porque no lo vales.

Todos los que salen de esas carreras que luego no tienen empleo tendrán que montárselo por su cuenta, moverse a otro sitio o estudiar aquello que tiene demanda.

En España existe el horroroso concepto de “colocarse”. Hay que colocarse y no se puede generar la demanda que exigiría esa ingente oferta de mano de obra. Tenemos que entender que el título no es garantía de nada.

Otro de los problemas es la movilidad. Somos un país donde la mayoría nace y muere en un radio de 30 kilómetros. El sentido de la propiedad … la burbuja inmobiliaria ha hecho mucho daño. También hay una buena dosis de conformismo. Aquí ha existido una devaluación salarial muy agresiva y se ha tolerado, porque no se vive nada mal.

Responsabilidad presupuestaria de las autonomías

Además hay desequilibrios en cuanto a la distribución del empleo por comunidades autónomas. A veces te preguntas qué han hecho en estos 40 años.
Creo que el problema autonómico es que un sistema de solidaridad se ha convertido en un sistema de incentivos perversos. Desde el año 76 hasta hoy, resulta que las regiones que reciben siempre son las mismas y las que pagan son las mismas.

Esa solidaridad habría sido bien entendida y valorada si hubiera generado un cambio en el patrón de crecimiento, un aumento del tejido industrial y empresarial del que todos nos beneficiásemos… Siempre va a haber comunidades ricas y comunidades pobres, pero debemos pararnos a pensar que esto no está funcionando como esperábamos, incluso los ciudadanos de esas comunidades que han estado recibiendo dinero y comprueban que su entorno no mejora.

No se trata de acabar con las autonomías, que han traído cosas buenas, como la cercanía con la administración. Pero es un sistema en el que no existe la responsabilidad crediticia: hay muchísima autonomía sobre el gasto, pero no se penaliza por el incumplimiento de ese gasto, hasta el punto de que el que incumple es el que se beneficia de los bajos tipos de interés y de la capacidad de endeudamiento del Estado.

No hay que inventar sistemas nuevos. Los landers en Alemania funcionan. Primero: déficit 0. Las tres palabras perversas, derecho al déficit, no existen; segundo, no hay duplicidades administrativas, ni 17 centros de compras para sanidad o para obra civil, y, tercero, control presupuestario: no puede haber desviaciones presupuestarias.

Se trata de ser eficientes, no de desmantelar el sector público. Pero todo el mundo sabe que se pierde dinero por los resquicios del sistema de una forma espectacular. Y sabemos que la ineficiencia y el despilfarro provocan un aumento del fraude, de la economía sumergida.

¿Qué efectos va a tener la quiebra de Abengoa?
Era algo de lo que ya se había advertido. Es un modelo de negocio obsoleto basado en el endeudamiento muy alto en unos sectores subvencionados en los que, además, hay una enorme sobrecapacidad. Abengoa es una empresa de ingeniería fantástica, que tiene una plantilla de altísima calidad y reconocida en todo el mundo. Ese negocio irá a otras empresas o se mantendrá con una reestructuración de la deuda.

A esta empresa, desde hace años, los inversores le venían diciendo que su modelo era suicida y no han prestado atención. Otras empresas tomaron medias: recortaron dividendo, hicieron ampliaciones de capital, vendieron activos … se reforzaron. 

Beneficios del fin del bipartidismo

¿Hablamos de los programas económicos para las próximas elecciones?

El PSOE y Podemos es repetir el 2008, uno al pie de la letra y otro con esteroides. Podemos lleva cinco programas económicos completamente diferentes, pero la última propuesta es hacer exactamente lo que se hizo en el 2008, cuando se negó la crisis, pero a lo bestia: multiplicar mucho más el gasto público, reducir el control presupuestario y fiarlo todo a sacar ingresos de donde ellos imaginan.

Luego siempre te pasas de gastos y de ingresos no llegas y vienen los déficit del 10%. Creo que son programas que no van a solucionar ningún problema.

El programa del PP debe incluir la cuarta pata: facilitar la creación de empresas, facilitar la contratación y facilitar el crecimiento de las pymes.

Ciudadanos tiene un programa similar, pero luego tienen cosas que chirrían, como el complemento salarial garantizado que es la invitación al fraude más grande que he visto en mi vida. Lo que nos faltaba en un país con un 20% de economía sumergida.

Hay dos modelos, uno que busca aumentar la rigidez y otro que busca mantener la senda actual. Pero hay que hacer más que eso, hay que pensar en el autónomo, que tiene que pagar unas cuotas que no son normales comparadas con el resto de Europa; hay que hacer más por las pymes. Tenemos que crear miles de empresas más, no va a bastar con lo que hemos hecho hasta ahora.

Ahora que el bipartidismo sufre, los partidos se dan cuenta de que los autónomos y los pequeños empresarios son mucho más importantes para esos cientos de miles de votos adicionales que necesitan.

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