Cerveza

¿Es España un país de cerveceros?, analizamos el sector de la cerveza artesanal

A la hora de analizar qué hace distinta una cerveza artesana de una fabricada industrialmente hay que fijarse en sus diferencias. Las primeras son el precio y la ubicuidad, la presencia en todos los mercados. En esto la industrial se impone, como también en el tamaño y la capacidad de alimentar grandes mercados.

El gran valor añadido de la cerveza artesanal es la producción local de «kilómetro cero». En su proceso, utiliza productos de la tierra, está más próxima a los consumidores y los empresarios tienen una voluntad de crecer de forma ordenada, sin renunciar a la esencia y calidad del producto final.

Precio, ubicuidad, presencia en los mercados, producción de materias primas, proceso de elaboración… Las diferencias entre las cervezas artesanales y las de fabricación industrial son muchas y muy variadas en España. ¿Podemos hablar de un binomio complementario? ¿Compiten unas con otras? Analizamos el sector cervecero en España y a qué tendencias responde.

Destacar en el mercado

La especialización, la apuesta por la marca y la calidad en un mundo globalizado se convierte cada vez más en el distintivo de proyectos emprendedores. En un contexto comercial de gran competencia y marcado por la necesidad de ofertar algo diferente para poder ser competitivos –y en un país como España en el que anualmente se consumen una media de 50 litros de cerveza por persona– esta necesidad de dar con la tecla de esa diferenciación se hace más perentoria.

Y es que tomar una cerveza comporta algo más; es una acción que constituye un acto social en sí mismo, cada vez más arraigado y popular en la sociedad. Es un estilo de vida.

La cerveza forma parte de las relaciones sociales. No en vano, 8 de cada 10 personas (el 83 % de los españoles) de 18 a 65 años bebe cerveza de forma habitual u ocasional, pero siempre en compañía y aderezada con algo de comida, según un estudio que maneja el Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE). Por eso, es cada vez más importante ese mercado para los productores de esta bebida y de ahí que la diferenciación entre marcas y productos tenga un papel cada vez más relevante.

En este contexto, la irrupción de un buen número de productores de cervezas artesanales, de elaboración casera, de lo que se ha denominado «kilómetro cero» o «de proximidad», abre nuevos campos a los paladares de los consumidores de esta bebida.

Iniciativas emprendedoras en este campo han surgido en casi todas las provincias de España. Por ello, como se apunta desde Cerveceros de España, la diversidad y competencia que hay en el sector denota su buena salud, que permite enviar cerveza a otros países. De hecho, a finales de 2021 se exportaron 3,63 millones de hectolitros. Algo que contribuye a engrosar las arcas de la Hacienda pública, que en 2021 ingresó 5.800 millones de euros mediante los impuestos que afronta un sector que genera casi 400.000 empleos, 8 de cada 10 en la hostelería, como recoge la asesoría de servicios empresariales Europe Economics.

Un sector en expansión

Los productores de cervezas artesanales, asociados para potenciar este producto, consideran que el número de cerveceras artesanales ha crecido en estos últimos años, dando al sector un mayor dinamismo, a la par que favorecido la variedad a fin de adaptarse a los gustos de los consumidores.

El director general de Cerveceros de España, Jacobo Olalla Marañón.

En un mercado marcado por la gran competencia entre empresarios cerveceros, cabe preguntarse por el espacio que tienen las cervezas artesanas en España. «En los últimos años, el número de cerveceras craft (artesanales) ha aumentado considerablemente en nuestro país, aportando al sector cervecero un mayor dinamismo y una aún mayor riqueza de variedades. Este abanico de tipos da respuesta al interés y la demanda de los consumidores españoles, además de potenciar la cultura cervecera entre la sociedad», afirma el director general de Cerveceros de España, Jacobo Olalla Marañón.

Como representante de un colectivo que aglutina a empresarios del sector, considera también positivo que la buena imagen y «la calidad de las cervezas españolas las hagan ser un producto demandado en el exterior». Un hecho que refrenda el crecimiento en casi un 270 % de las exportaciones en los últimos diez años.

Esas buenas perspectivas para el sector lo son también para las cervezas artesanales, añade, por lo que «consideramos una magnífica noticia que el sector crezca con la llegada de nuevas empresas y marcas que, además de los beneficios para los consumidores, contribuyen a generar una más sana competencia con la que todos nos vemos favorecidos, ya que esta competitividad impulsa la continua mejora de nuestro producto».

