Castellón incorpora 158 profesionales al campo con 8,3 millones en ayudas
Las ayudas concedidas por la Generalitat beneficiarán a 130 jóvenes y 28 nuevos profesionales, pondrán en marcha 2.252 hectáreas y recuperarán otras 75 abandonadas
La Generalitat impulsa la entrada de jóvenes y nuevos profesionales en la agricultura y la ganadería castellonenses. Las ayudas concedidas permitirán activar más de 2.250 hectáreas y recuperar terrenos abandonados, aunque el alcance del programa también evidencia la magnitud del reto generacional que afronta el sector.
La provincia de Castellón suma 158 incorporaciones a la actividad agraria y ganadera mediante una convocatoria de ayudas de la Generalitat Valenciana dotada con 8,3 millones de euros. El programa busca facilitar el inicio y la consolidación de nuevas explotaciones, favorecer la recuperación de superficie agrícola y dar continuidad a un sector especialmente condicionado por el envejecimiento de sus profesionales.
La cifra requiere, no obstante, una precisión. De las 158 ayudas concedidas, 130 corresponden a jóvenes agricultores y ganaderos de entre 18 y 40 años, mientras que las otras 28 se dirigen a nuevos profesionales de entre 41 y 56 años. Por tanto, no se trata exclusivamente de incorporaciones juveniles, sino de una línea abierta también a personas que deciden emprender en el campo en una etapa profesional posterior.
Castellón concentra el 29% de las 548 ayudas concedidas en el conjunto de la Comunitat Valenciana. La convocatoria autonómica moviliza 27,44 millones de euros, según los datos difundidos por la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca.
El importe medio concedido alcanza los 54.923 euros entre los jóvenes agricultores y ganaderos. En el caso de los nuevos profesionales mayores de 40 años, la ayuda media se sitúa en 43.214 euros por expediente.
El objetivo es contribuir a cubrir los costes iniciales que acompañan la puesta en marcha de una explotación: adquisición o arrendamiento de terrenos, maquinaria, instalaciones, ganado, modernización productiva o adaptación a las exigencias medioambientales y administrativas.
Más de 2.250 hectáreas entran en producción
El impacto del programa no se limita al número de beneficiarios. Las incorporaciones permitirán poner en marcha 2.252 hectáreas agrarias en la provincia de Castellón y recuperar otras 75 hectáreas que se encontraban abandonadas.
Esta recuperación de suelo resulta especialmente relevante en una provincia donde el abandono de parcelas puede provocar una pérdida de capacidad productiva, deteriorar el paisaje agrario y elevar el riesgo de incendios por la acumulación de vegetación.
El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, destacó durante una visita institucional a Benicarló que las ayudas pretenden impulsar proyectos económicamente viables y favorecer la continuidad de la actividad en el medio rural.
Para acceder al programa, la agricultura o la ganadería debe convertirse en la actividad principal de los beneficiarios durante un periodo mínimo de cinco años. Esta condición pretende evitar que las ayudas financien iniciativas sin continuidad y vincular los fondos públicos a proyectos profesionales estables.
Las cifras permiten hablar de nuevas oportunidades económicas, pero no equivalen necesariamente a 158 empleos adicionales creados desde cero. Parte de los expedientes puede corresponder a sucesiones familiares, cambios en la titularidad o profesionalización de actividades que ya existían. El efecto real debe medirse también por la continuidad de las explotaciones y por su capacidad para mantenerse una vez finalizado el periodo de apoyo.
La Plana Alta reúne 42 proyectos
La Plana Alta concentra 42 de las ayudas concedidas en Castellón, con una inversión conjunta de 2,24 millones de euros. De estos expedientes, 36 corresponden a jóvenes agricultores y ganaderos y seis a nuevos profesionales incorporados al sector.
Los proyectos permitirán actuar sobre 596 hectáreas. La mayor parte corresponde al cultivo del almendro, con 386 hectáreas, seguido del olivar, con 87; los cítricos, con 31; y las hortalizas, con 18 hectáreas. Además, se recuperarán 17 hectáreas para su puesta en producción.
Las explotaciones beneficiarias también presentan una vertiente ganadera significativa. En conjunto, reúnen 214.810 aves, 12.245 cabezas de porcino, 4.766 de ovino y caprino y 35 de vacuno, de acuerdo con la información facilitada por la Conselleria.
El reparto muestra que el relevo no se concentra en una única actividad. Conviven proyectos agrícolas tradicionales, explotaciones ganaderas y propuestas que pueden incorporar procesos de modernización, digitalización, venta directa o transformación del producto.
El desafío no termina con la primera instalación
El relevo generacional constituye uno de los principales problemas estructurales de la agricultura española. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación reconoce que conocer las condiciones laborales, económicas y formativas de la juventud agraria resulta imprescindible para orientar las políticas públicas.
El Diagnóstico de la juventud agraria, elaborado por el Ministerio, analiza factores que condicionan la entrada al sector como el acceso a la tierra, la financiación, la dimensión de las explotaciones, la formación y la rentabilidad.
Las ayudas iniciales pueden aliviar algunas barreras, pero la permanencia de los nuevos profesionales dependerá de la viabilidad posterior. Los costes de producción, la disponibilidad de agua, la volatilidad de los precios, la burocracia, el acceso a canales comerciales y la capacidad para dimensionar las explotaciones determinarán si estas incorporaciones consiguen consolidarse.
También será relevante comprobar cuántos proyectos permanecen activos una vez transcurridos los cinco años exigidos, qué volumen de actividad generan y en qué medida permiten recuperar explotaciones que, de otro modo, habrían desaparecido.
Por ello, los 8,3 millones constituyen un punto de partida, no la solución completa al envejecimiento del campo. Su efecto deberá evaluarse en términos de superficie recuperada, explotaciones viables, actividad económica sostenida y capacidad para convertir la agricultura y la ganadería en una opción profesional atractiva.
La incorporación de 158 personas ofrece una señal positiva para Castellón. El reto será lograr que estos proyectos no solo nazcan gracias a una ayuda pública, sino que puedan crecer, competir y mantenerse cuando esa primera financiación se haya agotado.










