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La OAMI planea ampliar su actividad hacia el registro de derechos de autor y las denominaciones de origen

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Pone nombre usted a una empresa, crea su propia marca personal como youtuber, diseña un nuevo modelo de perchero… en todos estos casos hará bien en registrar su iniciativa si desea evitar en el futuro conflictos por no haber tenido la precaución de hacerlo. Si consideramos que por la OAMI pasan todas las marcas y diseños registrados en un mercado que supera los 500 millones de personas, y que eso exige la presencia de 1.200 personas entre funcionarios, agentes temporales, interinos, expertos en comisión de servicio y becarios, que trabajan en cinco idiomas (inglés, francés, alemán, italiano y español) y son capaces de gestionar solicitudes y reclamaciones en 23 lenguas, nos haremos una idea del peso económico y social de la institución.

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Entrevista a Luis Berenguer, miembro del Gabinete de Presidencia y Portavoz de la OAMI

Puede parecer extraño, pero no resulta ocioso explicarle a la gente para qué sirve la OAMI, incluso en Alicante, ciudad que acoge su sede central desde hace más de 20 años. Por un lado, porque todo lo relacionado con la burocracia europea se le antoja confuso al ciudadano medio, aunque no lo sea; por otro, porque desde sus orígenes se extendió el error de que la OAMI, además de registrar marcas, también registraba patentes, hasta el punto de que en alguna documentación municipal figuraba como “oficina de patentes”. Y no. La Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) se ocupa desde 1994 de administrar la marca comunitaria y desde 2003 también los dibujos y modelos.

A partir de 2012, la OAMI cuenta además con un Observatorio Europeo de las Vulneraciones de los Derechos de Propiedad Intelectual encargado de realizar estudios relacionados con ese campo, un departamento que al contar con los mejores expertos y la mejor acumulación de datos posible, los propios de la OAMI, ha ofrecido ya varios informes de referencia para los especialistas en el tema. Pero los planes de crecimiento de la institución, que desde 2010 preside el portugués Antonio Campinos, no se quedan ahí. Tanto en su configuración física, puesto que pese a la reciente ampliación sus directivos siguen proyectando nuevas reformas, como en la funcional, puesto que tal como explica su portavoz Luis Berenguer, la Oficina pretende asumir nuevas competencias.

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– ¿Planean ampliar su actividad ?

– Sí. La intención de la OAMI es ir ampliando su campo de actividad. Entre los ámbitos previstos se halla el de los registros en materia de derechos de autor, o registros en materia de Denominaciones de Origen. Algunos ya existen en Bruselas y otros podrían crearse en el futuro. Así que hay conversaciones y estudios para que se conformen como nuevas competencias de la OAMI. Eso implicaría más trabajo y más actividad.

– ¿Hablamos de asumir funciones que ahora se realizan en otras oficinas?

– Algunos registros se hacen en otras oficinas dependientes de la Comisión, pero también hay novedades. Hay de todo. La idea es ampliar nuestra actividad a otros campos de la propiedad industrial e intelectual porque, después de veinte años hemos demostrado, y así nos lo han reconocido, que nuestro planteamiento administrativo está muy orientado hacia el usuario, hacia el negocio; que estamos funcionando bien. Y si algo funciona bien, hay que potenciarlo.

– Porque la OAMI es una oficina realmente destacada dentro de la Unión Europea, ¿no es así?

– A nivel europeo nadie se puede comparar con nosotros porque estamos en 28 países. Y a nivel mundial somos la tercera institución en número de registros, solo por detrás de la china y la norteamericana, de la que estamos muy cerca. Después vendrían la japonesa y la coreana.

(Desde la creación de la Marca Comunitaria, la OAMI ha recibido más de 1.350.000  solicitudes de marcas comunitarias provenientes de más de 200 países. Solo en el 2014 se recibieron 117.451 solicitudes de marcas, lo cual representa un aumento de un 3 % respecto al año 2013. Además, la Oficina ha recibido desde 2003, año de creación del Diseño Comunitario Registrado, más de 890.000 solicitudes para el registro de dibujos y modelos. En 2014, la Euroagencia recibió más de 86.000 y las solicitudes aumentaron un 2 % en relación a las de 2013).

– Entiendo que a pesar de esas cifras, sigue siendo necesario hacer llegar al usuario potencial lo importante que es lo que aquí se hace.

– Sí, hay que lograr que la gente sepa lo importante que es la protección de su innovación, de su creatividad; que sepa que existe un sistema para proteger su creación a través del registro de las marcas y los diseños industriales. Antes esa era una labor implícita, pero desde 2012 está reglamentada con la atribución del Observatorio Europeo de las Vulneraciones de los Derechos de Propiedad Intelectual, a través del cual estamos realizando muchas campañas de información y divulgación.

– Cuando se inauguró el pasado mes de noviembre el nuevo edificio, declararon ustedes que deseaban poner sus instalaciones, sobre todo ese hermoso auditorio, al servicio de la ciudad de Alicante. ¿Lo han hecho?

