Así contábamos las Fallas hace 28 años: arte experimental, gastronomía y tradición
Recordamos un reportaje publicado hace más de dos décadas, cuando ya se hablaba de fallas experimentales, rutas gastronómicas y de los actos que siguen marcando la fiesta hoy: mascletà, plantà, Nit del Foc y Cremà
Durante cinco días, la ciudad de València se transforma para celebrar una de sus fiestas más emblemáticas: Las Fallas. El ruido de la mascletà, los pasacalles, las verbenas, los conciertos y los espectáculos pirotécnicos llenan las calles de un ambiente festivo que atrae cada año a miles de visitantes.
Lo contábamos hace 28 años y lo recordamos ahora por el 35 aniversario de Economía 3. En el ejemplar de marzo de 1998, el reportaje describía qué eran las Fallas, la festa grossa del cap i casal, y cómo la ciudad se volcaba durante días en una celebración donde tradición, arte y fiesta se mezclaban en cada barrio.

En aquel momento ya se hablaba de una propuesta que empezaba a abrirse paso dentro del mundo fallero: las fallas experimentales. Estas iniciativas surgían con la participación de jóvenes estudiantes que presentaban sus proyectos en un concurso de maquetas impulsado por el IVAJ. Ese año la propuesta ganadora fue “El triunfo de la vida”, creada por Lluis Llorca y Carlos Villanueva, y realizada por el artista fallero Ángel Gómez.
De propuesta alternativa a modalidad consolidada
Lo que entonces era una propuesta innovadora se ha convertido con el paso del tiempo en una modalidad reconocida dentro del mundo fallero. Las fallas experimentales nacieron como una alternativa a los monumentos tradicionales, apostando por nuevas formas de expresión artística.
Estas fallas se caracterizan por incorporar técnicas diferentes, materiales innovadores y un lenguaje artístico más conceptual. Frente a la sátira política y social que suele dominar en las fallas clásicas, las propuestas experimentales buscan provocar reflexión y explorar nuevas ideas.
Muchas de ellas utilizan arte conceptual, materiales sostenibles o estructuras interactivas, y abordan temas actuales como el cambio climático, la igualdad o los movimientos sociales. El objetivo es mantener el espíritu fallero, pero reinterpretarlo desde una perspectiva más contemporánea.
Una corriente que sigue creciendo
Desde su aparición a principios de los años noventa -como contabamos- esta corriente no ha dejado de crecer. Cada vez son más las comisiones falleras que apuestan por este tipo de monumentos que combinan tradición festiva y experimentación artística.

Ejemplar de la revitsa de marzo de 1998.
Actualmente incluso existen rutas para descubrir estas propuestas. En la ciudad se pueden encontrar varias fallas experimentales repartidas por distintos barrios, como las de Plaça de l’Arbre, Borrull-Socors, Lepanto o la Plaza del Patriarca, que muestran cómo la creatividad sigue transformando la fiesta.
Parada gastronómica en el recorrido fallero
El reportaje de 1998 no solo proponía un recorrido por los monumentos falleros. También recomendaba hacer una pausa para comer bien durante la jornada fallera. Entre las paradas destacadas aparecía el restaurante Palace Fesol, un local clásico de València que ya entonces figuraba como una buena opción para acompañar la fiesta con cocina valenciana.
Entre los platos recomendados estaba l’esgarraet, una preparación muy típica de la gastronomía valenciana elaborada con pimiento rojo asado, bacalao en salazón desmigado, ajo y aceite de oliva. Es un plato sencillo pero muy sabroso, de textura melosa y sabor intenso, que suele servirse como entrante.
Otra de las propuestas era el all i pebre de anguilas, uno de los guisos más representativos de la cocina valenciana. Se prepara con anguila, patata, ajo, pimentón y aceite de oliva, cocinado todo lentamente hasta conseguir una salsa espesa y potente. Su origen está muy ligado a la tradición culinaria de l’Albufera.
El reportaje también recomendaba el rape a la marinera, un plato de pescado muy vinculado a la cocina mediterránea. El rape se cocina en una salsa con ajo, caldo y marisco, habitualmente acompañado de gambas y almejas, lo que da como resultado un guiso sabroso y muy tradicional.
¿Y los churros y el chocolate? La merienda fallera
En aquel reportaje olvidábamos mencionar uno de los rituales más populares de la fiesta: los dulces de las paradas callejeras. Durante las Fallas, muchos puestos llenan las calles con el olor a masa frita y chocolate caliente, convirtiéndose en un clásico para vecinos y visitantes.
Uno de los productos más típicos son los buñols de calabaza. Estos pequeños bocados fritos se elaboran con una masa suave y esponjosa hecha con calabaza, harina, azúcar y levadura. Tras freírlos, se sirven espolvoreados con azúcar glas y se suelen acompañar con una taza de chocolate caliente. Son uno de los sabores más característicos de las Fallas de Valencia.
Eso sí, conviene prestar atención: aunque la receta tradicional lleva calabaza, en algunos puestos la cantidad es mínima y apenas se percibe en el sabor. Por eso, muchos falleros recomiendan preguntar antes si los buñuelos están realmente hechos con calabaza, para no llevarse una sorpresa.
Junto a los buñuelos, tampoco faltan los churros de toda la vida, crujientes por fuera y tiernos por dentro. Se sirven habitualmente acompañados de chocolate caliente espeso y cremoso, perfecto para entrar en calor durante las noches de Fallas o para hacer una parada dulce entre monumento y monumento.
¿Qué se puede hacer este año en Fallas?
Veintiocho años después de aquel reportaje, las Fallas siguen manteniendo sus rituales principales. La ciudad vuelve a llenarse de pólvora, música y monumentos falleros.
El programa de las Fallas de Valencia de 2026 incluye algunos de los actos más emblemáticos. Cada día a las 14:00 se celebra la mascletà en la Plaza del Ayuntamiento, uno de los momentos más esperados de la fiesta.
Entre los actos clave también está la plantà, cuando se terminan de montar todos los monumentos falleros, y la Nit del Foc, el gran espectáculo de fuegos artificiales que ilumina la ciudad la noche del 18 de marzo.
La fiesta culmina el 19 de marzo con la Cremà, cuando todas las fallas se queman y se convierten en cenizas, poniendo fin a la celebración hasta el año siguiente. ¿Irá este año?
Maria ToldràGraduada en Periodismo por la Universitat de València, está especializada en periodismo de datos tras cursar el Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización de Unidad Editorial. Ha crecido profesionalmente en El Mundo y Europa Press. Desde 2026 es redactora en Economía 3 y bucea entre cifras económicas.












