5 atributos del intraemprendedor

2015-mayo-opi-Equipo-Humano-José-Enrique-Garcia

Director general. Equipo Humano

Las cosas pasan cada vez más deprisa. Las empresas, las instituciones, las sociedades, los consumidores, los trabajos, etc., evolucionan de una manera tan rápida que a veces no nos da tiempo ni a saborear dichos cambios.

Las tendencias son cada vez más efímeras y las necesidades de los clientes cada vez más difíciles de entender, comprender y transformar en un servicio y/o producto que satisfaga esas necesidades, pues estas varían al mismo ritmo que cambia la sociedad o incluso más rápido.

Las empresas necesitamos adaptarnos a esos cambios tan profundos que se han ido operando como consecuencia de la turbulencia económica en la cual estamos inmersos. Ya no hablo de crisis, sino de un mercado inestable que no genera confianza y que hace que la empresa tenga que sacar servicios de una manera tan ágil y rápida para poder estar presente en ese mercado.

Resulta relativamente evidente que la empresa debe estar alerta de los cambios en la sociedad para ir adaptando tanto sus servicios y/o productos como los modelos de negocio, así como la gestión de sus recursos humanos.

Os puedo mostrar un ejemplo de adaptación a las nuevas tendencias. Se trata de una empresa de lámparas de último diseño, denominada Fambuena, que ha sabido adaptarse al mercado, realizando sus propias creaciones utilizando como valor fundamental el diseño y la creatividad para crecer y diferenciarse. Empresa con más de 30 años, ha sabido cambiar su modelo de negocio y apostar por líneas más creativas y exclusivas.

Adaptarse, adaptarse y adaptarse. Pero uno solo no puede ir a la misma velocidad de la sociedad y de las tendencias, debe ir acompañado de un equipo que comprenda que la agilidad en la generación de valor para el cliente debe ser constante en el tiempo, cuidando en todo momento dichas aportaciones. Como dijo Rupert Murdoch: “El mundo está cambiando muy rápido; ya no será el grande quien golpee al pequeño, será el rápido quien golpeará al lento”.

Nuestros modelos de negocio y desarrollo de la cultura corporativa deben estar basados en la agilidad, la rapidez, la calidad, la escucha al cliente y las tendencias y, sobre todo, en las personas que crean esa cultura corporativa basada en el Talento.

La cultura organizativa debe ser capaz de fomentar la aportación de las personas de la organización para que esta sea más ágil, y, sobre todo, porque diez mentes pensando en el desarrollo de la empresa dará mejores resultados que cinco.

La cultura de la empresa, es como un paraguas que todos compartimos y que representa la forma de hacer en la empresa. Dentro de esa forma de hacer debe contemplarse el intraemprendimiento. Es necesario que de una forma explícita se creen programas que fomenten el intraemprendimiento como un valor más. Ese paraguas nos indicará qué es lo que se espera de nosotros como emprendedores corporativos y podremos dotar a la organización de nuevas ideas para mejorar su desarrollo y crecimiento.

Una vez tengamos bien definido el paraguas a partir del cual vamos a fomentar el intraemprendimiento, vayamos a ver cuáles son los atributos que cumple un emprendedor corporativo. Dejemos claro que con desarrollo y formación, cualquier persona puede ser intraemprendedora.

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