Cuando comprar casa deja de ser racional: ansiedad, prisas y errores financieros
La urgencia por acceder a una casa, unida a la falta de planificación financiera, está alterando el comportamiento del comprador y tensionando aún más el sistema.
Que el mercado inmobiliario se encuentra profundamente tensionado es, a estas alturas, una evidencia compartida. La escasez de oferta, la falta de medidas eficaces para atajar uno de los principales problemas estructurales del país y unos precios que continúan marcando máximos están configurando un escenario en el que la compra de vivienda se vive cada vez más como una carrera contrarreloj. En ese contexto, la urgencia por comprar y el miedo a quedarse fuera del mercado están alterando de forma significativa la toma de decisiones de muchos compradores.
El fenómeno no es menor, cada vez más personas toman decisiones clave sobre su hipoteca apoyándose en recomendaciones genéricas, experiencias ajenas o incluso en herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT. El resultado es una combinación peligrosa de estrés, falsa seguridad y decisiones financieras mal calibradas.
Según advierten desde RN Tu Solución Hipotecaria, las consecuencias ya son visibles: operaciones que fracasan antes incluso de empezar, pérdidas económicas relevantes y un impacto psicológico creciente sobre compradores que sienten que el mercado no les deja margen para pensar.
Comprar bajo presión: decisiones que no esperan
En este contexto, Ricardo Gulias, consejero delegado de la firma hipotecaria, alerta de una tendencia que se repite con frecuencia creciente. «Hay una necesidad de compra muy fuerte y mucha gente se lanza a comprar impulsivamente para no perder la vivienda», explica.
Entre las prácticas más habituales, Gulias señala operaciones en las que se entregan señales o arras sin haber estudiado previamente la viabilidad hipotecaria. «Se está confiando en lo que hizo un amigo, en lo que se escuchó hace un año o en lo que dice ChatGPT, y después las entidades no aprueban la financiación», apunta.
Pero esta conducta no es solo una cuestión financiera. Tiene un trasfondo claramente conductual y psicológico. Tal y como explica Fernando Cos Gayón, , director de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la UPV, el mercado ha entrado en una dinámica que empuja a los compradores a decidir sin tiempo.
«Estamos ante un efecto absolutamente directo. Durante mucho tiempo hemos diagnosticado el problema y sus causas, y ahora estamos viendo claramente las consecuencias. En la compra de vivienda ya no hay tiempo para decidir: la gente está en una subasta permanente», señala Cos Gayón.
El experto recuerda que estudios recientes apuntan a que por cada vivienda que sale al mercado puede haber en torno a 40 compradores de media, una cifra que explica por qué la decisión racional se ve desplazada por la urgencia.
El bloqueo del mercado de reposición y la ansiedad del comprador
La combinación de poca oferta y una demanda contenida está bloqueando especialmente el mercado de reposición: familias que necesitan vender su vivienda actual para poder acceder a otra mayor. Este atasco añade una capa adicional de presión.
«Si tengo una vivienda de dos habitaciones y quiero cambiar a una más grande, pero no la encuentro, ese movimiento se bloquea. Y aun así, la gente sigue comprando porque tiene necesidad», explica Gulias.
Cos Gayón amplía el foco: «No solo hablamos del comprador vulnerable que no puede acceder ni a la compra ni al alquiler, sino de la parte más gruesa de la demanda: personas que sí podrían comprar, pero que se encuentran con que toda la poca oferta existente está sometida a una presión enorme. Eso genera ansiedad y precipitación».
En el mercado del alquiler, recuerda, los ratios son aún más extremos, con 150 o 200 personas compitiendo por una sola vivienda, lo que empuja a muchos hogares a intentar dar el salto a la compra incluso cuando no es el momento adecuado.
Cuando el consejo “gratuito” sale caro
Uno de los efectos más visibles de esta presión es el aumento de operaciones fallidas. Desde RN Tu Solución Hipotecaria detectan cada vez más casos de compradores que pierden dinero antes incluso de firmar una hipoteca.
