Antoni Espasa: “La Sanidad no estaba preparada para la pandemia de covid”

Antoni Espasa: “La Sanidad no estaba preparada para la pandemia de covid”

La experiencia y el conocimiento del Catedrático Emérito de Economía, Departamento de Estadística, Universidad Carlos IIII y Premio Jaume I de
Economía en 1991 Antoni Espasa Terrades (Valencia, 1945), le permiten analizar los cambios más importantes habidos en la economía española y mundial
de las últimas tres décadas.

Antoni Espasa, catedrático y Premio Rey Jaume I de Economía en 1991

Antoni Espasa, catedrático y Premio Rey Jaume I de Economía en 1991

En este periodo hay dos épocas diferenciadas.

En la primera, hasta 2008, la economía española registró un crecimiento muy alto. Y el PIB corregido de inflación creció sobre un 64 % acumulado en esos 17 años. Varios factores propiciaron esta expansión económica. En primer lugar, la entrada en la UE en 1986 y posteriormente en la Zona Euro. Lo que facilitó e intensificó la apertura internacional de la economía española, que pudo aprovecharse mejor de la globalización.

En ese período, un cierto número de empresas españolas en diferentes sectores se convirtieron en multinacionales. Asimismo, el incremento (muy excesivo) de la deuda pública era factible por la seguridad que percibían los acreedores. Debido a la pertenencia de España a la Unión Monetaria Europea.

Para este auge económico se contó en España con un aumento importante de la mano de obra necesaria proveniente de la emigración. Se incorporaron también el uso de las nuevas tecnologías. Aunque a un nivel que todavía hoy es insuficiente e inferior al europeo.

El aumento de la renta, el cambio de hábitos sociales en la formación de hogares, la emigración, el acceso a una financiación barata y la demanda externa, entre otros, fueron factores que generaron una gran demanda de inmuebles y el sector de la construcción tuvo una expansión explosiva con un componente especulativo importante.

La influencia de la crisis de 2008

– ¿Cómo influye la crisis de 2008?

La crisis económico-financiera de finales de 2008 fue especialmente grave en países muy endeudados y con una base importante en sectores con fuerte componente de mano de obra, como el turismo y la construcción en España.

Así, nuestro PIB registró durante los siguientes cinco años una caída acumulada de más del 9%. A partir de2014, la economía española volvió a crecer, pero el nivel del PIB anterior a la crisis no se alcanzó hasta el año 2016. Esta fase de crecimiento se mantuvo hasta 2019.

Desgraciadamente, durante este periodo, años 2010-2017, se tomaron decisiones presupuestarias y de política económica equivocadas. Como la reducción drástica de la inversión en sanidad pública e investigación, que han tenido consecuencias muy negativas. Y nos han dejado mal pertrechados para abordar la crisis sanitaria y económica actual.

La irrupción de la covid

– ¿Y la irrupción de la covid-19?

La pandemia internacional ha supuesto que los países tuviesen que imponer fuertes medidas restrictivas, que han provocado una depresión económica muy pronunciada. No obstante los que se adelantaron, como China, otros países asiáticos, Australia y Nueva Zelanda, salieron antes de esta crisis.

En el resto, esta depresión se ha extendido a lo largo de 2020 y en la primera parte de 2021. Para la salida de la crisis está siendo determinante la combinación del confinamiento. Y otras medidas con procesos acelerados e intensos de vacunación.

En esto último, un país que ha actuado muy eficazmente ha sido el Reino Unido, a pesar de haber afrontado deficientemente la pandemia en su principio. Respecto a la economía española se espera que empiece a crecer de nuevo a partir de este trimestre.

De la crisis sanitaria a la económica

– La crisis sanitaria se ha convertido en económica, ¿es posible que salgamos más reforzados de esta crisis?

La crisis ha sido global. Todos los países han tenido que implantar restricciones. Estas afectaban a los países que las imponían y debido a la globalización, también, a otros países. Superada la pandemia se tendrán que producir cambios importantes en el sistema económico internacional y, por supuesto, en el español y en el de la Comunitat Valenciana.

Alguno de los cambios responderán a los nuevos hechos que ha traído la crisis en cuanto a la demanda. Sobre todo de servicios, a la organización del trabajo y a los procesos de producción. Otros cambios corresponderán a la conveniencia de aprovechar la corriente de innovaciones que se venía produciendo con anterioridad y cuya importancia se ha ampliado con la crisis.

Ejemplos relevantes son las relacionadas con el cambio climático, la inteligencia artificial, la robótica y el ADN. Así, la salida de la crisis no será automáticamente global, sino que dependerá de la intensidad con la que se adapten los países –y dentro de ellos las regiones– adoptando reformas en las direcciones mencionadas.

Reflexiones tras la pandemia

-¿Qué lecciones nos ha dado esta crisis sanitaria?

La pandemia ha sido una gran catástrofe y, por sí, no ha traído nada bueno. Pero permite extraer reflexiones. La primera, que los sistemas sanitarios eran ineficientes en el sentido de que no estaban preparados para hacer frente a una pandemia.

En el caso español se había debilitado por una reducción fuerte en nuevas inversiones. En los sistemas sanitarios faltaban medios, una gestión eficiente y mayores recursos para la investigación. Habrá pues que pensar en sistemas de sanidad universales que cubran a todos los ciudadanos. La pandemia ha demostrado que de ella no se sale individualmente, sino que hasta que todos no estamos a salvo, nadie está fuera de peligro.

