Logotipo de Mujeres al Timón Mujeres al Timón
Club Alcatí
Lunes, 02 de Marzo de 2026
Pulsa ENTER para buscar
INFONIF Club Empresas Podcast Rankings Eventos Revistas
Finance ADS Consigue tarjetas ilimitadas con Wallester Business

La guerra que no debe durar: ¿podría enquistarse la apuesta de Trump en Irán?

La ofensiva de Estados Unidos e Israel buscaba un desenlace rápido, pero la respuesta iraní y el riesgo de escalada regional podrían transformar la intervención en un conflicto prolongado con alto coste político y económico.

La guerra que no debe durar: ¿podría enquistarse la apuesta de Trump en Irán?
Publicado a 02/03/2026 18:22

La ofensiva comenzó de madrugada. Estados Unidos e Israel lanzaron una operación coordinada contra objetivos estratégicos en Irán: instalaciones vinculadas al programa nuclear, centros de mando y figuras clave del aparato de seguridad fueron destruidas en la primera oleada. La Casa Blanca presentó la intervención como una acción limitada, precisa y necesaria para neutralizar una amenaza inminente para los norteamericanos.

Pese a las advertencias, el mensaje implícito en la comparecencia de Donald Trump sugería que no se trataba de una guerra abierta, sino de una intervención de alta intensidad destinada a descabezar al régimen y forzar un desenlace rápido. Un golpe de efecto. Otro más.

Lego serious play

Sin embargo, apenas 48 horas después del ataque inicial, el escenario parece no corresponder con ese planteamiento inicial. Irán ha respondido con ataques mediante misiles y sus famosos drones Shahed contra bases estadounidenses y objetivos en distintos puntos de la región. Por el momento, la crisis ha dejado de ser bilateral para convertirse en un conflicto de alcance regional.

Para Frédéric Mertens, experto en geopolítica, profesor y director del Departamento jurídico en la Universidad Europea de Valencia (UEV), el error inicial puede haber sido conceptual: «el golpe de mano norteamericano en Venezuela fue rápido, pero en realidad no hubo cambio de régimen. La cúpula chavista sigue en el poder y el sistema se mantiene. En Irán, el objetivo de Trump es tumbar el régimen, pero no para instaurar una democracia al estilo Hollywood. La lógica es controlar la producción de petróleo y, sobre todo, cortar el suministro hacia China».

Rentbis

La comparación con Venezuela no es retórica. En ambos casos, la estrategia estadounidense habría buscado una combinación de presión externa, debilitamiento interno y efecto dominó político. Pero Irán no es Caracas y, pese a la muerte del ayatolá Alí Jameneí en la primera oleada, la situación parece lejana a estar bajo control.

Irán no es un régimen personalista

Una de las hipótesis que parecen haber guiado la operación es que el malestar interno acumulado en la sociedad iraní facilitaría un colapso rápido tras un ataque selectivo contra la cúpula del poder. Sin embargo, la estructura del régimen iraní introduce variables distintas que podrían hacer diferir totalmente el escenario.

finanedi

Mertens lo explica con claridad: «La estructura del régimen iraní es aristocrática y teocrática. El líder supremo tiene una connotación religiosa sagrada. No es comparable con un líder como Maduro, basado en el culto a la personalidad. Es como si mañana alguien matara al Papa: millones de personas se sentirían afectadas, pero con el componente de fanatismo religioso propio de esa región».

El régimen iraní no se sostiene únicamente en el aparato coercitivo, sino en una arquitectura religiosa e institucional que impregna la legitimidad del poder. Eso no significa unanimidad social, pero sí una capacidad de cohesión frente a la agresión externa. Las imágenes de miles de personas en las calles de Teherán tras el asesinato del líder supremo muestran esa dimensión simbólica.

Sistemarq casas modulares

«Estados Unidos ha apostado por una pegada fuerte contra el régimen, pensando que la contestación interna provocaría un efecto de liberación. Pero el paralelismo con Venezuela tiene límites y por el momento no se ha producido tal movimiento», asegura el experto.

La respuesta iraní, además, no se ha limitado a la retórica. En cuestión de horas se registraron ataques contra bases estadounidenses y objetivos vinculados a aliados de Washington en el Golfo. El conflicto ha dejado de ser una intervención puntual para adquirir rasgos de confrontación abierta.

Una guerra proxy con China como telón de fondo

Detrás del frente visible —Estados Unidos, Israel, Irán y los países del Golfo Pérsico— se despliega una lógica más amplia. El petróleo vuelve a ser una variable estratégica central. Irán es uno de los principales proveedores energéticos de China y golpear su infraestructura no solo debilita al régimen, también altera equilibrios geoeconómicos.

«Detrás de Venezuela, Cuba o ahora Irán hay una dinámica de ‘proxy’ entre Estados Unidos y China. Irán es uno de los principales proveedores de petróleo de China. Por eso Pekín pide contención en los bombardeos», afirma Mertens.

