UPV

Así consigue la UPV que el 74% de sus estudiantes encuentre trabajo

El paso al mercado laboral al finalizar los estudios universitarios supone, para muchos recién graduados, un salto al vacío. Al desconocimiento de las dinámicas de empleo del mercado se añade la falta de experiencia; un cóctel que perjudica tanto a los estudiantes como a las empresas, que no logran acceder al talento.

Precisamente es este, la dificultad para encontrar talento, uno de los principales problemas a los que se enfrentan las empresas a la hora de crecer en nuestro país. Con la llegada de la revolución digital y unos estándares de eficiencia tecnológica cada vez más elevados, la demanda de profesionales capacitados en la empresa es cada vez mayor.

Durante la presentación el martes del último prototipo de Hyperloop, el rector de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), José Capilla, aseguraba que la gran mayoría de los estudiantes de la universidad encontraban trabajo nada más terminar sus estudios. La clave, explican desde la universidad, consiste en acompañar a los alumnos a lo largo de todo el proceso laboral.

Acompañamiento continuo

Cada escuela tecnológica, explica José Monserrat, vicerrector de la UPV, cuenta con sus propios especialistas en empleo. «Los alumnos pueden recibir también cursos especializados para afrontar la búsqueda de trabajo, desde orientación con las empresas a cómo preparar una entrevista de trabajo», afirma Monserrat.

La orientación a los alumnos se lleva acabo desde el Observatorio de Empleo, un organismo que guía a los alumnos a lo largo de todo el proceso. Además, la universidad ha establecido un estricto programa de prácticas remuneradas, de forma que los estudiantes, pueden «poner un pie en la empresa» al mismo tiempo que llevan a cabo sus estudios.

Según los datos del observatorio, el 60,2% de estudiantes de grado realizaron prácticas remuneradas en empresas durante sus estudios. De igual forma, el 48,1% de los estudiantes de máster llevaron a cabo prácticas mientras se formaban.

La universidad, una booster de trabajo

La empleabilidad exacta, explica el vicerrector, es «del 74% de alumnos que encuentran trabajo durante los primeros seis meses posteriores a finalizar los estudios. En algunas carreras, como Telecomunicaciones, Biomedicina o Informática, la empleabilidad es total».

«Desde la propia universidad se actúa muchas veces como una bolsa de trabajo, poniendo en contacto a las empresas que demandan un cierto conocimiento con los alumnos adecuados», explica el vicerrector.

Según las cifras del Observatorio de Empleo, el 51% de los alumnos que estaban cursando un Grado se encontraban empleados al mismo tiempo. En el caso de los alumnos que cursaban un Máster, la cifra desciende ligeramente hasta el 48,8%.

La mayoría de estudiantes de la UPV no dejan de formarse tras la obtención del Grado, sino que muchos de ellos escogen realizar un posgrado. En el caso de los que escogen no continuar formándose, cerca del 40% sale del Grado con trabajo.

Demanda constante

Desde la universidad explican que la demanda de profesionales especializados es constante y que va a más. El posicionamiento de la Comunitat Valenciana como un hub tecnológico, con fuertes inversiones en proyectos como la gigafactoría de Sagunto o la planta de Ford en Almussafes, está disparando la demanda perfiles que, hasta la fecha, han sido muy escasos.

Ahora mismo generamos 300 informáticos al año, pero si generásemos 1000 los emplearíamos también

«Desde la universidad somos conscientes de que existe ahora mismo una carencia muy grande de profesionales en ciertas áreas, sobre todo en las TICS. No producimos suficientes graduados para satisfacer el aumento de demanda. Ahora mismo generamos 300 informáticos al año, pero si generásemos 1000 los emplearíamos también», explica Monserrat.

Proyectos como el de Hyperloop UPV son muy importantes porque ofrecen a los estudiantes la posibilidad de ser ellos mismo los que se autogestionen. Esta oportunidad de «tener su propia empresa», explica el vicerrector, es muy enriquecedora para los alumnos, que aprenden «a gestionar su proyecto, su financiación y su trabajo».

Luchar contra la fuga de cerebros

La aceleración a la creación del talento que suponen instituciones como la UPV supone un atractivo para muchas compañías. Firmas como la alemana Volskwagen o HP, han tenido esto muy en cuenta a la hora de optar por Valencia para situar su producción más puntera.

No obstante, en ocasiones puede resultar complicado luchar contra la deslocalización del talento. La fuga de cerebros es una gran pérdida de inversión en formación aprovechada por otros países, que saben ofrecer atractivos a los jóvenes profesionales.

«Muchas veces ocurre que los propios alumnos deciden irse al extranjero cuando acaban porque encuentran que las oportunidades son mucho mejores. Es como elegir entre trabajar desde casa para una empresa americana y cobrar 60.000 euros al año, o trabajar para una empresa de aquí por 30.000. Es difícil competir contra la deslocalización», afirma Monserrat.

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