El presidente del bufete Cuatrecasas afirma que el low cost también ha llegado a la abogacía

Rafael Fontana, presidente ejecutivo de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, ha analizado la evolución del despacho fundado en 1917 y los nuevos retos de la abogacía en un almuerzo-coloquio organizado por la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros (FEBF), el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia (ICAV) y Bankia. En la sesión, Fontana ha puesto de manifiesto la tendencia a la polarización de los servicios jurídicos con dos ámbitos diferenciados, el low cost y la alta gama. De este modo, nace una industria legal ligada a los avances tecnológicos y las ‘máquinas’, mientras que la alta gama ofrece servicios de calidad que marcan la diferencia en el trato personalizado en pleitos, negociación y consejos, gracias a la “actuación, la experiencia, intuición y capacidad de generar confianza”, entre otros aspectos.

ForodeLiderazgo_RafaelFontana01webSobre el futuro de la abogacía ante el nuevo contexto global, Fontana  opina que los abogados actúan de nexo de unión entre los creadores y los inversores, que necesitan garantías dentro del Estado de Derecho, por lo que va a haber demanda de “servicios jurídicos”. Del mismo modo que la necesidad de “colaboración público-privada” requerirá de una mayor demanda de servicios jurídicos. No obstante, habrá que enfrentarse a nuevos retos, como la revolución tecnológica o la globalización.

“El territorio del abogado va a ser multijurisdiccional”, ha apuntado, por lo que se deberá aprender a colaborar con despachos que en otros momentos se hubieran considerado competidores, del mismo modo que lo han hecho compañías de aviación, según ha argumentado. Por otro lado, ha apuntado que habrá mucha competencia, y serán necesarios cursos de reciclaje obligatorios para seguir ejerciendo, similares al sistema americano.

Fontana ha señalado que los abogados del futuro “deben contar con excelente formación y visión global, experiencia internacional y capacidad para operar en diferentes culturas”. La especialización, pero con capacidad para incluir conceptos de otras disciplinas, y la inteligencia social, entendida como la habilidad para conectar con el cliente, serán otras de las cualidades requeridas. Pero por encima de todas estas características, ha ensalzado la importancia de “la deontología profesional” y la “pasión por la abogacía”.

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