Tiempo, personas y números, claves para tomar decisiones en momentos de crisis

CEO Angela Impact Economy
Socio de SpeedOut
Archivado en: 

La impaciencia y la precipitación suelen ser aliadas de los errores. Y en situaciones de crisis vemos con demasiada frecuencia cómo tomamos decisiones, empujados por diferentes motivos, que acabamos cuestionando y nos encantaría poder cambiar con la perspectiva que nos da el tiempo.

Vivimos condicionados por el entorno y, de repente, la realidad nos ha golpeado en la cara. Sin apenas poder prepararnos, sin la planificación que durante años hemos perseguido tener en nuestra existencia, hemos buscado rápido qué hacer, cómo actuar. En lo esencial esto se ha visto reducido a confinarse, comprar comida y papel higiénico. No entro en el plano de la salud, ahí solo cabe obedecer. En lo laboral, hemos tratado de determinar cuál es la magnitud de mi tragedia y cómo puedo arreglarlo.

En los tres casos hay un claro papel de eso que algunos llaman miedo y otros, incertidumbre. En lo esencial no me atrevo a volcar opiniones y pensamientos, puede que hiriese alguna que otra sensibilidad. En lo sanitario, y siendo respetuoso con el dolor que supone para muchos, solo decir que espero que seamos capaces de aprender de la dramática experiencia. En lo profesional sí quiero intentar aportar otro granito de arena más… que, dicho sea de paso, de verdad creo que esto va de granitos, cada uno los que pueda, pero de verdad, que algunos siguen mirándose el ombligo y jugando al despiste.

Tiempo, personas y números, elementos clave para tomar decisiones, en realidad en cualquier momento, pero, si cabe, mucho más en situaciones tan trascendentales como esta.

Tiempo, todos hemos oído alguna vez aquello de “tómate tu tiempo, no tomes decisiones en caliente” y, sin pretender resultar extremadamente reflexivo, una decisión por miedo o incertidumbre y acompañada de precipitación e impaciencia es una mala compañera de viaje.

Pero cuidado porque tomarse su tiempo no significa ser lento. Agilidad y rapidez son habilidades fundamentales, pero es importante determinar bien qué variables hay que analizar para tener el menor riesgo de error ya que por querer ser inmediato corro el riesgo de perderme algo. ¿Qué alternativas tengo como soluciones? Cegarme con la primera puede ser contraproducente por mucho que me la pongan delante con insistencia. Hace falta amplitud de miras para determinar las consecuencias, no solo las inmediatas, sino las que vendrán después.


Y para que las decisiones se tomen en el momento adecuado y con las personas como variable imprescindible en la ecuación, es más que necesario hablar de números.

A todos nos ha pasado creer que solucionamos un problema en el corto plazo y resultar que se ha generado uno mucho mayor en el largo, y viceversa. Valga un ejemplo, solicitar un ERTE evita tener que pagar un sueldo, bien, soluciono un problema hoy, tengo menos costes… pero ¿podría conseguir que algunos empleados impulsasen y desarrollaran nuevas líneas de negocio? ¿acaso nuevas vías de ingresos a futuro? ¿posicionan a la empresa como ejemplo de adaptación en un mercado convulso? O incluso ¿evitar fuga de talento? Algunos diréis ¡vaya obviedad! pues sí, es una obviedad que a muchos les pasa por alto por aquello que decía del miedo gestionado con precipitación.

Esto da pie a la segunda variable de la ecuación, las personas. ¿De verdad estamos tomando las decisiones teniendo en cuenta las personas? Si me permitís el inciso, en lo personal/esencial creo que no. Si no que alguien me explique por qué se compra papel higiénico como si este virus lo que de verdad hiciese fuese destruir la celulosa del planeta. No pensamos en el otro, solo en “nuestro culo” ¡obvio! como diría Trimagasi en la película “El hoyo”, salvando las distancias, reflejo de lo que quiero transmitir.

Y ojo, pensar en las personas no es únicamente responsabilidad del empresario que toma la decisión de presentar o no el ERTE. Es momento de querer evolucionar, de sumar, apostar y aportar más allá de lo que me toca o me ha tocado hasta el momento. Todos y cada uno de nosotros tenemos que ser conscientes que, de una forma u otra, nos está cambiando la vida y, como dijo Darwin, “las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que mejor se adaptan al cambio”.

El cambio de paradigma en lo que a las relaciones humanas se refiere es evidente. No sólo en nuestro entorno, en el que seguro le damos más valor al afecto y cariño que trasmiten los besos y abrazos, ahora que se han convertido en armas peligrosas para según quién los recibe, si no en la forma en la que los compañeros de trabajo se relacionen entre sí, en cómo afronta los retos de la digitalización una persona que hace poco más de un mes lo del teletrabajo a él no le iba a llegar y ahora o teletrabaja o no trabaja. En cómo un directivo o empresario define políticas para que la cultura de su empresa esté alineada con el sentir de sus equipos. En cómo los consumidores vamos a exigir responsabilidad y buen hacer a las empresas que nos venden sus productos y servicios. O en cómo la sociedad examinará a nuestros dirigentes y administraciones públicas para que actúen de la manera más justa posible.

Y para que las decisiones se tomen en el momento adecuado y con las personas como variable imprescindible en la ecuación, es más que necesario hablar de números. Y hablar de números significa hablar de planificación financiera, significa proyectar hipótesis de futuro, objetivizar, ser más consciente de la realidad económica futura de la empresa, de lo que de verdad puedo o no puedo asumir. Hablar de números significa hablar de las acciones tácticas a corto plazo que puedo implementar en mi empresa, pero también de las acciones estratégicas a medio y largo plazo. Hablar de números no es solo ver dónde puedo recortar, sino ver cómo puedo generar más negocio con una reflexión continuada de las oportunidades que se abren en todas las crisis.

Por tanto, tomemos decisiones pensando en las personas, analizando los números y valorando adecuadamente el tiempo necesario.

Suscríbete a nuestra newsletter