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Comunidades energéticas: el quebradero de cabeza de las empresas eléctricas

Parece imposible escapar de los vaivenes del precio de la luz en España. Desde hace meses, el sector energético ha estado en todas las conversaciones de la sociedad, desde las más cotidianas hasta las más institucionales, en los incendiarios debates del Congreso de los Diputados o las sesiones de control al gobierno. Es así, como términos como kilovatio hora, mercado regulado, mercado fijo, potencia energética o discriminación horaria han dejado de ser simples términos y mera burocracia de las facturas de la luz, para convertirse en conceptos claves que pueden hacer que ahorres poco o mucho.

Sin embargo, en España existen varios puntos que se escapan, al menos por ahora, de esta vorágine tormentosa de precios . Estos puntos son las llamadas Comunidades Energéticasuna alternativa de consumo de energía que poco a poco comienza su andadura en España.

¿Qué son las Comunidades Energéticas?

Estas nuevas alternativas definidas como Comunidades Energéticas, son comunidades en las que la mayor parte de la energía que consumen, proviene del autoconsumo de energía renovable; a través de la utilización de placas solares en los tejados de las viviendas, industrias o marquesinas. Sus inicios como proyecto, datan del 2016 cuando la Comisión Europea en el marco del «Paquete de Invierno»; propuso poner a los ciudadanos como epicentro del cambio hacia una transición energética más sostenible. Por ello, la directiva europea, exige que los estados miembros garanticen a los consumidores el derecho a producir, consumir, almacenar y vender su propia energía renovable.

Es así, como este tipo de comunidades suponen una ventaja en el aprovechamiento de generación de la energía; en las que los sectores pueden llevar a cabo múltiples actividades como producir, consumir, almacenar, compartir e incluso vender la energía que produzcan. Esto representa una mayor independencia sobre las compañías eléctricas.

Comunidades Energéticas en España

Actualmente en España se están desarrollando alrededor de 20 iniciativas de comunidades energéticas, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico a la que aún faltan añadirse más de una docena. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo Sapiens, empresa proveedora de energía renovable situada en Canet de Berenguer, gestiona actualmente 6 proyectos situados en Gátova, Llíria, Alzira, Canet de Berenguer, Albalat dels Sorells y Fontanars dels Alforins.

Un caso de éxito importante es el caso de la comunidad energética instalada en el municipio alicantino de Crevillent. Municipio de menos de 30.000 habitantes que se ha consolidado como la primera comunidad energética local en Europa. Solo en la pequeña pedanía de El Realengo;  300 vecinos obtienen casi el 50% de la energía que consumen, de los 120 kilovatios de placas solares fotovoltaicas que se sitúan en un solar.

Actividades que se desarrollan en las comunidades energéticas

Las comunidades pueden conformarse como tal, siempre y cuando, la energía provenga de fuentes renovables. Este es un requisito indispensable para que se avale su constitución; un requisito que se alinea con el de la Unión Europea en su objetivo por disminuir los índices de contaminación.

Además de esto, estas comunidades pueden a su vez proporcionar servicios de eficiencia energética, prestar servicio de suministro, consumo, agregación y almacenamiento de energía e incluso prestar servicio de recarga de vehículos eléctricos. De esta manera, las ventajas ya no solo oscilan entre lo social y lo ambiental. Las propias comunidades pueden vender la energía que produzcan.

Ventajas de estas comunidades

Las ventajas de esta red de asociacionismo energético son claras; sobre todo a la hora de proporcionar a los ciudadanos un acceso más libre e independiente de los recursos locales a través de la energía renovable; pudiendo incluso beneficiarse económicamente de su distribución. Además de esto; la creación de oportunidades de inversión para los ciudadanos y negocios locales aumenta debido al interés que comienzan a generar este tipo de alternativas.

Las ventajas medioambientales en cuanto a la disminución de la contaminación es indudable, pero los beneficios sociales también son un gran atractivo para los sectores que quieren sumarme a esta iniciativa; beneficios como creación de empleo local y mayor equilibrio y equidad social.

Cien millones de euros en ayudas

Para ayudar a la transición ecológica pero sobre todo, para incentivar el asociacionismo ciudadano en materia de energía, el Gobierno ha destinado cien millones de euros para las comunidades energéticas. Ayudas que, para la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, contribuirán a acelerar la consecución de los objetivos climáticos y servirán para catalizar la participación ciudadana en la transición energética.

Dificultades y obstáculos

El desarrollo y la implantación técnica parece ser lo menos complicado de estas iniciativas. En España estas comunidades energéticas aún se encuentran en una fase de desarrollo, la falta de información y sobre todo, el poco claro marco regulatorio por las cuales se rigen estas comunidades,  son aspectos que desaniman a muchas comunidades a iniciar las labores de autoabastecimiento. Otro obstáculo se encuentra en el elevado precio de las placas solares y las instalaciones. Sin embargo, desde que se eliminó en el 2018 el llamado ‘impuesto al sol’ que aprobó el ex presidente Mariano Rajoy;  la instalación de placas solares ha vivido un aumento. Según datos ofrecidos por la Unión Fotovoltaica Española, en el 2020 se instalaron casi 596 megavatios en España.

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