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Castellón: especialización, diversificación y ‘clústeres’, bases del modelo económico

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“Va a costar mucho la recuperación económica y hay que aprender de los errores”. Lo dice Salvador Martí Huguet, presidente de la Cámara de Comercio de Castellón. Tras cinco años de crisis, determinados estudios advierten de un pequeño cambio de tendencia que, sin estar aún consolidada, permiten ser algo más optimistas, pero también cautelosos. Precisamente por ello y hasta asegurar el crecimiento, la provincia tiene la oportunidad de ‘aprender de los errores’ pasados y sentar las bases de un nuevo modelo económico que, como propone F. Xavier Molina, catedrático de la UJI, debería basarse en la definición de un modelo productivo de referencia a partir de tres ideas: especialización, diversificación y organización reticular

“Aunque el origen de la actual crisis económica se sitúa en el ámbito financiero y fuera de nuestro entorno, nuestra economía local se ha mostrado particularmente expuesta y frágil” reconoce F. Xavier Molina, catedrático de Organización de Empresas, del departamento de Administración de Empresas y Marketing de la Universitat Jaume I (UJI).

[mepr-rule id=”598″ ifallowed=”show”]En los años anteriores a la crisis la estructura empresarial y económica de Castellón no presentaba unas características particulares o diferenciadas de la estructura valenciana o española. Si bien en algunos aspectos, mostraba una mayor exposición al riesgo. En concreto una presencia relevante del sector de la construcción, no solo por su importancia relativa (se hablaba de cifras cercanas al 14% del PIB en el período anterior a la crisis), sino por la dependencia hacia este sector de otras industrias, muy especialmente la propia industria cerámica y, también, el mueble del norte de la provincia, y un sector turístico muy vinculado a la expansión inmobiliaria. El dibujo se completaba con unos servicios ligados a las actividades productivas y un sector agrícola cada vez más marginal.

Con este antecedente, en opinión del catedrático y también director del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local (IIDL) de la UJI, F. Xavier Molina, el cambio de modelo económico de Castellón para los próximos años debería basarse en la definición de un modelo productivo de referencia a partir de tres ideas: especialización, diversificación y organización reticular.

F. Xavier Molina

F. Xavier Molina

Por un lado, el modelo productivo, según propone el catedrático de la UJI, debería de centrarse mayoritariamente en aquellas fases del sistema de valor que contienen mayor valor añadido (pre y post manufactura: diseño, I+D, inputs estratégicos, costumización, desarrollo de marca y mercado, etc.). Por otro lado, las actividades se deberían diversificar hacía aquellos productos y servicios que se encuentren en las fases iniciales de sus ciclos de vida (energías alternativas, servicios y tecnologías ligadas a las TIC’s, industrias cultural y creativa, productos médicos y de la salud, bio y nanotecnologías).

Finalmente y de acuerdo con el planteamiento de F. Xavier Molina se debería apostar claramente por el modelo reticular de organización empresarial tipo clúster, como agrupaciones de empresas y organizaciones de apoyo, ya que “permite a las empresas de tamaño medio y pequeño como las nuestras, superar las deseconomías de escala y potenciar ventajas derivadas de la flexibilidad, la cooperación y el desarrollo conjunto. En definitiva, y en mi opinión, se trataría de trazar un itinerario desde la situación actual hacia este modelo de referencia”.

GENERAR CONOCIMIENTO, A PARTIR DE LO ANTERIOR 

En esa estrategia de reorientar el modelo económico que la provincia desea y necesita, el catedrático de la UJI recomienda acercar la realidad actual al modelo productivo de referencia. “No se trata de crear un modelo productivo que parte de cero” sino llamar la atención sobre “la creación y potenciación de un sistema local de innovación, con la participación pública y privada que generara ciencia y conocimiento transferibles al tejido empresarial, con la existencia de entes o instituciones interface que las relacionen”.

Como ejemplos que podrían ir en esta dirección, Molina destaca que existen ya una serie de iniciativas que pueden tener interés. Entre ellas explica cómo desde los sectores tradicionales, como es el caso sobre todo de la cerámica, deberían “albergar o generar un subclúster tecnológico”, desarrollando “tecnologías avanzadas y transversales (nanotecnología) y donde la UJI y Espaitec podrían tener un cierto protagonismo”.

También sugirió la especialización en productos cerámicos conectados con la calidad de vida o la urbanización inteligente y fomentar un clúster de turismo de salud, que “daría una mayor especialización y valor añadido al sector turístico. Por otro lado, el denominado clúster de la energía, podría aprovechar las ventajas de la localización en Castellón de empresas del sector. Además existen otras realidades que podrían derivar en nuevos campos de actividad. También el sector agrario podría regenerarse a partir de criterios de preservación medioambiental, y productos de mayor valor ecológico”.

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