– Sí, está a disposición de la ciudad. Ya se han celebrado eventos locales que no tienen nada que ver con la propiedad industrial: desde funciones de colegios –el Colegio Británico y el Liceo Francés, hasta el momento–, como la Noche de la Economía Alicantina que organiza la Cámara de Comercio.

– Existe un tópico alicantino según el cual la OAMI y quienes forman parte de ella no han acabado de integrarse en la sociedad local. ¿Qué hay de cierto?

– Quizá durante los primeros años en los que el personal se centró en asentarse, crecer, consolidarse… podía haber algo de cierto, que no había un conocimiento mutuo entre la institución, la ciudad e incluso la provincia. Pero en los últimos cinco años, desde la llegada del actual presidente, se han hecho muchos esfuerzos para considerar la política institucional local como un elemento más, implicando que nos acercamos tanto a las instituciones como a la propia sociedad. Aquí según la época puede haber 1.500 personas trabajando, procedentes de los 28 Estados miembros, pero todos ellos viven en Alicante, comen en Alicante y trabajan en Alicante.

– Tampoco es que la ciudad lo haya puesto fácil. Ustedes han reivindicado mejores conexiones de transporte y un carril-bici (aún se recuerda cómo la última visita de Alberto Fabra como presidente quedó oscurecida por la difusión de un vídeo en el que el presidente de la OAMI, Alberto Campinos, vivía en primera persona la experiencia “suicida” de acudir a la oficina en bicicleta).

– Sí, es una reivindicación antiquísima, no solamente para nosotros, sino para toda la fachada sur de Alicante, que merece otro tratamiento. No solo el carril-bici, es que en los últimos 800 metros hasta nuestra sede ni siquiera existe acera. Pero estamos convencidos de que el actual Ayuntamiento va a poner solución. Ya en los últimos meses de las anteriores administraciones aceptaron nuestra reivindicación, aunque por diversos motivos no se ha podido llevar a cabo, pero hemos encontrado una receptividad absoluta en el actual Gobierno valenciano y en el actual Ayuntamiento.

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– ¿Hay ya un proyecto concreto?

– No, todavía es pronto, pero estamos convencidos de que se va a solucionar. Lo cual no quiere decir que en el próximo evento al que acudan autoridades no hagamos algo para recordar nuestra reivindicación. Hay que recordar que el acuerdo de instalación de la OAMI en Alicante incluía, además de la construcción del edificio principal, la dotación de infraestructuras y algunas no se han llevado a cabo. Evidentemente, no nos parece de recibo que sigamos sin tener siquiera una conexión de acera. Aquí, o venimos en coche, o no se puede acceder. Y no somos solo nosotros: aquí hay hoteles, el Colegio Británico… parece que estemos en el extrarradio cuando estamos exactamente a tres kilómetros de la puerta del Ayuntamiento.

– La ampliación que se inauguró en noviembre la pagó la propia institución, ¿no es así?

– En efecto, y eso es una novedad en el caso de organismos europeos deslocalizados. También tenemos prevista una mejora de la zona.

– Y están ustedes de camino a Elche, donde se halla el verdadero motor industrial de la provincia.

– Y eso lo tenemos muy en cuenta, nuestro contacto con el tejido empresarial de Elche es constante, con visitas a empresas, desayunos con empresarios… y esperamos reactivar con el nuevo Ayuntamiento nuestra colaboración con ellos para organizar eventos y resaltar la importancia que la OAMI tiene a la hora de proteger los activos inmateriales de las firmas ilicitanas: sus marcas, sus diseños.

– El empresario activo y con una cierta trayectoria ya lo sabe, ¿pero qué debe hacer quien acaba de lanzarse a su primer proyecto y tiene una marca que registrar? ¿Venir aquí?

– No necesariamente, puede hacerlo por internet sin ninguna ayuda, aunque si es un caso complejo siempre recomendamos que vayas a un abogado especializado o a un agente de la propiedad industrial.

– ¿Y qué le cuesta el registro?

– La tarifa está en 950 euros, para tres clases de productos y diez años de duración para 28 Estados miembros, es decir, un mercado de 500 millones de personas. Cada año recibimos unas 200.000 solicitudes de marcas y de diseños en 23 idiomas.

– La presencia de la OAMI en Alicante acarreó la llegada a la ciudad desde 2002 del Tribunal de Marcas. ¿Qué supone eso?

– Sí, fue una decisión del Gobierno español –que tardó bastantes años en tomarla– y es un órgano judicial español que depende del Consejo General del Poder Judicial y tiene su sede en la Audiencia Provincial de Alicante. Entiende de los pleitos sobre marcas y diseños comunitarios que tienen lugar en toda España, con lo cual es un tribunal único con sede en Alicante. Incluso tiene una competencia residual, porque tribunales de marcas hay en todos los países de la UE, pero cuando un americano demanda a un chino por infracción de marca comunitaria vienen al juzgado de Alicante; por eso es el tribunal de referencia, porque es el que más casos tiene y el que mejor formado está.  

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