En esa línea, los datos sobre el crecimiento del volumen de cerveza comercializada, asociaciones de productores cerveceros, describen un sector «en proceso de recuperación» en un mercado en el que a la inflación y la incertidumbre se suma el impacto derivado de la invasión rusa de Ucrania, que afectará a sectores tan sensibles para el mercado cervecero como son la hostelería y el turismo, proclives a padecer las consecuencias de la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.

Cerveza artesana: un plusvalor

En un contexto en el que la uniformización de los productos lo impregna todo, los cerveceros artesanales apuestan por el gusto y el aroma, priorizan acercar a sus clientes una bebida en cuya elaboración priman la ilusión por el resultado final y la calidad.

De ahí que, como apunta Olalla, ese plus que da la elaboración manual del producto «depende de la preferencia del consumidor, de lo que busque en cada momento según sus preferencias y criterios de elección».

Por ello, añade, la diferencia entre una cerveza artesanal y una industrial radica en pequeños detalles. «Es importante partir de la base de que todas las cervezas se elaboran con los mismos cuatro ingredientes (agua, malta, lúpulo y levadura) y con una misma técnica milenaria: la fermentación. Luego, cada maestro cervecero y cada marca varía proporciones y detalles en el procedimiento en cada variedad que elabora».

Por esa razón, agrega, «no se pueden establecer diferencias generales, más allá del tamaño de producción y que en el proceso de la cerveza artesana debe primar el factor humano sobre el mecánico».

En España hay espacio para todas las compañías cerveceras, independientemente de su tamaño y facturación

En un sector tan competitivo, y a la vez tan dependiente de los gustos y poder adquisitivo del consumidor, cabe cuestionarse si las cervezas artesanales pueden competir con las de fabricación industrial. Jacobo Olalla apunta que «España es un país muy cervecero y la cerveza una bebida tremendamente popular y transversal. Esto implica que la demanda es muy alta y que hay espacio para todas las compañías cerveceras, independientemente de su tamaño y facturación».

No sólo una experiencia

Sin embargo, enfatiza, «para los españoles, la experiencia de consumir cerveza no se limita únicamente al hecho de bebérsela, sino que también busca degustar y disfrutar de nuevas variedades y, afortunadamente, el sector cervecero de nuestro país responde a esa necesidad con creces».

El dirigente de Cerveceros de España recuerda que conviene resaltar que «al igual que sucede con el sector cervecero en su totalidad, la hostelería tiene un peso muy importante en el negocio de las cerveceras craft, fiel reflejo de cómo ambos sectores conforman un binomio perfecto».

Sea como fuere, el consumidor habitual de cerveza o aquel que se acerca a esta bebida puede encontrar en el mercado tantas clases de cervezas como «maestros cerveceros». Hay cervezas de alta y baja fermentación, remarca Olalla. Lo que es seguro es que la cerveza seguirá formando parte del tiempo de ocio, de las reuniones familiares y de amigos.

Radiografía del sector

Los estudios del Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE) y el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España, que publica Cerveceros de España, permiten radiografiar al consumidor español de cerveza a partir del conocimiento de sus hábitos y gustos.

Esos que nos permiten colegir que, bien bebiendo cervezas industriales o artesanales, el ‘cervecero’ hispano es una persona de entre 18 y 65 años, sociable, extrovertido, implicado en la preservación del entorno y con una vida social activa. Es alguien social por naturaleza que consume esta bebida en momentos especiales, en tiempo libre y de desconexión y lo hace en familia o con amigos. Son datos de una encuesta encargada por Cerveceros de España en la que se consultó a 8.500 personas.

El «cervecero» bebe en compañía y adereza la ingesta con comida, bien en forma de tapa en el almuerzo o como aperitivo o en las cenas.

El sector en datos

Producción de cerveza española en 2021: 41,53 millones de hectólitros.

Consumo por persona: 50 litros anuales.

Comercialización: 36,32 millones de litros.

Empleos que genera el sector: 400.000 puestos.

Cosecha de lúpulo: 955 toneladas.

Cosecha de malta: 532.000 toneladas.

Fuente: Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España 2021 (Cerveceros de España y Ministerio de Agricultura).

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