El festival se celebra del 22 de octubre al 1 de noviembre

E. Guillot (La Mostra) “El cine valenciano está muy vivo a pesar de las dificultades”

Tras un visionado de más de 900 films, once de ellos han sido seleccionados para competir por la Palmera de Oro en la Sección Oficial

Gloria Tello, Concejala de Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València; la directora gerente del festival, Rosa Roig; y el director de programación, Eduardo Guillot. | Foto: Mostra de València

“Conscientes de cómo estamos sufriendo para crear una edición lo más segura posible, me gustaría dar ánimos a todos los festivales que van a venir detrás de nosotros. Es muy complicado hacer eventos presenciales en estas fechas, hay que ponerle mucho valor y ojalá todo el mundo pueda celebrar sus festivales como los tengan previstos”.  Eduardo Guillot, director de programación de Mostra de València-Cinema del Mediterrani, lanza este mensaje en vísperas del inicio del certamen rescatado por el Ayuntamiento de València en 2018, con el objetivo de volver a sus orígenes y recuperar así su prestigio y su papel en el mapa de festivales cinematográficos nacionales e internacionales. La 35ª edición se celebra del 22 de octubre al 1 de noviembre en los cines Babel y La Filmoteca.

-En 2018, afrontaste la refundación de La Mostra; en 2019, la consolidación, que fue realmente notable; y ahora toca la de la pandemia. En sólo tres años al frente del festival, ¿qué más puede pasar?

-Pues no lo sé, la verdad, porque cada año decimos “el siguiente ya será todo normal”, y…no. No hay manera de conseguirlo, y además por cuestiones que son ajenas a nosotros. La pandemia nos ha afectado a todos, ha sido un problema gigantesco y lo sigue siendo porque nos obliga a reducir aforos, dificulta mucho la presencia de invitados internacionales, pero Málaga se ha hecho, San Sebastián también, en fechas similares a las nuestras Abycine en Albacete y la Seminci de Valladolid están dispuestos a preparar el formato presencial, y nosotros queremos hacerlo así porque se puede, más allá de las problemáticas que conlleva.

-Los cines, como se ha insistido, son un lugar seguro. Está claro que la asistencia será menor, pero ¿te conformarías con que haya “vidilla” en las salas?

-Estoy convencido de que habrá ambiente cinéfilo, de que el público va a responder a la propuesta, lo que pasa es que tenemos que reducir aforos y cumpliremos las normas sanitarias a rajatabla. Ese hall de los cines Babel lleno de gente esperando para entrar a las proyecciones no lo vamos a ver. El público entrará con fluidez para evitar aglomeraciones. No va a haber ningún festival en España que incremente sus cifras de público, por eso este año, por primera vez, las películas a competición tienen tres pases en vez de dos. Para nosotros es la sección más importante  y no queríamos que nadie que esté interesado se quede sin ver las películas.

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Cartel de la 35ª Mostra de València – Cinema del Mediterrani, obra del diseñador Vicent Ramón. | E3

-Entramos en materia empezando por la Sección Oficial. Habéis hecho, como siempre, un profundo peinado del mercado. Habéis traído incluso films de Siria o Kosovo. ¿Cómo se ha hecho ese trabajo este año?

-Ha sido tan complicado como siempre por un lado, pero por otro un tanto especial. Como sabes, el Festival de Cannes no se celebró, pero sí expuso películas de manera virtual, por lo que asistimos igualmente al mercado de Cannes, lo que pasa es que el número de películas accesibles no era el mismo. Pero hemos abierto convocatoria en FilmFreeway, una plataforma internacional para la inscripción de películas, y eso ha hecho que nos hayan entrado más de 750. Además, hemos hecho nuestro scouting de todos los años, que ha estado en torno a 150 títulos, lo que da un total de más de 900 películas visionadas. Esto hace que, evidentemente, podamos escoger, más allá de que haya películas que queremos tener todos los festivales de España y tengamos que “pelearnos” por ellas. Pero cada vez tenemos acceso a más material, porque el festival tiene mayor recorrido y es más conocido a nivel internacional. Eso ha suplido que los mercados hayan sido atípicos. Estamos peleando muy duro para que La Mostra esté ahí.

-Diría que se ha conseguido. Me has hablado de una elección a partir de 900 películas, hace tres años no era así ni mucho menos…

-Hace tres años estábamos en un tercio de esa cantidad, y espero que no vaya subiendo en la misma progresión (ríe), porque no nos daría tiempo a ver todas las películas que se inscriban.

-Las temáticas de la Sección Oficial son muy variadas. He mencionado Siria y Kosovo porque la guerra, desgraciadamente, sigue muy presente a orillas del Mediterráneo.

