Automoción | Cierre de Nissan y Alcoa

El cierre de Nissan refuerza la necesidad de una mayor flexibilidad laboral

Ante los cierres de las plantas de Nissan y de Alcoa, desde AVIA piden medidas que ayuden a las empresas a ajustar las plantillas a la realidad del momento ya que sino -advierten- se destruirá empleo

Ante las situaciones que se vivieron ayer como el anuncio de los cierres de Nissan en la Zona Franca de Barcelona, que costará el puesto de trabajo a 3.500 personas; o el cierre de la planta de Alcoa en  San Cibrao (Lugo) que supondrá que 534 trabajadores se queden sin empleo, Elena Lluch, gerente del Clúster de Automoción de la Comunitat Valenciana, (AVIA) reivindica la importancia de apostar por “la flexibilidad laboral para evitar despidos”. En concreto, aclara que están “a favor de implantar medidas que flexibilicen la adaptación de las estructuras de las empresas a la demanda y a las cargas de trabajo”. Es decir, cualquier medida que ayude a las empresas a poder ajustarse a cada realidad en cada momento “y que les permita seguir manteniendo ese empleo y no verse avocadas a reducir plantilla”. “Si esas medidas no están encima de la mesa, -advierte Elena Lluch- la única opción es la destrucción de empleo”.

Sobre el cierre de Nissan explica que les afecta de manera residual. “Alguna empresa valenciana sí que trabaja para la compañía pero no es significativo y tampoco es en exclusiva“, destaca. Desde AVIA ya han comunicado que se trata de una triste decisión que lamentan profundamente pero “esta compañía ya acarreaba problemas desde hace años y esta crisis sanitaria ha sido el desencadenante para tomar la decisión de cerrar las plantas”.

En cuanto a la situación que está viviendo Ford Almussafes, que ya ha aprobado su ERE para 350 trabajadores, Elena Lluch considera que la situación “es totalmente diferente a la de Nissan”, ya que “Ford tiene carga de trabajo, acaba de activar ahora el tercer turno, están en pleno lanzamiento del nuevo Kuga y además las inversiones que comprometieron a primeros de año para la planta de ensamblaje de baterías continúan, no están comprometidas”, señala.

En este sentido, Lluch considera que “la situación que está padeciendo prácticamente todo el sector se debe a la crisis del coronavirus derivado al parón drástico a nivel mundial y ahora estamos esperando a ver cómo se comporta el mercado y el consumidor y si realmente hay demanda”.

Ante esta situación, desde AVIA piden incentivos para que el consumidor considere que es un buen momento para renovar su vehículo. Esto va muy alineado con el borrador de la nueva  Ley Valenciana de Cambio Climático y Transición Ecológica que ha presentado esta semana la Generalitat. “Lo que queremos,  -reivindica Elena Lluch- y el sector está ya trabajando en este objetivo desde hace muchísimos años, es en conseguir la descarbonización y llegar a las 0 emisiones”.

En su opinión, “una de las medidas más eficientes para reducir las emisiones de CO2 está en renovar el parque de vehículos que tenemos circulando por nuestras carreteras cuya edad supera los 12 años. Por lo tanto, solo con el mero hecho de que se renueven esos coches ya lo vamos a notar muchísimo y lo hacemos transitorio hasta llegar a 2040, un periodo en el que se puede cambiar de vehículo entre una y dos veces”, reitera la gerente de AVIA. De este modo, “damos tiempo también para que los cambios tecnológicos que se vayan a acometer en las fábricas para poder hacer frente a este nueva demanda se hagan, puedan acometer los desarrollos, realizar las inversiones y también a que el mercado admita esos cambios de tecnología y los demande porque en este sector el cliente es soberano. Es él el que va a decir qué vehículo quiere para moverse y el sector estará ahí para adaptarse como siempre lo ha hecho”.

¿Cómo afectará la COVID-19 al diseño del vehículo?

Antes de la COVID-19, -explica Elena Lluch- “las tendencias del sector eran muy claras e íbamos hacia el vehículo autónomo y conectado, donde la movilidad era un servicio y también nos dirigíamos hacia el vehículo compartido”.

“Salvo el vehículo compartido, que no se sabe cómo le va a afectar la COVID-19, el resto de iniciativas seguirán su curso” señala la gerente de AVIA. También reconoce que habrá que incorporar funcionalidades al vehículo que ahora no tiene y “en ellas estamos trabajando la mayoría de las empresas del sector, en ver de qué forma podemos aportar valor a los componentes que se puedan fabricar en las diferentes fábricas para poder dar respuesta a esas nuevas demandas y a ese nuevo mercado de la movilidad”.

En cuanto al vehículo compartido que, quizá es la tendencia que más puede verse afectada por la COVID-19. “Si al final, esta es una de las demandas del mercado habrá que pensar y desarrollar qué medidas tomar para que no se ponga en riesgo al usuario. Se trata de una situación complicada y, a la vez, oportunidades que surgen para poder empezar a trabajar sobre ellas y poder dar respuestas”, añade Elena Lluch.

El coche siempre ha sido una solución de movilidad”, afirma Elena Lluch, aunque reconoce que no se sabe si será en propiedad o como servicio, alquilándolo para poder moverse. “Lo que sí que es seguro que una vez que el usuario entre en el vehículo deberá estar adaptado a sus necesidades tanto si es el propietario como si es un vehículo para compartir. Estos también son otros retos en los que estamos trabajando para ver en qué se puede innovar en ambos escenarios ya que habrá gente que querrá compartir coche y otros que querrán seguir teniendo su propio vehículo y habrá que dar respuesta a los dos escenarios”.

Cierre de Alcoa y reducción de los costes energéticos

Sobre el cierre de la planta de Alcoa en Lugo, Elena Lluch explica que “esta situación responde a una situación que llevamos reivindicando desde hace muchísimos años desde AVIA y desde el sector y es que el coste energético de este país, unas de las causas que ha alegado la compañía para cerrar la planta de San Cibrao, es muy elevado y nos hace poco competitivos frente a otros países de la Unión Europea. Con lo cual, para que no se repitan decisiones como la que ha tomado Alcoa en Galicia habría que ver de qué forma se podrían reducir los costes energéticos para que nuestras empresas sigan siendo competitivas”.

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