Innovación

Hablando de innovación con Google

Hace algún tiempo me contactó Javi Beltrán, que trabaja en Google Zurich como responsable de operaciones de su plataforma telefónica, diciéndome que había escuchado mi podcast y que le había gustado mucho cómo trataba el tema de la innovación.

Me proponía dar una charla (¡en inglés!) a los miembros de uno de los foros internos de Google que él mismo colidera, y en el que participan todos los «googlers» con interés específico en la innovación que lo desean.

Javi me pidió dar una charla honesta acerca de cómo veía yo la innovación en las empresas con las que trabajaba y que también sería interesante que les diera mi visión acerca de cómo veía a Google desde fuera…

Innovar en el mundo real

Esta primera charla (¡porque luego hubo otra!) la titulé «Innovar en el mundo real», por aquello de que innovar en Silicon Valley. La conversación hacía referencia a que innovar en empresas con los recursos y la notoriedad de Google, Oracle o Apple está muy bien, pero que ese no es el mundo real. Al menos, no en el que nos movemos una inmensa mayoría de personas.

El mundo real son los polígonos, los entresuelos, los locales comerciales…el mundo real es que en Europa el 99,8% de las compañías son pymes. Y en España esas pymes proporcionan algo más del 70% del empleo del país.

Volviendo a Google, me pidieron mi opinión. Y me lo tomé en serio. He de decir que, tanto los buenos comentarios (¡utilizo Google todos los días!), como los no tan buenos (es verdad que han hecho algunas pifias), los encajaron muy deportivamente y en ningún momento me dijeron, ni durante ni después de la conferencia, que algo les hubiese parecido bien o mal. Una apertura de mente que dice mucho en favor de ellos, al menos del grupo que lidera Javi.

Me pidieron que les hablara también de cuál era nuestro discurso sobre innovación con las empresas del mundo real con las que trabajamos, que son pymes y también grandes empresas de centenares de millones de euros de facturación, pero que no son evidentemente monstruos como Google. Y les conté lo que suelo argumentar a partir de mi experiencia, con el objetivo de que las empresas rebajen un poco las barreras frente a la innovación y asuman que todas pueden innovar de una manera u otra.

Qué es y qué no es innovación

Primero, que la innovación no es solo tecnología: también es la rotonda, el contenedor metálico de transporte de 20 o 40 pies y el Chupa-Chups. Baja tecnología.

Que la innovación no es solo de producto: también es Ikea (modelo de negocio), Zara (proceso logístico) y Cruz Roja (organización).

Que la innovación no es solo para grandes compañías: HP nació en un garaje, la propia Google en la habitación de una residencia de estudiantes y, bueno, casi todos hemos visto la foto del primer despacho de Jeff Bezos con una tela colgada en la pared en la que pone Amazon.com con espray azul.

Que la innovación no es una persona o un departamento, que es toda la empresa, porque cuando es una persona se suele dedicar a buscar ayudas y subvenciones y cuando es un departamento como I+D se dedica solo a producto.

Mencionamos algunos tópicos más, pero para no extenderme, uno importante: que la innovación no es el fin, sino el medio. ¿Para qué? Para ayudar a conseguir, nada más y nada menos, que los objetivos de la empresa.

También les expliqué la definición de innovación, entre las infinitas que hay, con la que me siento más cómodo y que está basada en el maestro Peter Drucker: innovar es hacer algo nuevo que añade más valor a los usuarios y tiene éxito en el mercado. Curiosamente, Javi Beltrán percibe que la falta de un «concepto claro» acerca de lo que es innovación es una de las dos principales barreras para innovar en empresas muy grandes. La otra es la continua reorganización interna.

4 palabras clave

Me permití resaltar que la anterior definición tiene 4 palabras clave en las que bien merece la pena detenerse un momento:

Nuevo: Significa que es «nuevo” para nuestro sector, pero no necesariamente en un contexto global: podría ser perfectamente una adaptación de algo que ya existe en otra industria.

Valor: Implica que la innovación proporcionará más valor (más beneficios y/o menos costes) que las alternativas de las que ahora disponen los usuarios. Cuanto más valor diferencial, más posibilidades de éxito. Y, ojo, porque lo contrario también es cierto.

Usuarios: Es importante que haya un número mínimo suficiente de personas interesadas para que resulte un negocio prometedor para la empresa en términos de ingresos y rentabilidad.

Y también es esencial que la innovación sea correctamente comunicada y entendida por los usuarios a los que se dirige. Lo que destaca la importancia de los departamentos de marketing y comercial en esta actividad.

Finalmente, éxito: Si la innovación no tiene éxito, no es innovación, es solo un intento. Un invento.

Retos a superar en la innovación

Terminé presentándoles, de manera esquemática, en qué consiste la metodología que utilizamos para innovar con las empresas, llamada innovación pragmática, así como cuáles son los 3 principales retos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día para que aquellas consigan llevar la innovación adelante.

1.Carga de trabajo

Las personas tienen una alta demanda en su día a día y el tiempo es el recurso más escaso. Esto hace que, muchas veces, si no hay suficiente visión y compromiso, se evite dedicar tiempo al futuro, que es precisamente lo que propugna la innovación. Esto es algo así como quien no ahorra para su futura jubilación, con la diferencia de que, para las empresas, el futuro es dentro de 6 meses…

2.Mandos intermedios

Los cambios que puede provocar la actividad de innovación o los resultados internos de la propia innovación, pueden implicar una pérdida de estatus o que no vean un beneficio directo para ellos. Esto puede hacer muy difícil contar con su apoyo y que faciliten que su gente participe en equipos multidisciplinares que son los que necesita la buena innovación

3.Altos directivos demasiado intervencionistas

Aquellos que están constantemente «moviendo las cosas». Que cambian sus prioridades de repente, como resultado de dos conversaciones o de la lectura de un artículo…. Lo que estaban haciendo ya no es importante, ahora hay que hacer lo otro. Actúan de forma poco «estratégica».

Esto genera mucha incertidumbre e inseguridad en su gente. Aún más en la que ya está innovando, que ya de por sí tiene que soportar una dosis elevada de incertidumbre.

Se ve que no tuvieron suficiente con esta y me invitaron a otra charla para presentar las conclusiones de nuestro informe sobre barreras a la innovación en otro foro de Google de habla hispana con participantes de muchas disciplinas diferentes.

De todo ello me siento muy orgulloso y enormemente agradecido a nuestro champion en Google, Javi Beltrán, una persona verdaderamente extraordinaria por su calidad humana y su sincero interés en la innovación. Javi, recibe un fuerte abrazo desde aquí.

Acerca del autor

Javier Sastre es socio y director desde hace más 20 años de la consultoría Sastre & Asociados, especializada en innovación y estrategia. La firma trabaja con empresas de distintos sectores y tamaños, desde empresas de 4 millones de euros de facturación, a otras de 1.000 millones.

Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), con postgrado de ESADE Business School en International Business Management y en B2B Management; es especialista en Creatividad e Innovación por IESE Business School.

Además, Sastre ha publicado dos libros y escribe regularmente un blog: Innovar con los 5 sentidos. Ha dado clases como profesor invitado en numerosas universidades e instituciones empresariales que apoyan la innovación.

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