-Creo que desde principios de los 80, cuando se puso en marcha La Mostra, se ha sido consciente de que es una zona geopolítica muy complicada. Casi siempre, históricamente, ha sido zona de conflicto, y las películas que vienen de esos países reflejan lo que está sucediendo en su entorno. Por la libertad (Ersin Çelik, Siria-Irak-España, 2019) habla del asedio del ejército turco al pueblo kurdo; Zana (Antoneta Kastrati, Kosovo-Albania, 2019) plantea una mirada sobre la Guerra de los Balcanes, un conflicto terrorífico que tuvimos en Europa hace muy poco tiempo y que sigue muy presente en los países de la antigua Yugoslavia; Between heaven and earth (Najwa Najjar,2019) es una película palestina pero no la típica película palestina, sino una road movie en la que el conflicto se cita porque está en el día a día de quienes viven allí… Son películas que hablan de su realidad más cercana y los temas de conflicto es inevitable que aparezcan.

-Saltamos de sección. Habéis recogido diez films de cine valenciano, la mayoría de jóvenes autores. ¿Ha sido una forma de de echar una mano y dar salida a estas producciones en este año maldito?

-Te diría que sí, pero al mismo tiempo me gustaría hacer hincapié en que no es la primera vez que lo hacemos. Desde que volvimos en 2018 tuvimos claro que debíamos ser una ventana y un trampolín para el cine valenciano. Los tres años inauguramos el festival con una película valenciana que estrenamos en España, y hemos tenido mucho cine valenciano en la programación de diferentes secciones, en años anteriores también en competición. Creemos que debemos apoyar el cine valenciano, y además se está produciendo sin parar. Proyectamos diez películas pero sobre la mesa teníamos más títulos. Eso quiere decir que el sector está vivo a pesar de las dificultades y nos congratulamos de ello, tanto en el caso de las películas que van a pasar por La Mostra después de haber iniciado un periplo internacional como Camagroga (Alfonso Amador, 2020) que estuvo en el Festival de Sheffield, uno de los más prestigiosos del género documental o La receta del equilibrio, (Óscar Bernácer, 2020), el documental sobre Ricard Camarena, que viene directamente de San Sebastián, hasta films como La última cena (Toni Agustí, María S. Torregrosa 2020), que conocimos porque los autores se pusieron en contacto con nosotros y que está hecha al margen de ayudas institucionales y de los canales habituales. Creo que va a ser una de las sorpresas del festival porque me recuerda al movimiento Dogma danés, está basada en improvisaciones de los actores y puede llamar bastante la atención.

Junto a eso tenemos a veteranos como Vicent Monsonís, que trae Un cercle en l’aigüa (2020), sobre la famosa historia relacionada con la autoría de las obras de Shakespeare, ya que hay historiadores que creen que no fueron suyas sino de Christopher Marlowe, o Coses a fer abans de morir (2020), el debut en la dirección de la actriz Cristina Fernández y de Miguel Llorens, un director de fotografía histórico en València… La propuesta es muy variada y demuestra que el cine valenciano está vivo.

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Fotograma de “La receta del equilibrio”. | Mostra de València

-Ciclo Miradas en torno al conflicto vasco. ¿Os habéis tirado a esta piscina porque ha pasado el tiempo necesario para poder mirar con perspectiva?

-Eso es fundamental. Aunque mi opinión particular es que hace tiempo que este tipo de ciclo se tenía que haber hecho en España, creo que ya tocaba. Hasta Amazon pone en marcha una serie de documentales que se llama El desafío: ETA. Es decir, que después de Patria o de La línea invisible de Mariano Barroso, sigue siendo un tema que interesa al público, como se ha demostrado por los índices de audiencia de estas dos series, y queríamos recordar que antes de que llegaran, hubo mucho cine que ya se ocupó del tema desde muy diferentes ángulos y nos parecía que sí, la sociedad está absolutamente madura para hablar de ello.

Si podemos hacer un ciclo sobre la Segunda Guerra Mundial o cualquier otro tema, ¿por qué no vamos a hacer uno sobre cómo el cine ha mirado al conflicto vasco? El ciclo permite pulsar cómo cada contexto histórico ha revertido en el cine la apreciación social del tema. Creo que en el País Vasco y, por extensión, en el resto de España, ha habido diferentes miradas, quien lo vio con simpatía en diferentes momentos y quien ha sido siempre crítico porque ETA no dejaba de ser una banda asesina, y el cine, que va al ritmo de la sociedad en la que está insertado, ha ido modulando su mirada al respecto. Nos parece muy interesante que toda esa multiplicidad de miradas esté presente en el festival porque permite demostrar que las cosas no son siempre blancas o negras, sino que hay muchos matices a la hora de abordar cuestiones históricas y el relato que surge de ellas es muy importante.

-La Mostra fija su mirada este año en la producción argelina con el ciclo Las batallas de Argelia, que habéis definido como el cine argelino post-Bouteflika. ¿Qué os ha llevado a programarlo?

