Revista Economía 3

Hacia una reindustrialización efectiva de la Comunitat

Hablamos con los agentes sociales sobre cómo abordar de manera efectiva y real este proceso productivo

Ilustración: Daniel Sirera

La Comunitat Valenciana es eminentemente industrial, con una gran intensidad del tejido manufacturero. Sin embargo, son muchas las deficiencias que presenta la industria valenciana, problemas que se han visto agravados por la pandemia del coronavirus. Hablamos con los agentes sociales sobre cómo abordar de manera efectiva y real la reindustrialización de la región.

La Comunitat Valenciana ha perseguido siempre aumentar el peso de su base industrial y el tejido manufacturero –por encima de la media de España–ha tirado del carro. En el actual contexto de crisis por la pandemia del coronavirus cobra especial importancia poner sobre la mesa propuestas con las que abordar la reindustrialización de la región. Hablamos con expertos y agentes sociales sobre qué elementos son esenciales para lograrlo de manera efectiva en la Comunitat.

En este sentido, para José Pla Barber, catedrático de Organización de Empresas en la Universitat de València y director del grupo de Investigación Inglobest, la reindustrialización debería basarse “en buscar nuevos elementos de diferenciación que emanen de las nuevas tecnologías y de la digitalización”. Añade que “esta crisis puede convertirse en una oportunidad para consolidar un modelo basado en la innovación y la sostenibilidad”.

Respecto a cómo abordar el proceso de reindustrialización, indica Pla que a corto plazo “se debe resistir buscando la financiación adecuada para superar esta situación desfavorable y buscar nuevas oportunidades”. Señala como fundamental las ayudas de los gobiernos y la agilidad y eficiencia en canalizarlas, así como la cooperación de los bancos.
“Es muy interesante el ejemplo de las empresas del sector textil en la Vall d’Albaida, la reacción rápida y la reconfiguración de sus actividades hacia un subsector como es el sanitario ejemplifica el carácter resilente de nuestros empresarios”, expone el catedrático de la UV. Advierte, a su vez, que no se debe “caer en la tentación de crear ventajas artificiales a corto plazo basadas en el proteccionismo y los subsidios”.

Algunas de las claves que según Pla debe recoger el Plan de Reindustrialización de la Comunitat Valenciana son el fomento de una “cultura industrial” e invertir en formación e infraestructuras adaptadas a las necesidades de la industria. Por otro lado, “potenciar y dinamizar las redes y clústeres empresariales locales dado que la presencia de un ecosistema local de conocimiento y proveedores es clave para la competitividad industrial”.

Además, indica que se deben establecer medidas de apoyo a las pymes industriales “no porque sean pequeñas, sino para que crezcan”. Apunta que es necesario un “plan especial de financiación para la reindustrialización que tuviera en cuenta la capacidad para generar valor añadido en el territorio”.

Por su parte, Vicente Lafuente, presidente de la Comisión de Industria de la CEV y presidente de Femeval, subraya que la crisis del coronavirus “ha evidenciado serios problemas estructurales de la política industrial de las últimas décadas, reiteradamente denunciadas desde el ámbito empresarial”. Entre ellos, destaca el “descuido” del sector industrial, que tiene una alta dependencia de proveedores externos; la inexistencia de planes de contingencia y continuidad; la falta de conocimiento del sector productivo; y un “incipiente estado de digitalización de las empresas y la Administración”. Ante esta situación, considera que es necesaria la proactividad.“Desde Femeval hemos elaborado un ‘Plan de Reactivación del Sector Metalmecánico: Medidas para el día después’, que contempla, entre otras actuaciones urgentes que, de una vez por todas, se desarrolle una estrategia de política industrial, con una dotación económica adecuada, para actuar a corto y medio plazo”, asevera.

Esta estrategia, explica, deberá ofrecer la máxima flexibilidad y modernidad a las empresas; así como acelerar la transformación digital del tejido productivo, potenciar la innovación y el desarrollo de nuevos modelos de negocio y apostar por cadenas de suministro de proximidad para “aligerar la dependencia de terceros”, y contar también con una estrategia de relocalización.

“Las empresas deberán también adaptarse a través de un difícil y acelerado ejercicio de transformación, redefiniendo sus modelos de negocio, buscando nuevas maneras de producir y hacer llegar sus productos y servicios; diversificando, recomponiendo sus cadenas de suministro para que sean más resilientes; y desarrollando capacidades digitales, sistemas de teletrabajo y planes de continuidad”, apunta Lafuente.


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