Internacionalización: reto estratégico de largo recorrido

Antonio Hernández, de KPMG

Antonio Hernández, de KPMG

Pese a los grandes avances logrados en materia de ventas al exterior e internacionalización de las empresas españolas, lo cierto es que tan solo en un 30% de las compañías con cinco o más altas en Seguridad Social, las ventas al exterior suponen más del 15%-20% de su cifra de negocio; para el 70% restante los mercados exteriores siguen siendo una asignatura pendiente. ¿A qué se debe esta escasa presencia internacional?

[mepr-rule id=”598″ ifallowed=”show”]“En primer lugar, hay que señalar un aspecto intangible: la mentalidad empresarial”, explica Antonio Hernández, socio de KPMG experto en internacionalización de compañías. “Muchas empresas españolas se crearon en su día para atender exclusiva o primordialmente al mercado local y eso se refleja en una organización, procesos, plantilla, etc. En un entorno tan globalizado y competitivo como el actual, limitarse al mercado doméstico, sin embargo, no es la mejor opción, ya que implica obviar el 98% de la economía mundial y el 99% de la población mundial. Las empresas españolas son conscientes de ello y llevan años apostando por la internacionalización. A modo de ejemplo, el número de empresas exportadoras ha pasado de 101.395 en 2008, a 136.973 en 2012; un 35% más, según datos de ICEX. Ahora bien, la internacionalización no debe entenderse como una respuesta coyuntural a la situación económica actual, sino como una carrera a largo plazo, que requiere un enfoque estratégico, con cambios estructurales en la compañía, y esto es un proceso complejo. Así lo demuestra la tasa de éxito o ratio entre el número de empresas exportadoras regulares (aquellas que exportan durante cuatro años consecutivos), y el número total de empresas exportadoras, que aun se mantiene por debajo del 30%”.

FACTORES QUE FRENAN LA INTERNACIONALIZACIÓN

Más allá de estos aspecto, el socio de KPMG señala la existencia de diversos factores que frenan o dificultan el proceso de internacionalización de las empresas españolas. “Uno de los más destacados es la dificultad en el acceso a la financiación. Son pocas las empresas que pueden afrontar con recursos propios la expansión internacional, y el stock de crédito a empresas registra una evolución negativa desde mediados de 2009. Con todo, pese a esta restricción, la internacionalización es precisamente uno de los ámbitos en los que más se está concentrando el apoyo financiero, tanto privado como de instituciones públicas: Secretaría de Estado de Comercio, ICEX, COFIDES, ICO, ENISA, etc. Otro aspecto que puede frenar el proceso de internacionalización es el desconocimiento del mercado de destino: los aspectos fiscales y legales, el estudio del entorno regulatorio o la búsqueda de un socio local, son aspectos fundamentales a la hora de abordar el salto al exterior”.

David Gandia, de Improven

David Gandia, de Improven

Por su parte, David Gandia, socio director de Improven, entiende que “la aventura internacional conlleva un importante riesgo para las compañías y sus dirigentes lo saben. Internacionalizarse no es ni puede ser una moda, ni siquiera una necesidad; es una forma de entender los negocios. Hay que empezar teniendo una visión global: ser internacional no es sólo vender, sino también aprovisionarse en los países apropiados de una forma correcta. La perseverancia es imprescindible para el éxito, ya que los contratiempos son muy numerosos y las posibilidades de ‘tirar la toalla’ altas. La actitud es clave para el éxito del proceso. No podemos olvidar que internacionalizarse supone cambiar de residencia, viajar al menos entre el 30%-50% del tiempo, hablar diferentes idiomas, trabajar con diferentes culturas, confiar la toma de decisiones en terceras personas, perder el control e incrementar las diferencias y con ello, la complejidad de gestión”.

A la hora de abordar un proceso de internacionalización, Gandia señala seis aspectos que los gerentes de las empresas deben tener muy presentes: 1) Adecuación de cultura y valores. 2) Asignación de personas clave y de confianza para el desarrollo del negocio internacional, así como selección muy exquisita de los socios locales con los que se va a emprender el camino. 3) El proceso de internacionalización suele darse como evolución natural dentro de las empresas. 4) Los cambios culturales. 5) La experiencia internacional se convierte en una nueva competencia; al desarrollar un plan de internacionalización hay que valorar que la experiencia local puede no ser de mucha utilidad. 6) Incremento de la complejidad y pérdida parcial de la propia identidad.

Para Hernández, “es fundamental que la empresa que inicia su internacionalización considere este proceso como un pilar estratégico de su compañía. La internacionalización no es un ‘sprint’ para huir del mercado doméstico cuando éste se estanca, sino una ‘maratón’, una carrera a largo plazo independiente de la coyuntura del mercado interior. Dicho esto, en la fase inicial la decisión más relevante es la elección del mercado/s de destino. Es fundamental estudiar el coste de oportunidad de estar en un mercado u otro en función de los recursos, tanto financieros como humanos, que se dispongan. Otra decisión clave es la forma de entrada en el mercado, que va a depender del país de destino y de las características de la empresa y del sector del que se trate. Es recomendable realizar un análisis exhaustivo de las diferentes alternativas de entrada, ya sea exportación, alianza estratégica con un socio local o inversión directa en el país de destino”, y ahí resulta decisivo el apoyo y asesoramiento de una firma global y multidisciplinar como KPMG.

 

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