-Nos parece absolutamente fundamental que todos los años en La Mostra haya siempre un ciclo dedicado a la ribera sur del Mediterráneo, al cine árabe, porque es una de las asignaturas pendientes en los festivales en España y para nosotros, como festival de cine mediterráneo, es prioritario. En 2018 tuvimos ficción palestina de última generación, el año pasado directoras egipcias contemporáneas, que además nos visitaron y fue uno de los puntos álgidos del festival, y este año hemos mirado hacia Argelia no porque nosotros quisiéramos, sino porque Argelia ha levantado la mano. El año pasado el pueblo argelino estuvo saliendo a las calles para pedir la dimisión de su presidente Abdelaziz Bouteflika. Cuando lo consiguieron, han seguido manifestándose porque el problema no era sólo Bouteflika, sino todo su entorno político, y siguen pidiendo que se marchen para que Argelia sea un país democrático. En la vanguardia de esas manifestaciones ha habido activistas entre los que se encontraba la gente de la cultura y, entre ellos, diversos cineastas argelinos. Algunos salieron a las calles con cámaras o simplemente con teléfonos móviles para radiografiar lo que estaba sucediendo: una revolución pacífica.

Claro, juntar en un ciclo documentales que han estado tratando esta cuestión a pie de calle con la obra de directores que se han comprometido con esa revolución tranquila nos ha parecido que era muy goloso, en el sentido de poder hablar de lo que está pasando ahora en Argelia. Le hemos puesto la guinda al ciclo, formado por películas muy recientes, al añadirle la película La batalla de Argel (1966), de Gillo Pontecorvo, una obra maestra del documental, que contextualiza muy bien el ciclo al describir el fin del período colonial en el país.

-Los medios han pasado bastante de puntillas sobre esa revolución tranquila que has mencionado, y está bien dar a conocer estos sucesos.

-La tendencia de los medios es muy eurocéntrica. En el mundo árabe ha causado una auténtica conmoción, pero fuera resulta más complicado que sea noticia. Ya nos pasó en 2019 con las directoras egipcias, que vinieron a València a explicar las condiciones en las que trabajan, en un país supuestamente mucho más democratizado después de la Primavera Árabe, pero nos contaban unas cosas que nos hacían echarnos las manos a la cabeza, en muchos casos porque se puede decir sin temor a equivocarse que Egipto está peor que antes, por cuestiones como el crecimiento del Partido de los Hermanos Musulmanes, entre otras. Una de las obligaciones del festival es dar visibilidad a estas realidades de los países árabes que, por desgracia, a no ser que estalle una fábrica como pasó en Beirut, no suelen salir en los informativos.

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Maria de Medeiros, Palmera de Honor de la Mostra 2020. | Foto: Sophie Boulet

-Acabamos con dos nombres de mujer, muy interesantes y cuyas figuras públicas parecen contrapuestas: Marina Abramovic, que impartirá una masterclass y Maria de Medeiros, Palmera de Honor.

-La masterclass de Marina Abramovic la retransmitiremos en streaming. En principio teníamos la intención de, poco a poco, darle un giro a La Mostra que se adecuara a lo que está sucediendo hoy en día en el consumo audiovisual. Justamente en una entrevista contigo en la edición anterior, salió un titular que dio mucho juego porque me preguntaron muchísimos otros medios sobre él, en el que yo decía algo así como que la programación de un festival no puede ser un catálogo de Netflix. Es decir, las películas que tienen una difusión a través de plataformas y un espacio destacado en las filmotecas, ya tienen esos sitios para que el público pueda acceder a ellas. Como todo festival contemporáneo, nos encaminamos cada vez más a trabajar con cine que sea de estreno, con material que no se pueda ver en ningún otro sitio.

En ese sentido, queríamos poner ya en marcha una sección, Focus, que va a poner la mirada en personajes emergentes o en figuras que no pertenecen estrictamente al mundo del cine, como es el caso de Abramovic, más asociada al arte contemporáneo y a la performance, pero sí tienen un trabajo audiovisual que nos parece importante. Abramovic lleva desde los 70 filmando sus propias performances, y por lo tanto tiene una serie de piezas audiovisuales ya muy extensa. Además estrenamos en España Homecoming (Boris Miljkovic, 2020), el último documental dedicado a su figura.

-Es otro tipo de figura audiovisual, es muy difícil conocer su obra si no ves sus grabaciones, y muy potente por la controversia que genera. Como muy potente también es María de Medeiros, en este caso podríamos decir que una figura que todo el mundo ama, me parece casi que por unanimidad.

-Sí, tiene ese plus de ser muy conocida. A veces se echa en cara a los festivales de cine especializados que trabajamos con gente de culto o que sólo conocen los cinéfilos, y el caso de Medeiros es todo lo contrario. Y además, más allá de que sea conocida, tiene una trayectoria con varios documentales y dos películas de ficción, la segunda de ellas, Aos Nossos Filhos, que estrenamos en España. También tiene varios discos como cantante. Es una artista polifacética, muy querida por el público, que sí estará en persona y me parece la guinda perfecta para esta Mostra.

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