La auditoría del futuro, la auditoría del talento innovador

Senior manager de Auditoría
Deloitte
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El mundo está cambiando. Cada vez es más complejo y entraña mayor riesgo. La credibilidad de la información crece en importancia constantemente y ahí los auditores tienen un papel crucial. Los reguladores cada vez son más exigentes y, lo que es más importante, nuestros clientes reclaman más valor de la auditoría. En este entorno, existe una clara brecha entre las expectativas de la sociedad y lo que aporta una “auditoría tradicional”.

¿Cómo solucionar esa brecha? Muchos dicen que con la tecnología o la “auditoría del futuro”. Los auditores llevan años transformándose para responder a estos nuevos retos y expectativas, pero ¿solucionará la tecnología todos los problemas? Es muy “goloso” ponerse a hablar del proceso de transformación de la auditoría y avasallar a nuestros clientes con todas las nuevas tecnologías: analytics, robotics, big data, digitalización, machine learning, blockchain, y esto sigue y sigue… Excelente oportunidad para aburrirles con temas técnicos de difícil comprensión, cuando lo relevante es el cambio en el propio proceso de auditoría y cómo les va a impactar.

Nuestros clientes merecen una auditoría en continua evolución. Una que requiera menos esfuerzo, sea más eficiente y genere más valor. Obviamente, la tecnología es una parte de la ecuación, pero el verdadero camino de la transformación parte de la innovación de las personas y los procesos, siendo la tecnología un mero apoyo de todo este proceso.

Nuestros clientes merecen equipos multidisciplinares con nuevas habilidades, una auditoría focalizada en riesgos relevantes y todo ello habilitado por nuestras capacidades de aplicación de la nueva tecnología. La tecnología tiene que ayudarnos a poder analizar con mayor profundidad y ganar tiempo para pensar. El auditor debe pensar en los riesgos, en los datos, en las incoherencias, en el cliente, en las normas, en las conclusiones y en cómo comunicarlas. Tiempo para pensar en lo que verdaderamente importa.


La tecnología tiene que ayudarnos a poder analizar con mayor profundidad y ganar tiempo para pensar.

Por tanto, el verdadero reto no está solo en la tecnología, sino en cambiar los procesos contando con un talento innovador. El perfil del “auditor contable” lleva años obsoleto. Ante un riesgo de auditoría, un perfil financiero pasará días leyendo una muestra de la documentación, documentará extensamente todas las normas contables aplicables y apenas se enterará de qué ha pasado en esa población de riesgo. Un ingeniero consumirá también días programando un robot con machine learning para que extraiga todos los datos de los contratos, en lugar de los relevantes, montará posteriormente un analytics para mostrarlos visualmente y todo ello, por supuesto, alojado de forma segura en la nube. Un equipo versátil y coordinado, pondrá foco en el riesgo, resolverá rápido el problema usando la tecnología para detectar los outliers o casos anómalos, los analizará y obtendrá conclusiones de alto valor añadido para el cliente.

Es crucial contar con el apoyo de especialistas y con un talento versátil, innovador, que sea capaz de comprender verdaderamente el proceso, que piense en los riesgos y con capacidad para coordinarse adecuadamente con todo el equipo y el cliente. Captar, cuidar y formar ese talento innovador es la clave. Y al mismo tiempo, todo un reto. Igual que la auditoría debe estar en constante cambio, también los procesos de captación y capacitación deben estar en continua evolución.

Pero no solo eso, es también crucial contar con una organización con una cultura enfocada a la innovación, con esa inquietud por vivir siempre cambiando, por querer hacer siempre las cosas mejor. Trabajar en un ambiente así, con verdadera creencia en el trabajo en equipo, en la generosidad y en la excelencia, es un reto estimulante. Eso no se consigue con una política o con un curso, son años y años de trabajar y creer en un camino. La tecnología seguirá cambiando, pero da igual. Con ese “ADN innovador”, aprenderemos de estos cambios y los aprovecharemos para seguir mejorando la auditoría.

Con esa cultura, la tecnología y con el talento adecuado, podemos hacer mejor las auditorías, reducir la brecha entre las expectativas de la auditoría y el valor aportado. La auditoría del futuro es la auditoría del presente, y es la auditoría del talento innovador. El presente y el futuro se vislumbran llenos de cambios y transformación, y va a ser apasionante..

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