China ha reaccionado con llamados a la moderación y, según diversas fuentes, estaría proporcionando apoyo limitado en inteligencia. Sin embargo, evita una implicación directa. El profesor añade que «Pekín aún no está preparado para convertirse en enemigo militar directo. Ni en términos militares ni de opinión pública interna. Por eso ayuda de forma limitada, pero evita una confrontación directa».

En este tablero, los BRICS observan más que actúan. Rusia, concentrada en Ucrania, carece de margen para intervenir de manera decisiva. India equilibra sus propios intereses estratégicos. Nadie quiere una guerra mundial abierta, pero todos calibran el impacto de cada movimiento.

El riesgo de una guerra larga

El escenario que más preocupa a los analistas no es una improbable derrota inmediata de Washington, sino un conflicto prolongado. Irán dispone de múltiples herramientas asimétricas: drones, misiles, milicias aliadas en la región y capacidad de presión indirecta. El conflicto puede transformarse en una guerra de desgaste y ese es el mayor peligro para Occidente.

Mertens advierte: «Si la situación se agrava y hay más bombardeos o eliminación de la cúpula, un vacío de poder en Irán sería mucho más peligroso para Occidente que un vacío de poder en Venezuela». Un régimen debilitado puede ser gestionable. Un colapso abrupto en un país de más de 90 millones de habitantes, con profundas redes regionales, puede desatar dinámicas imprevisibles.

Además, la expansión geográfica del conflicto multiplica los riesgos. Ataques en terceros países, implicación de actores no estatales y reacciones espontáneas en distintos puntos del mundo forman parte del escenario. «Puede haber respuestas no solo en Oriente Medio, sino en Europa, en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo».

El frente interno: el desafío para Trump

Si el conflicto se enquista, el coste no será solo militar o económico, sino político. Donald Trump presentó la operación como una acción firme y decisiva. Sin embargo, una guerra prolongada en Oriente Medio puede generar fricciones con parte de su base electoral.

El movimiento MAGA —siglas de Make America Great Again— ha combinado históricamente nacionalismo, la firmeza estratégica y rechazo a las guerras interminables. Un conflicto de meses, con víctimas estadounidenses y creciente factura económica, tensionaría ese equilibrio en un momento en que las elecciones de medio mandato —mid-term election— están a la vuelta de la esquina.

Mertens sugiere que la estrategia de involucrar a Israel y mantener abierta la puerta europea responde a esa lógica: «Por eso han involucrado a Israel, para no pagar solos la factura. Y tampoco cerrarán la puerta a la implicación europea. Repartir el coste político y económico siempre es una estrategia atractiva».

Pero la percepción pública no siempre distingue entre coaliciones. Si la intervención se percibe como una guerra sin salida clara, la presión interna aumentará.

Energía, mercados y efecto dominó

El estallido del conflicto ha hecho que el estrecho de Ormuz vuelva a situarse en el centro de la atención. Por esa vía transita una parte sustancial del petróleo mundial, cercana al 20 %. Cualquier interrupción sostenida tendría consecuencias inmediatas en precios y expectativas.

«Si Irán logra bloquear el estrecho, el precio del barril subirá. Pero el impacto no será inmediato. No es comparable al embargo coordinado de 1973. Aquí hablamos de una dinámica distinta». La diferencia radica en que no se trata de un embargo coordinado entre países productores, sino de un conflicto militar que introduce volatilidad estructural. El simple riesgo ya tensiona los mercados.

Un crudo al alza impactaría en inflación, cadenas de suministro y estabilidad financiera global. En un contexto económico frágil, la escalada geopolítica añade incertidumbre.

Una estabilidad cada vez más lejana

La pregunta final es inevitable: ¿puede resolverse pronto el conflicto?

Mertens es prudente, pero claro: «Resolverse rápidamente, no. Hay demasiada incertidumbre. Lo que sí creo es que esto no ayudará a la estabilidad regional».

La intervención que pretendía ser quirúrgica amenaza con convertirse en un punto de inflexión estratégico. Si la hipótesis era replicar un esquema de presión rápida como el venezolano, la reacción iraní ya sugiere que el cálculo inicial pudo ser incompleto.

Y si el conflicto se prolonga, el campo de batalla no estará solo en Oriente Medio. También estará en Washington, en los mercados energéticos y en la arquitectura global de poder. La guerra que no iba a durar ya ha demostrado que no responde a un guion simple. Y cuanto más tiempo pase, más difícil será volver al punto de partida.

Lego serious play
Firma
Fotografía de Borja RamírezBorja RamírezGraduado en Periodismo por la Universidad de Valencia, está especializado en actualidad internacional y análisis geopolítico por la Universidad Complutense de Madrid. Ha desarrollado su carrera profesional en las ediciones web de cabeceras como Eldiario.es o El País. Desde junio de 2022 es redactor en la edición digital de Economía 3, donde compagina el análisis económico e internacional.
Artículos relacionados
Fallas 2026
Últimas Noticias
Fallas 2026
Artículos destacados
Forinvest 2026
Alcati
Bases de datos Infonif
Generalitat Valenciana endavant Valencians
Finance ADS Consigue tarjetas ilimitadas con Wallester Business
Generalitat Valenciana endavant Valencians
Infonif flotante bases de datos