Informe del Banco de España

La deuda externa bruta alcanzó los 2,21 billones de euros, un 188% del PIB

Además, el Banco de España alerta que si no hay más medidas crecerán los impagos "por el momento" contenidos por los préstamos avalados y las moratorias

Todos los compromisos de pago que la economía española tiene con el exterior (deuda pública, préstamos con entidades extranjeras, etc.) que conforman la deuda externa bruta, aumentó en el segundo trimestre hasta alcanzar los 2,21 billones (188,3% del PIB), por encima de los 2,15 billones (173,8% del PIB) del primer trimestre y de los 2,11 billones  (169,6% PIB) de 2019. Así lo detalla el informe de los datos trimestrales de la balanza de pagos y la posición de inversión internacional publicado este miércoles por el Banco de España.

Por sectores, excluyendo el Banco de España, se observa un aumento en la deuda de las Administraciones Públicas, que alcanzó en el segundo trimestre 681,9 miles de millones (mm), frente a los 670,8 mm del trimestre anterior (658,3 mm en 2019).

Con respecto a la posición de inversión internacional (PII) neta de España -la diferencia entre la inversión en el exterior y la procedente del exterior- aumentó en el segundo trimestre hasta registrar un saldo negativo de 908.400 millones de euros, lo que equivale al 77,5 % del PIB.

La PII ha aumentado notablemente con respecto al primer trimestre, cuando era negativa por 878.400 millones, un 71 % del PIB, debido en gran parte a la caída del propio PIB, según apunta el Banco de España.

La institución detalla que el saldo neto del Banco de España frente al exterior se incrementó hasta los 240.800 millones, frente a los 199.800 millones del primer trimestre, mientras que la PII una vez excluido el banco central fue menos negativa gracias a la aportación positiva de las transacciones.

El superávit por cuenta corriente bajó hasta los 1.400 millones, desde los 11.000 millones del segundo trimestre de 2019, debido “a la desaparición del saldo turístico”.

Crecerá la morosidad entre familias y empresas

Por otro lado, el Banco de España alerta de que si no hay más medidas crecerán los impagos.

El impacto de la crisis del coronavirus en la calidad del crédito concedido a familias y empresas está contenido “por el momento” por los avales y las moratorias del Gobierno y los propios bancos, una situación que podría empeorar en los próximos meses si no se implementan nuevas medidas.

Esta es una de las conclusiones de un artículo analítico publicado también este miércoles por el Banco de España, que explica que sin una nueva ronda de medidas “mitigantes”, los impagos se podrían concentrar cuando venzan las moratorias crediticias en el caso de los hogares y el plazo de carencia de los avales en el caso de pymes y autónomos.

La crisis sanitaria causada por la pandemia de covid-19 está ocasionando un impacto “fuertemente negativo en la actividad económica”, que podría traducirse en un deterioro de la situación financiera de empresas y hogares, que merme su capacidad para cumplir con sus obligaciones de pago.

A pesar del pequeño incremento registrado en julio por la morosidad, o ratio de créditos dudosos sobre el total concedido, el indicador se ha mantenido más o menos estable desde marzo, en torno al 4,8 %, debido a que el aumento del crédito propiciado por las citadas medidas del estímulo compensa el leve aumento del volumen de dudosos.

En cuanto a los costes de financiación, el artículo señala que las medidas de liquidez y refinanciación del Banco Central Europeo (BCE) han evitado hasta ahora un repunte “significativo” de dichos costes, tanto en financiación bancaria como de mercado, una situación que también podría empeorar cuando terminen las medidas.

Las líneas de avales públicos han favorecido descensos de los tipos de interés en algunos segmentos y la relajación de la oferta de crédito a las empresas, en un contexto de fuerte aumento de las peticiones de crédito asociado a sus elevadas necesidades de liquidez.

En cambio, los criterios de concesión de préstamos a los hogares se han endurecido severamente, al tiempo que se ha desplomado la demanda procedente de este sector.

El crédito a actividades empresariales se incrementó notablemente en el último trimestre, alcanzando una tasa interanual del 7,7 % en junio, debido, en parte, al programa de avales aprobado por el Gobierno.

Cabe destacar que dicho aumento se observó especialmente en los sectores distintos de la construcción y las actividades inmobiliarias.

Por su parte, el crédito a los hogares aceleró su descenso, como consecuencia de la caída adicional en el crédito a vivienda y, especialmente, de la fuerte desaceleración en el crédito para consumo.

La financiación destinada a autónomos y a empresas creció como consecuencia tanto del aumento de la demanda derivado de las mayores necesidades de liquidez y del incremento percibido de los riesgos de refinanciación como de la expansión de la oferta, debido al programa de avales públicos y a las políticas de provisión de liquidez a las entidades de crédito del Banco Central Europeo.

En particular, el crédito al sector de hostelería, restauración y ocio creció un 20 % entre marzo y junio de 2020. En el primer trimestre de este año, el crédito a estos sectores creció en línea con el del total de las sociedades no financieras y empresarios individuales.

El importe total del crédito concedido avalado hasta junio de 2020 se situó en 87.000 millones de euros, de los que la sociedades no financieras y los autónomos dispusieron de 62.000 millones.

El saldo vivo del crédito a este sector creció en este período en casi 36.000 millones de euros, un incremento que la entidad cree que no continuará a ese ritmo en la segunda mitad del año, puesto que ya se ha desplegado la mayor parte de la línea de avales del ICO y las empresas han aprovechado esta mayor disponibilidad de financiación para acumular colchones de liquidez.

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