Entrevista a Pablo Gil, ponente del encuentro y analista de XTB

Invertir en cannabis como alternativa a la exposición directa a índices generales

El encuentro financiero Rankia Markets Experience, que esta tarde concluye, pone al alcance de inversores particulares y profesionales oportunidades de trading, derivados y divisas, así como nuevas formas de invertir

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Imagen de archivo de la primera edición de Rankia Markets Experience que tuvo lugar en Madrid en 2019

Uno de los eventos financieros más destacados de habla hispana, Rankia Markets Experience, organizado por la comunidad financiera Rankia , ha conseguido reenfocarse y adaptarse al formato online para analizar desde la perspectiva financiera la situación de la economía americana y mundial y las posibilidades que se abren de cara a 2021.

Miguel Arias, CEO y cofundador de Rankia, ha destacado la importancia de este evento financiero que durante tres días, que hoy concluyen, ha contado con la participación de más de 15 ponentes expertos en mercados financieros y bolsa de España y Latinoamérica.

“Grandes nombres de la inversión española y latinoamericana, como Mario Weitz, consultor del Banco Mundial, Diego Parrilla, Portfolio Manager Global Macro Quadriga Funds o los analistas Pablo Gil y David Galán, por ejemplo, nos han acompañado, en esta edición que ha podido ser seguida por 3.000 asistentes, confirmando el éxito de la que celebramos en Madrid en 2019 y en Santiago de Chile y México DF a principios de año”.

Economía 3, charla con Pablo Gil, ponente durante el encuentro y analista de XTB.

– ¿Qué está pasando en los mercados?

– Es sorprendente que en términos globales nos encontremos en máximos históricos cuando estamos viviendo la peor recesión del último siglo, es una paradoja, ya que cuando los ciclos económicos son tan negativos, lo normal es que los activos de riesgo coticen con mucho descuento, con caídas fuertes.

– ¿Y por qué no está ocurriendo esto a nivel global?

– Por la actuación de los Bancos Centrales y los Gobiernos que se están endeudando como nunca antes lo habían hecho y están interviniendo en los mercados comprando todo tipo de activos, lo que está generando una ilusión, entre la realidad económica y lo que muestran los activos financieros que cotizan.

– ¿Y esto a qué puede llevarnos?

– Lo cierto es que se está generando la mayor burbuja bursátil que se pueda recordar.

– ¿Y qué alternativas quedan a la renta variable?

– Muy pocas la verdad. Ahora mismo hay más de 16 trillones de bonos en el mundo con tasas negativas, lo cual hace que sea un producto totalmente aborrecible por cualquier inversor conservador, cuando precisamente históricamente era este producto el refugio para este perfil. Aquel inversor que quería poco riesgo a cambio de una rentabilidad baja acudía a los bonos. Pero el mercado de deuda ya no existe como tal, porque está intervenido por los Bancos Centrales que lo compran a ritmos de billones todos los meses, lo que ha provocado esta situación absurda, y cuando uno compra un bono, en lugar de recibir interés tiene que pagarlo, con lo cual esa vía de explotación de retorno ya no existe.

– ¿Y la pata inmobiliaria cómo la ve?

– Aún con tasas de interés incluso negativas, el mercado inmobiliario cada vez está más caro en proporción al salario medio de las personas, con lo cual, entendemos que no ha corregido y por lo tanto, no es una oportunidad clara de compra. Por ello digo que nos vamos quedando casi sin alternativas, lo que nos empuja a adquirir renta variable.

– Pero con lo que acabas de decir de la burbuja es para pensárselo…

– Hay que saber que estás adquiriéndola con la esperanza de que los bancos centrales no la dejen caer, pero sabiendo que compras un activo que está históricamente caro, con lo cual, el inversor tradicional se mueve en un entorno preocupante y complicado.

– Pero realmente hay muchas posiciones, por ejemplo españolas que han caído mucho…

– Es cierto, pero que algo haya caído mucho no quiere decir que esté barato. Esto es uno de los grandes problemas de percepción que tiene el inversor particular.

Por ejemplo, alguien puede mirar un banco español y decir qué barato, porque nunca ha estado a estos precios, pero en lugar de mirar el precio, debe mirar la capitalización bursátil, esto es, multiplicar el número de acciones por el precio de mercado. De este modo, descubres que ese banco está tres veces más caro de lo que estaba en los 90, pese a que nunca ha estado a un precio tan bajo, y es que, después de la recesión de 2008 toda la banca europea tuvo que recapitalizarse y emitir nuevas acciones en cantidades ingentes para restaurar los balances.

Por tanto una cosa es la percepción del precio y otra la valoración, es decir cuánto tendría que pagar un inversor u otra compañía si quisiera comprar esa empresa, pues pagaría casi el triple de lo que hubiera pagado en los años 90. Esto lleva a confusiones muy erróneas, siempre se identifica un precio bajo con algo barato y no tiene por qué.

Un precio bajo lo que demuestra es que la cuenta de resultados de la compañía cada vez va peor de ahí que muchas veces no sea un activo de valor si no, un value trap, una trampa de valor, es decir que realmente el negocio no funciona.

– Ante este panorama, ¿qué recomendaciones darías a un inversor?

– Si un inversor quiere seguir viviendo en el espejismo de las bolsas porque cree que los Bancos Centrales no van a permitir que caigan, le diría, compra Japón. El índice japonés Nikkei acaba de superar máximos que no rompía desde hace 4 años y cuenta con el banco central de Japón, el más intervencionista del mundo. Un banco, que no solamente financia a su gobierno, uno de los estados con mayor deuda pública sobre el PIB, más de 240% de deuda sobre PIB, si no, que además, tiene limitada la rentabilidad de los bonos hasta diez años al 0%, con lo cual tiene intervenida la curva. Es decir, si vas a apostar por el intervencionismo, hazlo con el país que más interviene. El Nikkei tiene un PER del 17 veces mientras que la bolsa americana de 34. Por tanto, puestos a jugar disparates juégalos donde parezca que hay más valor.

O por ejemplo, en lugar de los índices tradicionales de economías desarrolladas como los estadounidenses o europeos, me iría a mercados emergentes, porque tienen una pirámide de población a medio y largo plazo mucho más positiva que los países desarrollados y porque probablemente el dólar se vaya a debilitar a raíz del gran endeudamiento en el que ha incurrido EEUU, que va a superar el 120% del PIB que alcanzó durante la segunda guerra mundial, y ello beneficiará a las economías emergentes.

Pero otra opción es salirse del sistema.

-¿Cómo? 

– Por ejemplo, poniendo algo de tu patrimonio en una criptomoneda como bitcoin, comprando oro o plata para cubrirte del riesgo inflacionista por el incremento gigantesco del agregado monetario M2 o haciendo apuestas regulatorias.

– ¿En qué cambios regulatorios ve posibilidades?

– Es probable que Joe Biden y Kamala Harris pueda legalizar el consumo de cannabis y marihuana en EEUU que hasta ahora se permite como uso terapéutico y podría ampliar el uso medicinal al recreacional; por tanto, esta apuesta nos llevaría a comprar el índice de cannabis y marihuana, porque probablemente este tipo de activos lo hagan bien.

Creo que es un momento para buscar alternativas y huiría de la exposición directa al mercado en índices generalizados; haría un esfuerzo por buscar sectores que se puedan ver beneficiados de los recursos que se van a inyectar en energías renovables, tecnología… creo más en un mercado de stock picking que de exposición a índices generales.

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