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«Es necesario desarrollar sistemas sanitarios altamente digitalizados»

Es muy importante la recogida de forma exhaustiva, continuada y homogénea de datos sanitarios, de datos sobre todas las medidas tomadas sobre la pandemia y, por otra parte, de datos sobre las medidas económicas introducidas para paliar y superar la crisis. Estos datos deben someterse a un análisis cuantitativo realizado por expertos, de forma continuada, para poder aprender de lo que se ha hecho.

Asimismo, es necesario que los sistemas sanitarios estén dotados de personal y medios que vayan más allá de las necesidades estándar que afronta la sanidad, y que tengan la flexibilidad suficiente para adaptarse con inmediatez a una amenaza de pandemia como la actual. La pandemia ha demostrado que el mayor enemigo de cualquier país no es otro país, sino el virus que propaga la pandemia.

En consecuencia, la investigación sanitaria debe ser prioritaria. Esto último nos lleva a una segunda reflexión: la importancia de valorar en toda su extensión la contribución de la ciencia y la tecnología en la acción política. Los científicos han sido los salvadores de la sociedad en esta pandemia. En tiempo récord han estudiado en profundidad el virus y han sido capaces de generar vacunas.

«La actuación de los políticos ha sido tardía y mala»

Junto a esto, la actuación de los políticos ha sido tardía y mala. Enfatizando en las reflexiones de Yuval N. Harari a este respecto, se puede decir que esa diferencia se debe, en gran parte, al contexto internacionalista y de enorme cooperación desarrollado por los científicos, que contrasta con el mundo nacionalista, cerrado y con poca coordinación entre los países, creado por los políticos.

La covid-19 es bastante mutante y, a pesar de poderlo vencer con las vacunas podrá resurgir, por lo que es imprescindible la cooperación internacional, ya que si los países pobres tienen el virus, más tarde o más pronto pasará a los países ricos. Con la experiencia de esta pandemia podemos esperar que aumente la presión social para la colaboración internacional.

Informe ‘Panel for Pandemic Preparedness and Response’

Por ejemplo, el informe de un grupo de expertos, Panel for Pandemic Preparedness and Response encargado por la OMS, ha criticado duramente a la OMS y a los gobiernos, principalmente los países más ricos de Europa y Norte América, por la respuesta que han dado a la pandemia, indicando que una respuesta rápida y colaboradora en el ámbito internacional pudo haber impedido que el brote de la covid-19 en China se convirtiera en una catástrofe internacional.

El panel propone la realización de un tratado internacional para crear un Global Health Threats Council (GHTC) que a través de un International Pandemic Financing Facility pudiese asignar fondos – de 5 a 10 mil millones de dólares anuales– a instituciones que desarrollen capacidades de preparación y respuesta ante la aparición de otra pandemia. Además, el GHTC podría reclamar de 50 a 100 millones con muy poca anticipación en caso de una emergencia sanitaria.

El comité también propone dar mayores poderes de vigilancia a la OMS para que pueda investigar y publicar brotes de enfermedades sin la aprobación de los gobiernos. Desgraciadamente, este importante informe no está siendo difundido y discutido suficientemente en los ámbitos políticos, económicos y sanitarios y en los medios de comunicación.

Una cuarta reflexión se refiere al hecho que con la pandemia se han puesto de manifiesto deficiencias importantes en el sistema económico y la necesidad de actuar con mayor celeridad en la implantación de las innovaciones tecnológicas que van apareciendo. Con ello, se pueden producir cambios importantes en la orientación de la política económica pospandemia que, quizás podemos comentar más adelante.

El futuro de la economía

– ¿Cómo ve el futuro?

A corto y largo plazo, el contexto económico-político internacional, que se está viendo afectado por la nueva realidad que la pandemia ha traído y por una nueva concienciación sobre retos económicos anteriores que se han quedado sin afrontar.

En este sentido es relevante comentar las acciones radicales tomadas o anunciadas por el presidente Biden. Una primera ha consistido en establecer, mediante una legislación de emergencia, un fondo de 1,9 billones de dólares para paliar los efectos negativos de la pandemia. Otra es su propuesta orientada hacia retos de largo plazo que tiene la economía de EE.UU. consistente en un gasto de 4 billones en dos planes adicionales.

Los riesgos potenciales de estas medidas, principalmente la segunda, han sido criticados por expertos economistas. El presidente Biden las defiende señalando que no están encaminadas a volver a la situación que tenía la economía americana antes de la pandemia, sino a una situación mejor. Una nota del Council of Economic Advisers del presidente Biden, del pasado 11 de mayo, explica el razonamiento económico y le evidencia empírica que yace tras ellas, e insiste en que esta política generará un aumento de la productividad en la economía americana.

«La pandemia ha distorsionado el mercado de trabajo»

Estas medidas, si se implementan, supondrán una revolución en la política económica como no se ha visto con anterioridad. Además, los datos recientes sobre IPC, mercado de trabajo y precios de materias primas han desatado también una controversia de gran intensidad sobre la política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU.

En ella se reconoce que la pandemia ha distorsionado el mercado de trabajo y ha generado cambios en los hábitos de consumo y planes de producción, que hacen difícil la interpretación de los datos que van apareciendo. Pero se señala que lo importante son las implicaciones hacia el futuro de los datos que van surgiendo y de las acciones de política económica que se tomen o no.

La controversia sobre las políticas presupuestarias y monetarias en EE.UU. va a continuar un tiempo y tendrá su reflejo en la Unión Europea. Así, los resultados de estos debates que se vayan plasmando en medidas económicas serán importantes en el futuro próximo. Nos enfrentamos a un futuro de cambios tecnológicos y económicos profundos, con formulaciones de políticas económicas nuevas que tendrán implicaciones sociales importantes.

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