«Muchas operaciones fallan antes de empezar. La gente entrega arras sin una preaprobación, pensando que no habrá problema, y luego descubre que el banco no financia, o no en esas condiciones. El coste puede ser de decenas de miles de euros», advierte Gulias.
El problema, subraya, no son tanto los tipos de interés como los criterios de riesgo de las entidades y la complejidad real de cada perfil financiero. «Una IA puede darte información general, pero no analiza tu endeudamiento real, tu tipo de contrato, tu estabilidad laboral ni las políticas internas de cada banco. Eso solo lo hace un profesional que conoce el mercado y a las entidades», insiste.
Cos Gayón añade una reflexión clave sobre la dimensión vital de estas decisiones: «Estamos comprando un bien que va a ser para toda la vida en la mayoría de las ocasiones. Por muy difícil que sea la coyuntura, no se puede comprar a la ligera, ni en un lugar que no te gusta o una tipología que no es la que estás buscando. Las consecuencias son para toda la vida».
Precios al alza, más financiación y menos margen de error
Los datos oficiales respaldan este escenario de riesgo creciente. El precio de la vivienda subió más de un 12 % interanual en 2025, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que ha provocado un aumento natural del ticket medio hipotecario.
«Aunque tengas ahorros, estos pierden valor frente a la subida de precios, y por eso cada vez se financian importes más altos», señala Gulias.
Este contexto está provocando, además, un cambio en el tipo de vivienda al que acceden muchos compradores. Según Cos Gayón, perfiles que hace unos años habrían aspirado a viviendas de mayor calidad están rebajando expectativas de forma forzada.
«Muchas viviendas que antes estaban destinadas a un determinado perfil han cambiado completamente de uso. Personas con estabilidad económica que antes podían aspirar a otra cosa ahora están accediendo a productos muy inferiores. Y eso genera frustración y decisiones equivocadas», elabora el experto.
Alejarse del centro y asumir un nuevo modelo urbano
Ante esta realidad, una de las recomendaciones recurrentes es alejarse de las zonas más tensionadas y replantear el modelo de vida.
«No tiene sentido gastarte 300.000 euros en una casa que no es la que quieres cuando puedes acceder a una por 200.000 en una población cercana con calidad de vida», apunta Cos Gayón, que advierte, eso sí, de la necesidad de una movilidad pública eficiente.
En su opinión, ciudades como Valencia avanzan hacia un modelo metropolitano de forma inevitable: «Si una ciudad no para de captar población que quiere vivir o trabajar en ella, la única salida es convertirse en un área metropolitana bien vertebrada. El reto está en la movilidad y en la vivienda protegida».
Mirando al medio plazo: vivienda protegida o más tensión
De cara a los próximos cinco o diez años, Cos Gayón descarta subidas tan intensas como las recientes, pero no ve una solución clara sin un cambio estructural.
«La única ventana realista es la construcción masiva de vivienda protegida a precios que permitan el acceso. Si conseguimos que la vivienda protegida se sitúe en torno a la mitad del precio de la obra nueva actual, en dos o dos años y medio podríamos empezar a ver un cambio real», asegura.
Para Gulias, la clave inmediata es clara: invertir el orden del proceso. «El error más común es buscar la vivienda primero y la hipoteca después. La solución no es pedir más financiación ni buscar trucos, sino un estudio hipotecario previo que determine cuál es la cuota óptima para vivir».
Con un mercado inmobiliario donde la presión psicológica condiciona cada vez más las decisiones, el verdadero riesgo ya no es solo económico. Es decidir mal algo que, para la mayoría, marcará toda una vida.
Borja RamírezGraduado en Periodismo por la Universidad de Valencia, está especializado en actualidad internacional y análisis geopolítico por la Universidad Complutense de Madrid. Ha desarrollado su carrera profesional en las ediciones web de cabeceras como Eldiario.es o El País. Desde junio de 2022 es redactor en la edición digital de Economía 3, donde compagina el análisis económico e internacional.











