El ITE presenta el proyecto Gamma, su laboratorio pionero de digitalización energética

Gemelos digitales para “simular y gestionar” el futuro de las energías renovables

El nuevo "Demostrador de Gestión Digitalizada" permite comprobar todas las herramientas innovadoras en el marco de una comunidad energética

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A la presentación del proyecto acudieron el conseller de Economía, Rafael Climent; la directora del Ivace, Júlia Company; el presidente del ITE, Miguel Rivas y la directora del ITE, Marta Pellicer.

El Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) presentó ayer el nuevo proyecto piloto Gamma, un Demostrador de Gestión Digitalizada de la energía, en la sede de sus instalaciones en el Parque Tecnológico de Paterna. “Lo novedoso del proyecto es que somos capaces de simular productos e instalaciones energéticas a través de gemelos digitales antes incluso de su instalación para verificar si son válidas y corregir aquello que se pueda mejorar. El proyecto está enfocado al futuro que nos viene con las energías renovables, para poder gestionarlo y controlarlo de manera adecuada”, explica el presidente del ITE, Miguel Rivas.

Añade que el nuevo laboratorio de digitalización energética, pionero en España, ha sido ideado como un entorno demostrativo y de validación en el que poder comprobar todas las herramientas innovadoras en el marco de una comunidad energética. Con la herramienta de Gemelo Digital, una replica de una entidad física, el espacio del ITE puede identificar causas de las incidencias y medir el impacto de nuevas soluciones antes de implantarlas. “No hay ningún otro laboratorio que pueda simular todo este conjunto de elementos a este nivel”, reafirma Rivas. El ITE controla a través de su centro una plataforma de monitorización en tiempo real, para que se pueda comprobar la gestión digitalizada de los flujos de energía en una comunidad o industria.

El funcionamiento de Gamma se divide en dos capas. Una primera capa de monitorización que a través de equipos de captación de datos, plataformas de Big Data y herramientos IoT, permiten gestionar “las variables energéticas para mejorar la planificación de los recursos energéticos y eliminar ineficiencias”, indican desde el ITE. La segunda capa sería el gemelo digital de las infraestructuras, con el que se comprobaría cómo se usa la energía, cómo mejorar su uso y predecir el efecto de los cambios en la política energética.

Comunidad energética monitorizada por el proyecto Gamma. Fuente: ITE.

Expone Rivas que en el actual contexto de transición energética, el proyecto Gamma nace con el objetivo de permitir a las comunidades energéticas, empresas y usuarios lograr un mayor aprovechamiento de sus propios recursos energéticos (autoconsumo, movilidad eléctrica, almacenamiento), así como analizar en tiempo real la eficiencia del sistema energético. Resalta que el laboratorio sirve para determinar “qué energía renovable emplear y en qué cantidad es adecuada”.

“Se trata de una oportunidad de negocio para las empresas”, añade y en esta línea, indica que el objetivo del ITE es “dar a conocer” el proyecto al tejido empresarial valenciano. “Vamos a poder ofrecer esa oportunidad empresarial a las pequeñas empresas de la Comunitat y vamos a ser capaces de evaluar el futuro modelo energético”, expone Rivas, e indica que es un proyecto en el que llevan trabajando más de un año y han colaborado más de 120 trabajadores de alrededor de 30 empresas distintas. Gamma ha contado, a su vez, con 825.667 euros de financiación facilitados por el Ivace.

Beneficios en la sociedad y en las empresas

“Las empresas tienen en Gamma un aliado para su gestión energética a través del mejor control del gasto y las ineficiencias, la reducción de la huella de carbono de productos y servicios, la mejora del aprovechamiento de los recursos propios y de los costes de consumo de red, la ayuda en la toma de decisiones o una oferta de soluciones de mayor calidad, entre otras ventajas”, exponen desde el ITE.

Además, el proyecto producirá beneficios en la sociedad tales como favorecer el uso de energías de origen renovable o la eficiencia energética de los procesos productivos, y por lo tanto la reducción general del consumo energético. Asimismo, permitirá ofrecer al consumidor final información sobre la huella de carbono del producto que compra, generará nuevos puestos de trabajo dedicados a la rama del desarrollo sostenible e impulsará el uso del almacenamiento energético ofreciendo una solución para la segunda vida de las baterías.

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